Nota: Al final, vamos a ver que ganó Chile con esta elección. Incluso la Concertación ha ganado, porque tiene la oportunidad -inevitable- de renovarse y remover una cúpula dirigente que fue eternizándose en los partidos y adquiriendo actitudes poco tolerantes y -en cierto grado- totalitarias (organizando una primaria poco transparente y luego, asegurando que si no gobernaban ellos, Chile todo se iría al tacho, etc.). Los chilenos rechazamos el miedo y nos dimos el permiso de decir (y decirle a la Concertación) que tenemos opción, que podemos premiar y castigar a quien esté en el poder y cometa errores o no de su máximo, y que ya no basta con resucitar a Pinochet y la dictadura, que lo que queremos es que de una vez, nos hablen del futuro y que se hagan bien las cosas. Los chilenos no queremos un país de "los buenos y los malos", sino un país donde se discutan ideas. Finalmente, nos liberamos (al menos en el discurso político) del espectro de Pinochet. Hoy, somos todos un poco más libres y podremos concentrarnos en pensar como alcanzar el desarrollo, con urgencia.
Las primeras cifras oficiales señalan que el candidato de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, se convertirá en el próximo presidente de Chile.
Con el 60,3% de los votos escrutados, los guarismos revelan que el postulante conservador muestra una ventaja de 3,75 puntos sobre su rival Eduardo Frei, representante de la Concertación gobernante y de tendencia centro-izquierdista.
A las 18 (hora local), el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, hizo la lectura del conteo provisorio de esta segunda vuelta electoral, que otorgó un 51,87% de la preferencia a Piñera y 48,12% a Frei, a nivel nacional.
Una hora más tarde, el concertacionista salió a reconocer su derrota sin esperar el resultado final.
“Le deseo éxito en su gestión. Espero que prevalezca el diálogo, los acuerdos y las conquistas sociales que tanto nos ha costado lograr… Confío en que se privilegie el interés colectivo y el bien común de nuestra patria”, declaró Frei, rodeado de sus colaboradores y visiblemente agotado.
En el comando de Piñera, el que habló fue su generalísimo de campaña, Rodrigo Hinzpeter.
“Estamos muy contentos, muy orgullosos y muy satisfechos sobre el trabajo que hemos hecho. Nos están dando la oportunidad de cambiar Chile para mejor, hacer para los más humildes y para la clase media un país más próspero, más amable y más feliz”, anunció el colaborador del empresario, que ocupará el palacio de La Moneda hasta 2014.

Una vez que concluya el conteo, el ballotage 2010 habrá confirmado su carácter “histórico”: el candidato electo llevará a la derecha al poder por primera vez en más de medio siglo, poniendo fin a 20 años y cuatro presidencias sucesivas de la Concertación, la alianza política más duradera de la democracia chilena.
Blancos y nulos, pocos
Según los datos difundidos, Piñera cosechó, en promedio, más votos en el sur del país, mientras que su contrincante fue favorito en los distritos del norte.
El anuncio de los resultados correspondientes a la región metropolitana de Santiago, donde la alianza ganadora obtuvo mayoría, hizo estallar los primeros festejos en el comando de la Coalición por el Cambio, una alianza de partidos integrada por la Renovación Nacional (RN) -a la que adscribe el candidato electo-, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y otras fuerzas de corte conservador.
Del total de sufragios contabilizados, el 97% fue válidamente emitido, lo que echó por tierra las especulaciones sobre el peso que tendrían los votos en blanco o voluntariamente anulados.
En el final de la campaña, se había anticipado que podrían ser muchos, como forma de expresión del descontento ante las dos candidaturas de este ballotage, pero –según el escrutinio parcial- éstos sumarían en conjunto poco más de 3 puntos.
Final abierto
Chile ya tiene experiencia en segundas vueltas de finales ajustados: en el primer ballotage de su historia, en 2000, Ricardo Lagos le sacó poco más de un punto al conservador Joaquín Lavín, mientras que la actual presidenta, Michelle Bachelet, llegó a La Moneda tras triunfar por un 3,5% por sobre el mismo Piñera, en 2005.
En primera vuelta, sin embargo, la diferencia entre Frei y Piñera había sido amplia: 29,6% para el primero, 44% para el ganador.
La expectación, en esta oportunidad, se exacerbó por un aparente cambio de tendencia en la intención de voto en los últimos días, hecho público en un sondeo de una reconocida consultora de opinión.
Según la encuesta MORI, la distancia entre los dos contendientes se había achicado a sólo 1,8%, cuando las proyecciones anteriores hablaban de unos 5 puntos a favor de Piñera.
Ahora, deberá esperarse al recuento “voto a voto” para conocer el guarismo exacto. Según la prensa chilena, éste podría hacerse público sobre las 23, hora local.
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