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lunes, agosto 24, 2009

Centro Científico de Huinay; El Shangri-La de los Científicos

Colaboración de El Mago


Un paraíso en el sur de Chile, justo en la frontera de las tierras de Douglas Tompkins. Ahí, un grupo de científicos alemanes, en conjunto con Enersis y la U. Católica de Valparaíso, indagan en los bordes del conocimiento para descubrir formas de vida desconocidas hasta ahora. Su opción es el retiro absoluto y la soledad.

El escritor inglés James Hilton creó un valle llamado Shangri-La en su novela Horizonte Perdido, en 1933, para describir un lugar con un monasterio oculto en los Himalaya. El entorno idílico ficticio descrito por el personaje de la obra, Hugh Conway, de flora y fauna exuberantes, donde los habitantes envejecen lentamente, comparte varias características con un pequeño fiordo en la Décima Región. Incluso llega a ser escalofriante la similitud con la novela.

Ancianos que superan los 100 años –según el paramédico de la zona, Jaime Mancilla–, diversidad de fauna marina, especies nuevas, plantas por doquier, animales, bosques, científicos y exploradores hippies, todos trabajando en un lugar aislado del mundo y con una sola meta: investigar los aspectos oceanográficos, bioquímicos y la biodiversidad marina para dar con elementos que puedan ser un aporte a la medicina, ciencia y para el bienestar de la sociedad. El lugar se llama San Ignacio de Huinay (”alerce retorcido”, en huilliche). Son 34 mil hectáreas ubicadas en la comuna de Hualaihué, entre los fiordos de Comau, en la provincia de Palena, y el límite con Argentina.

Llegar no es tarea fácil: avión, auto, transbordador y, finalmente, un par de horas en lancha. La puerta de entrada a este mágico fiordo es la isla Lilihuap. Ahí, cientos de lobos marinos, pingüinos y cormoranes imperiales (especie en vías de extinción) vigilan a los intrusos que pasan por sus aguas. En seguida aparece a lo lejos un complejo similar a un lodge de pesca de lujo. Es el Centro Científico de Huinay. El lugar es definitivamente un oasis perdido y, a la vez, un pedazo del Primer Mundo en el sitio donde la tierra parece a punto de terminar.

Laboratorio entre volcanes

Entre el follaje verde se divisa la fumarola de un volcán. Rainhard Fitzek, nuestro chaperón –y quien durante la estadía se develará como una mezcla de Macgyver alemán-polaco con enciclopedia botánica viviente–, comenta que el humo proviene del Chaitén, pero que, además, el lugar está rodeado de al menos 17 volcanes.

La bienvenida a la fundación es solemnizada por Günter Forsterra, coordinador del centro, y su señora y jefa, la directora Vreni Haussermann, quienes de entrada –y con marcado acento alemán– introducen por el misterio del centro.

Günter oficia de guía por este laboratorio de investigación marina, el más moderno del país. Con entusiasmo y acompañado de su pequeño hijo Fabián, comienza a enumerar toda la infraestructura: laboratorio húmedo, seco, acuarios, climatizadores, cámaras de compresión, salas eléctricas, computadores, microscopios de alta definición, “todo lo necesario para hacer ciencia. Y si no lo tenemos, lo encargamos. Por eso lo primero que hacemos es preguntar a los científicos qué necesitan antes de venir. Aunque nos está faltando una lancha científica, pero es un poco costosa. Sobre medio millón de dólares”.

Todo es bien estructurado y ordenado –muy alemán–, desde la petición de fondos para los científicos hasta los materiales usados por los mismos. Los investigadores que viajan a Huinay son 70 por ciento extranjeros y 30 por ciento nacionales. Ante la obvia pregunta de ¿por qué no vienen más chilenos?, Günter piensa un rato y contesta: “Creo que por falta de fondos, falta de interés y porque las universidades quieren que sus facultativos usen sus propias instalaciones”.

Un centenar de polillas

Al año llegan entre 40 y 60 científicos. Todos sacan publicaciones y estudios que luego aparecen en revistas especializadas como la Marine Science Progress.

“Se están haciendo descubrimientos todos los días. Sólo con el buceo en el fiordo llevamos más de 50 especies nuevas catalogadas, pero tenemos más de 100 estudiadas. Muchas de ellas tienen similitudes con las de los fiordos de Nueva Zelandia. No sólo son especies nuevas para Chile, sino para el mundo”.

Todo ha sido recopilado en el libro Marine Benthic Fauna of Chilean Patagonia, lanzado en la I Conferencia Mundial de Biodiversidad Marina, que tuvo lugar el 11 de noviembre de 2008, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, España. Un catálogo bilingüe inglés-español, con mil páginas, a todo color. Es considerado una joya en la investigación de la biodiversidad chilena.

Rainhard, el Macgyver alemán, cuenta la historia de un grupo de científicos franceses que visitaron Huinay comentando cómo en Francia, en el “hotspot” más importante del país (zona de alto interés científico), habían descubierto 30 distintas especies de polillas en un mes. Aquí, luego de tres días, habían descubierto más de 100. Y lo cierto es que las hay y de todos colores; parecen mariposas que se fueron a vivir al sur del mundo.

“Es la diversidad de Huinay”, interrumpe la directora Vreni Haussermann, quien viene a llevarse a su hijo Fabian, afiebrado por estos días y el único enfermo en Shangri-La.

“Área protegida” entre comillas

El lugar es un privilegio para la investigación. Los científicos que vienen tienen al alcance todo: la tierra, plantas, la marea, los animales, los ríos, la lluvia, flora y fauna acuática y todo el flujo que se produce entre las lluvias, la tierra, el río y el mar. Nada queda al azar ni se desperdicia.”La fundación busca dar con el conocimiento del ecosistema para ayudar a la sociedad. Se sabe muy poco de esta zona y, por lo tanto, lo que se está haciendo es buscar el valor que tiene y consejos para cuidarlo. Las especies que estamos descubriendo y catalogando podrían ser una gran inversión a futuro”, dice el coordinador del centro, Günter Forsterra.Pero no todo es paraíso en Huinay. El mayor enemigo es la burocracia de los “centros urbanos” y la falta de algunos avances.

De partida, hace dos años que no se les renueva la solicitud de “área protegida”.

Cuentan que llevan tiempo tratando de ampliar el área designada. “El fiordo es un área chica, por lo que los 75 metros de ancho y 15 kilómetros de largo no son suficientes, ya que las salmoneras se concentran en esta zona. De hecho, como pudieron ver al llegar aquí, hay jaulas (de salmones) al frente”, dice Günter Forsterra.Agrega –con aire de incomprensión– que la solicitud para esta área fue enviada hace tiempo a la Conama, Subpesca, Subsecretaría de la Marina, y aún no tienen respuesta.

Laboratorio abierto

La fundación San Ignacio de Huinay fue creada en 1998 por Endesa Chile y la U. Católica de Valparaíso (UCV), con el fin de dar vida a un centro científico. Allí se han implementado un laboratorio abierto a la comunidad científica nacional e internacional para producir conocimiento biológico y físico de las áreas marinas, terrestres y atmosféricas. Fue inaugurado en diciembre de 2001 por el entonces Presidente Lagos y los duques de Lugo, la infanta Elena, hija de los reyes de España, y su marido, Jaime de Marichalar, además de ejecutivos de empresas ligadas a las eléctricas.

Origen: En 1996, el Consejo Superior de la UCV acordó vender el fundo. Se fijó un precio de US$ 2 millones para las tierras y en las condiciones de venta se recomendaba un destino consecuente con la preservación de sus recursos naturales. Tras rechazar la oferta de Douglas Tompkins, la UCV aceptó la de Endesa, con la que acordó crear una fundación que administraría las tierras. Querían emprender un proyecto modelo. Endesa contrató la asesoría de la Wildlife Conservation Society, de Nueva York. Los planes los mantuvieron en absoluta reserva.

Nuevas especies

Científicos de la estación Huinay realizan investigaciones para aumentar el conocimiento biográfico de los fiordos patagónicos. Entre las nuevas especies descubiertas hay corales de piedras, gorgonias (llamados abanicos de mar), zoantharias (subclase de organismo marino), anémonas, corales blandos, hydrozoas, esponjas y nudibranquios (babosas de mar).

Aportes a la comunidad local

La Fundación San Ignacio de Huinay ha desempeñado un papel relevante en la comunidad de la zona, actualmente formada por seis familias. Esta ayuda se ha traducido en acciones y programas de asistencia, entre los que destacan ayuda médica y odontológica, suministro de energía eléctrica, transporte y mano de obra.

Artículo original

3 comentarios:

  1. muy buen reportaje conosco el estero COMAU O LEPTEPU lo e navegado hasta su final por razones laborales, tambien conosco las instalaciones cientificas desde el mar eso si me, parece que es un gran aporte en el conocimiento cientifico de los mares australes, demas esta decir que es un lugar en extremo bello sobre todo en verano aunque en el invierno la llubia y el frio son muy fuertes

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  2. Anónimo2:06 p.m.

    en Chile existen muchos rincones como ese, lástima que nuestras autoridades y empresarios todo la hagan con un criterio de corto plazo, las salmoneras son un ejemplo que crecieron de manera indiscriminada pero no hubo criterios de conservación del medio ambiente que pusieran coto a su proliferación.

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  3. fondos para pc5:24 p.m.

    te dejo mi web para que te pases, puede que encuentres material util

    http://fondos-para-pc.blogspot.com

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.