
Brasil es el cuarto socio comercial de Chile, superado sólo por China, EE.UU. y Japón. Y Chile es el segundo mercado para Brasil en América latina; viene inmediatamente después de Argentina. Con estas dos cifras en mano, la presidenta Michel Bachelet convocó frente a empresarios brasileños y chilenos, en la sede de la Federación de Industriales de San Pablo, a ampliar las fronteras económico comerciales.
Lo dijo al lado de su par brasileño, Lula da Silva. El ministro chileno de Obras Públicas Sergio Bitar señaló que eso requiere obras de infraestructura. Puso el eje en un proyecto: el corredor bioceánico que integrará por ferrovías y un túnel andino de baja altura (entre Mendoza y Valparaíso) las principales capitales comerciales del Mercosur. Para el funcionario "la conexión entre Brasil, Argentina y Chile es estratégica".
El proyecto incluye la abertura de un túnel ferroviario de 52 kilómetros de longitud, a ser construido a una altura de 2.500 metros en la cordillera, con entrada en Mendoza y salida en la región de Valparaíso, con puerto de aguas profundas en el Pacífico.
Para el gobierno argentino y el de Bachelet ya es una obra de "interés nacional". En el caso de Brasil hay también razones para mirar el plan con buenos ojos. Primero porque une sus ferrovías, las argentinas y chilenas.
Luego porque permite aumentar el volumen de productos a transportar en 10 veces la capacidad actual en toneladas-año en el comercio desde el Atlántico brasileño y argentino al Pacífico chileno. Y finalmente, porque en el consorcio empresarial que dio el puntapié inicial al proyecto está la brasileña Odebrecht, constructora que detenta las mayores obras sudamericanas.
Quien tuvo la primera idea fue la Corporación América, con Hugo Eurnekián a la cabeza. Inmediatamente, el clan argentino buscó socios chilenos: se plegó entonces la naviera Urenda. Luego sumaron empresas europea y una japonesa y pronto ingresó Emilio Odebrecht.
Lo cierto es que el martes, cuando el chileno Bitar aterrizó en San Pablo, convocó inmediatamente a los líderes del consorcio. Se reunieron en el hotel Tívoli. Conversaron sobre los próximos pasos: apuntan a consolidar el marco jurídico internacional y definir las alternativas de financiación para los 3.000 millones de dólares que costaría la construcción del túnel. En esa cita estuvieron el empresario chileno José Manuel Urenda de Interoceánica; el brasileño Paulo Lacerda de Melo de Odebrecht y Max Santos Sang de Mitsubishi (Japón). A ellos se le sumaron los hombres de Eurnekián, y entre ellos el ex canciller Rafael Bielsa y Hugo Posse. Después hubo una cena de Bachelet con el grupo empresarial que la acompañó a San Pablo. Allí dialogó con Hugo Eurnekián. "Tenemos que empeñarnos en avanzar en este proyecto" les dijo en ese contacto.
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4 comentarios:
http://www.emol.com/especiales/2009/cobertura_especiales/influenza_porcina/detallenoticia.asp?idnoticia=369672
PD: podrias habilitar una forma de poder pasarte noticias que no sean via post
Si Javier, estoy viendo como hacerlo ;)
No puedo dejar de comentar...y porqué no se invitó a Perú al proyecto?
Porque no los necesitamos.
Que se coman su gas, que nosotros ya nos abastecemos sin depender tampoco ni de Argentina, ni Bolivia.
Que buena es la cooperación con los Brasileños, nuestros únicos reales aliados en la región.
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