Nota: Insisto, los peruanos comente el error de ver en otros, lo que posiblemente ellos sí harían. Reza el dicho popular: "uno cree a todos los demás de su misma condición". Chile no tiene necesidad de "darle un zarpazo" de nada a nadie. Perú no tiene nada que Chile pueda necesitar. En energía, Perú tiene escasas reservas de petroleo y gas, mientras, Chile avanza rápidamente en diversificar sus fuentes y proveedores, y de hecho, hasta le vende gasolina y aceites a Perú. De hecho, Chile controla una cadena de servicentros (grifos) peruana (Primax). A todo lo anterior hay que sumar el hecho de que... tenemos el monopolio del transporte de petroleo hacia Perú y la mayor parte del comercio peruano se mueve en buques y aviones chilenos. Ahora, si pensamos en el futuro... Chile es el principal productor de litio del mundo (esencial para las baterías), un mineral con el que Perú no cuenta (el 90% del litio se encuentra en Chile, Bolivia y Argentina). Agua... Chile tiene las mayores reservas del líquido en toda Latinoamérica, etc. Todas esas hipótesis peruanas, responden más bien a un COMPLEJO peruano, de sentir que Chile los envidia.Deben separarse los aspectos militares y económicos, asevera titular de la Confiep.
Ante las advertencias formuladas por el ex premier Carlos Ferrero Costa sobre la exorbitante presencia del capital chileno en nuestro país, diversos analistas opinan sobre las hipotéticas consecuencias que este fenómeno podría tener en un futuro cercano.
El politólogo Alberto Bolívar sostiene que ha habido un excesivo descontrol para permitir que el capital chileno ingrese a nuestro país y que, además, no se haya dado la debida importancia a la negativa que reciben los empresarios peruanos que desean invertir en el vecino país del sur (nota: ESTO ES UNA MENTIRA, así de simple y claro. Si lo que quiere decir este "experto" es que Chile no permite inversiones en ciertos sectores [el financiero es el más restrictivo], eso se aplica por igual a todos los extranjeros en Chile, por lo tanto, no pueden acusar discriminación. Ahora, si Perú permite inversiones en sectores que Chile no las permite, esa es una decisión peruana y responsabilidad de sus autoridades, no de los chilenos, y nuevamente, los peruanos no pueden acusar discriminación).
Bolívar sostiene que para Chile no es negocio plantearnos un conflicto armado, debido a que por lógica pondría en riesgo los más de siete mil millones de dólares invertidos en nuestro país. Sin embargo, advierte que dejando de lado toda lógica, a veces se pueden plantear otras reglas de juego y puede surgir un grupo de militares “patriotas” que pretendan entrar a la historia de Chile, se olviden de la lógica y nos den un “zarpazo” (nota: lo dicho, uno ve en los demás, cosas que uno si podría estar dispuesto a hacer. Perú no tiene nada que Chile pueda necesitar y que no pueda adquirir desde otros proveedores. Resulta más barato que una guerra y una ocupación. Los peruanos viven anclados a una lógica -impracticable, hoy- propia del siglo XIX, en pleno siglo XXI).
“La guerra no es negocio para Chile, pero jamás descartaría la posibilidad de un conflicto”, enfatiza Bolívar.
Diferenciar
Por otra parte, Ricardo Briceño, presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), precisó que es importante diferenciar los temas militares de los económicos.
“Debemos preocuparnos en tener un Estado sólido, con instituciones normativas y reguladoras fuertes”, agregó el representante del empresariado nacional y añadió que no debería preocuparnos de dónde vienen las inversiones, sino fortalecer las instituciones de un Estado moderno, como Osinerg, Conasev, Ositran, Indecopi, entre otras, para vigilar las inversiones nacionales y extranjeras.
Briceño afirmó que los empresarios peruanos deben invertir más en el país, aunque a veces no es tan fácil debido a trabas de tipo social o burocrático, y sugirió que por ello se debe buscar mecanismos para facilitar la inversión privada.
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Su presencia en el paisaje nortino chileno se vuelve cada vez más frecuente. De noche, los envuelve la niebla que avanza desde la costa (camanchaca para los habitantes del norte chileno, niebla de advección para los científicos), y que se origina en las nubes que hay sobre el Pacífico Sur-oriental.
"Abastecemos una casita, que es nuestra estación de campo -cuenta Cereceda- y tenemos una pequeña huerta. En ese lugar estamos haciendo todas las experiencias y viendo las posibilidades de darle agua a una caleta que está debajo de los cerros, que es Chanavaya. Y hay otra que se llama Caramucho, en Tarapacá, cercana a la zona nuestra".

