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viernes, octubre 02, 2009

El nuevo salmón

El mundo de la salmonicultura se está reinventando, para que los seis millones de personas que diariamente comían este producto nacional lo sigan haciendo. Pero el desafío no es fácil ni rápido.

Hemos recibido muchas críticas. Que abusamos de los antibióticos, que pagamos poco, que no nos preocupamos del medio ambiente ni de nuestro entorno, que somos arrogantes, codiciosos, que queremos privatizar el mar, que nos buscamos nuestra crisis y hasta que la culpa de la porcinaen Puerto Montt es nuestra…en fin, algunas son más ciertas que otras, pero la mayoría más falsas y malintencionadas que el mismísimo Judas Iscariote.

Estamos en boca de todos y en manos de nadie, pero mientras nos critican a través de los medios, nosotros, la industria salmonera, estamos concentrando nuestros esfuerzos en la aplicación de las 54 medidas sanitarias resueltas por el gremio, para la necesaria reconversión. Ni negociación con los bancos, ni concesiones indefinidas, ni hipotecas tendrán importancia si no reacondicionamos nuestro esquema productivo. Y en eso estamos, trabajando para una “nueva salmonicultura”.

¿Y qué quiero decir cuando hablo de una “nueva salmonicultura”? El ejercicio de reducirlo a una sola frase, no es más que la reconversión productiva a través de las áreas de manejo sanitario o barrios y la implementación de las 54 medidas sanitarias que nos permitirán convivir con el virus ISA, nos blindarán de nuevas enfermedades y nos permitirán retomar el crecimiento y la generación de empleos. Suena fácil y expedito, pero es de una gran complejidad. Cada una de estas medidas trae consigo un alto costo, que tendrá como resultado final, una industria diferente.

A lo largo de los 20 años de la industria chilena, el cultivo del salmón se hizo a través de concesiones acuícolas. El sistema consistía en que cada empresa producía en su propio espacio bajo una lógica meramente competitiva entre unos y otros. Este sistema nos permitió rasguñar el título mundial de producción de salmón. Sólo nos faltaron unas pocas toneladas. Nuestras condiciones naturales nos tienen destinados a ser los primeros del mundo y ya estuvimos muy cerca una vez. Creamos decenas de miles de empleo, agregamos valor como nadie al salmón del Atlántico y fuimos el motor de desarrollo de las regiones de Los Lagos y Aysén. Casi 60.000 trabajadores se encargaban de que cada día seis millones de persona alrededor del mundo comieran salmón chileno. Un orgullo para el país.

Hasta aquí todo bien. Nadie discutía la eficiencia de un sistema productivo que benefició a todos. A nuestra industria, a sus trabajadores, a las comunas salmoneras, regiones completas y también al país. Sin embargo, llegó un nuevo actor a intervenir en el cluster del salmón, un verdadero invitado de piedra: la tan manoseada Anemia Infecciosa del Salmón, el virus ISA.

Nos han dicho que crecimos muy rápido, que no aprendimos de la experiencia extranjera, que no tomamos los resguardos necesarios, un sinfín de cosas que hoy tienen poca relevancia. Si el virus fue importado o mutó de una determinada cepa tampoco importa. No sacamos nada echándonos la culpa unos a otros. Lo único que realmente importa es cómo estamos enfrentando este flagelo y las acciones que hemos tomado y seguiremos tomando.

En primer lugar, es importante señalar que el virus ISA es muy contagioso y se transmite de diferentes formas: por contacto de peces infectados a través de la sangre, mucus, vísceras, músculos, fecas, orina; a través de equipo y personal contaminado; cercanía con un centro infectado y de una planta de proceso; y desde reproductores a su descendencia.

Es por esta razón, que las Áreas de Manejo Sanitario apuntan fundamentalmente a un adecuado y correcto manejo conjunto entre los diversos actores. Si tenemos reproductores y ovas sanas −y somos extremadamente cuidadosos en términos de bioseguridad− podremos tener cosechas libres de ISA y otras enfermedades que han atacado a la industria tanto en Chile, como en todo el mundo.

Más conocido como el sistema de barrios, las AMS establecen un orden territorial que permite coordinar manejos sanitarios indispensables en todo sistema de producción, como son la desinfección de los implementos utilizados en el cultivo, seguido de un descanso sanitario simultáneo en el sector de tres meses. De esta manera, cuando se comienza una nueva siembra, cada AMS recibe una nueva generación de peces libre de ISA y otros patógenos, listos para un nuevo ciclo productivo. Esto, dado que el virus y otras enfermedades no sobreviven sin ser huésped más allá de algunos días. Por lo tanto, luego de los descansos sanitarios, no existe posibilidad que la carga viral continúe en el ambiente. Desde el punto de vista logístico, se reducen las probabilidades de contagio, lo que traerá un efecto positivo en toda la zona: combatirá posibles focos de enfermedades y evitará la llegada de otras que hasta el momento no se ha manifestado.

Nuestra industria está consciente de la importancia de este reordenamiento, que evidentemente este es un proceso muy difícil, donde se requiere la colaboración de todos, incluyendo a los proveedores de servicios de la industria, en especial los sistemas de transporte. Es importante recordar que la creación de las AMS es un aporte original de la propia industria y demuestra el espíritu y la voluntad de los productores y proveedores de salmón, quienes han hecho un esfuerzo muy importante para sacar esta iniciativa adelante.

¿Bastan los barrios para superar esta coyuntura? Por supuesto que no. Junto con esto, nuestro gremio ha implementado de manera obligatoria para todos sus asociados, 54 medidas sanitarias que apuntan principalmente a la bioseguridad y al modelo de producción y se aplican a diez ámbitos: centros de mar y estuarios, centros de reproductores, centros de esmoltificación en estuarios, centros de agua dulce, importación de ovas, ovas nacionales, al transporte, a viveros, a plantas de proceso y a laboratorios de diagnósticos. Es decir, al ciclo completo del cultivo del salmón. Creemos que esta es la senda correcta. Las soluciones son complejas y costosas, traen consigo dificultades logísticas y una baja estratégica en la producción que está complejizando la situación de algunas empresas. Sin embargo, con la colaboración de todos: gobierno, parlamentarios, productores, proveedores y trabajadores, lograremos retomar la senda.

Seguiremos comprometidos con el progreso de las regiones australes y volveremos a ser motivo de orgullo nacional.

Artículo original

2 comentarios:

  1. Anónimo5:18 a.m.

    Por el contrario creo que la mayoria de las criticas son verdaderas. Abuso de antibioticos Abuso laboral. Abuso del medio ambiente. Arrogancia. Codicia. Lamentablemente esta gente no ha entendido que la produccion masiva de alimentos debe contar con un apoyo altamente cientifico en el mantenimiento de las faenas. El consumidor internacional requiere de un alto control en los productos a consumir. Ellos tienen los medios para investigar los productos que llegan a su mercado de manera que para estar a la altura hay que usar la (honestidad) lo contrario es autodestruccion

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  2. Anónimo11:56 a.m.

    Yo soy de Puerto Montt, capital de la industria salmonera y puedo asegurarles que la mayoría de las críticas son ciertas... César Barros, el autor de este artículo, era el ejemplo más claro de la arrogancia salmonera... de trato prepotente y despectivo, aún se recuerda sus palabras amenazantes cuando se habló de un royalty salmonero... amenazó con llevarse la industria de Puerto Montt y convertirla en Muerto Montt... Veamos donde se la lleva si el isa está presente en todas las aguas del sur... No sólo eso, jamás concendió una entrevista a los medios de comunicación de provincia, porque no estaban a su altura. Todo eso cambió con el virus ISA, una verdadera lección de humildad para esta industria.

    Recuerdo cuando los ambientalistas les decían que había demasiados salmones por jaula, que los centros de cultivos estaban demasiado cerca, que no había barreras sanitarias. Como respondían los salmoneros y el señor Barros: que ellos sabían lo que hacían y por eso habían traído riqueza a la zona... que no necesitaban regulación del gobierno porque se autoregulaban y porque el mercado regula...

    Al final, el que reguló fue el ISA. Ahora la industria está aplicando las recomendaciones ambientalistas... claro que después del desastre del ISA.

    La caída de los arrogantes siempre es la más fuerte... sólo que arrastraron consigo a miles de trabajadores...

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.