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domingo, abril 11, 2010

La increíble historia del cuadro que sobrevivió al tsunami

Un tsunami, un cuadro, un autor y la reportera. Varias historias entrecruzadas tras el hallazgo de un pequeño óleo, de un bodegón con tres manzanas, encontrado en la destruida costa de Constitución durante una tarde de reporteo. Aquí la historia.

Lo que las aguas del mar trajeron el 27 de febrero de regreso por el río Maule y dejaron tirado en la isla Orrego, antes de abrazar el océano, raya en lo incomprensible. Pero más irreal resulta que un prestigioso pintor atravesara el océano, desde Madrid hasta Constitución, para recibir en sus propias manos la ópera prima que pintó hace más de veinte años y que tras el tsunami sobrevivió incólume -milagrosamente- al quinto terremoto más intenso del que se tenga registro en el planeta.

La historia del cuadro comenzó el mismo 27 de febrero. Un sobrevuelo por la Región del Maule como enviada especial para reportear el desastre me permitió conocer a alguna gente que, semanas después, posibilitaron mi reencuentro con mi querido río Maule, el mismo donde aprendí a nadar a los seis años, y la isla Orrego, donde 17 cuerpos fueron encontrados durante las primeras horas luego del tsunami y donde el Presidente Piñera lanzó los claveles blancos.

Desde la isla observé el pueblo. Claramente el mar carcomió buena parte de la orilla. En medio de un bosque de eucaliptos encontré un palitroque de madera con forma de soldadito que me observaba desde el fango. Se me apretó el estómago. En eso estaba cuando el doctor Rodrigo González, quien nos acompañó en el recorrido en calidad de fotógrafo, lanzó: “¡Aquí hay un cuadro!”.

Lo vi a una distancia apenas suficiente como para entender la pintura. Aunque el doctor ya lo había regresado al suelo, me acerqué, le saqué un poco más de la arena que aún lo cubría y le pedí al médico que lo fotografiara.

Sonreí. En medio de todo ese desparramo, de todo ese desastre, de ese revoltijo de árboles tumbados y vegetación revuelta, un lienzo donde se apreciaba un bodegón con tres manzanas, pintado al óleo, había sido arrancado, quien sabe con cuántas cosas más, de alguna casa malograda por el tsunami devastador. Pero ahí estaba, aún muy sujeto a su marco y en condiciones bastante aceptables.

Decidí recogerlo y llevarlo conmigo. “Si esta obra sobrevivió a un terremoto y un tsunami, creo que su autor debiera saberlo, ¿no?”, pensé.

Ya de vuelta en el hospital del doctor González, procedí a quitarle al cuadro toda la arena pegoteada con tino de cirujano. Observé que al reverso tenía pegado un papel. Según la poca información que se leía, supe que el autor tenía 18 años a la hora de enmarcar el cuadro y su firma era “C. Vega”.

“¡Carlos Vega, debe ser de Carlitos Vega!”, me dijo entusiasmada una funcionaria del hospital. “Es de aquí, de Conti (Constitución)... tan famoso que es ahora y tantos años en España, ¿no conoces a Carlos Vega?”.

“Ni idea”, respondí. Acto seguido, me lancé a googlear Carlos Vega pintor. En su website localicé una dirección de correo y le escribí contándole la historia.

Mientras tanto, en Chile, Eliseo Pino y su esposa Patricia Tarvuskovic, los dueños del cuadro, comenzaban a conocer detalles de esta historia. El tsunami se había llevado su enorme casa a orillas del Maule, frente a la isla. Para esos días ya se habían comunicado con el pintor y marchaban en busca de su obra de colección.

Pasaron algunos días y, tras varios intentos fallidos, el mismísimo autor me estaba llamando desde Madrid. La emoción fue mutua, sin duda. Carlos Vega, quien se convirtió en un artista altamente respetado en la madre patria, me llamaba agradecido y anunciando visita a Chile en pocos días.

Para Semana Santa todo estaba coordinado. Había quedado con el pintor de encontrarnos en la plaza de Constitución. Primero llegó Carlos, el artista. Fue un abrazo largo. Le entregué lo que, entonces supe, fue su primera obra de arte formal, por así decirlo. Noté claramente que el maestro Vega deseaba recuperar su obra no sólo por todo lo que significaba para su trayectoria, sino más bien por la historia de su rescate. Hasta la plaza también habían llegado Eliseo y Patricia.

Ya presentados, todos nos fuimos hasta la casa ribereña donde la historia había comenzado. El primer piso era un cascarón vacío. Colgamos el cuadro en su clavo original y ahí lo observamos, un buen rato, hasta que Carlos Vega lo tomó en sus manos.

Volvió a mirar su obra y luego a mí. “Creo que no lo voy a restaurar”, me dijo, “creo que tiene más sentido que este cuadro quede así, tal cual”, agregó.

Hace diez años que Carlos Vega había dejado Constitución para embarcarse en una aventura que cambió muchos aspectos de su vida. Su destino, Madrid; su patrimonio, ilusiones.

Carlos había llegado a España gracias a Guillermo Muñoz Vera, el pintor chileno hiperrealista, autor de las obras expuestas en la estación de Metro La Moneda y su maestro, quien a través de la Fundación de Arte y Autores Contemporáneos (Arauco) ayudó al entonces novato artista. De eso ya han pasado once años. “Sabía que una beca de seis meses era insuficiente, así es que la aproveché cien por ciento y conseguí otros seis meses más... luego un trabajo como docente y me quedé hasta hoy”, cuenta el pintor.

“Desde niño pinté y sabía que este era el oficio de mi vida. Muchos me dijeron que debía salir de aquí y otros insistían en que sacara un título, porque aunque pintes bien, parece que no eres nadie sin un título. Entré a la Universidad de Chile donde, después de un año, me quedó claro que no hay cabida para el desarrollo de un pintor realista o hiperrealista (…), incluso en el Instituto Cultural de Providencia valoraron mucho mi trabajo, pero me dijeron que sin pitutos no podía exponer ahí, por lo que más claro aún me quedó que debía irme y la beca fue el camino”, explica Vega demostrando una vez más aquel viejo proverbio de que nadie es profeta en su tierra.

Artículo original

2 comentarios:

  1. Anónimo7:50 p.m.

    La epoca de la concertacion, donde sin algun familiar en el gobierno no lograbas nada.

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  2. Anónimo12:10 a.m.

    Linda historia mas aun quienes vivimos por algunos años en ese lugar,y hemos visto y visitado como es hoy

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.