El economista y profesor de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), Sebastián Edwards, afirmó ayer que luego de la crisis el país tiene una “oportunidad que nunca había tenido antes de pasar a ser parte de la primera división, de las grandes ligas”.
Para ello, dijo en el marco del seminario “Después de la tormenta”, organizado por EuroAmerica, se debe fomentar tanto la innovación como la tecnología.
“La crisis mundial ya se terminó. Hay riesgos, es cierto, pero el repunte llegará si se es flexible y abierto a incorporar las nuevas tecnologías”, reiteró el economista.
Por lo mismo, añadió que si bien “la tormenta pasó”, advirtió que “los que tengan la estrategia correcta son los que van a despegar, pero no todos por igual. Ahora, se necesita inteligencia, profesionalismo”, aseguró.
Edwards sostuvo que la posibilidad de progreso para el país tiene estrecha relación con imitar el manejo político y económico del país que a su juicio hoy es el mejor posicionado del mundo: Australia.
“Se necesita un liderazgo, dejar de comparase con los vecinos, y seguir un modelo que en mi caso digo, yo quiero ser como Australia”, expresó.
“Así como pasamos a la primera división del fútbol, tenemos que pasar de la tercera división a la primera en nuestra economía”, graficó en alusión a la clasificación de la selección chilena al mundial de Sudáfrica 2010.
“Estoy decepcionado” con campaña de Frei
El reconocido economista también relizó una dura crítica a las actuales campañas presidenciales, con un especial énfasis en la oficialista.
“Estoy decepcionado con la campaña del candidato oficialista. Es muy paradojal que Frei haya planteado propuestas que niegan los logros de su administración, que fue buena excepto por la crisis asiática”, señaló.
En términos generales, no ve que exista “una campaña dinámica que cree visión de futuro, que se proyecte que habrá un apoyo a la innovación y a la creatividad”.
Una gigantesca diferencia entre los países serios y los países que no lo son, es que los primeros aprenden de su experiencia y tienen clases dirigentes que están a la altura de lo aprendido. Vea usted el caso de Alemania.
En plena crisis económica, cuando todo el mundo vocifera sobre la codicia de los capitalistas, cuando toda la intelectualidad de izquierda mundial – que es casi lo mismo que decir toda la intelectualidad mundial- se lanza en picada en contra del liberalismo de Friedman y Hayek, cuando todo eso pasa, el pueblo alemán propina a la izquierda social demócrata la peor derrota de su historia. Y no solo eso: el gran ganador de las últimas elecciones es el FDP o partido liberal liderado por Guido Westerwelle, que obtiene una votación sin precedentes desde su fundación. ¿Y sabe usted cuál fue la promesa que le permitió a este partido de derecha prácticamente duplicar su votación en 4 años? Ni más ni menos que la reducción del atrofiado Estado de bienestar alemán. Así es, en plena crisis financiera los alemanes, los mismos que inventaron primero el marxismo y después el mito del estado de bienestar, se la jugaron como nunca antes por la reducción de impuestos, la flexibilidad laboral y el recorte del gasto público. Con frases como “Su trabajo tiene que volver a justificarse” y “No existe derecho a la holgazanería a costas del Estado” los liberales lograron lo impensable. Y es que después de haber vivido en carne propia las maravillas del paraíso totalitario marxista– ese que nuestra presidenta voluntariamente eligió como destino de exilio- y luego de décadas de mitología benefactora, la mayoría de los alemanes ha entendido que el paraíso en la Tierra prometido por la izquierda, no es más que una fantasía.
La democracia cristiana alemana en tanto, para mayor vergüenza de la chilena, pacta con el partido más derechista que existe en el país dando forma a una nueva coalición de gobierno integrada por liberales de derecha y conservadores también de derecha. Me pregunto que pensará Frei y la moribunda DC chilena, dispuesta a transarlo todo por asegurar sus cuotas de poder, ahora que el gran referente mundial de la DC sella una alianza precisamente con quienes menos creen en el Estado y son sin duda lo más cercano que se puede encontrar en Europa a la demonizada línea neoliberal.
El pacto DC-PC no es más que un síntoma de que acá no hemos aprendido la lección. Después del desastre que significó el gobierno marxista de Allende, y antes que eso, de la miseria generada por décadas de dirigismo estatal, lo único que vemos es una bananera discusión en torno a cómo vamos a repartirnos la escuálida torta disponible. Cual más cual menos, todos los candidatos prometen a los chilenos que es posible vivir mejor trabajando menos. Conjuros constitucionales, estatismo milagroso, bonos a diestra y siniestra, refrigeradores subsidiados, todo eso y más refleja el triste nivel de una clase dirigente que con un tercio del ingreso per cápita alemán, se atreve a instalar un mito que solo conseguirá perpetuar la pobreza y mediocridad de un país poco serio en que ya ningún dirigente se atreve a decirle la verdad a las personas comunes y corrientes.
Y esa verdad, que a los latinoamericanos tanto nos desagrada, es tan simple como irrefutable: el único camino para vivir mejor es trabajar más duro.
Nos hemos acostumbrado en estos años de democracia, a que la prensa internacional describe a Chile como un “país modelo” entre las naciones en desarrollo, destacando a nuestro país como un caso de éxito en un continente caracterizado por las crisis institucionales, la pobreza crónica y corrupción generalizadas.
Sin embargo, es importante recordar que comienzan a instalarse con fuerza, nuevas dimensiones y parámetros a partir de los cuales los países serán evaluados. Una, por cierto, será la llamada “huella de carbono”, es decir, cuánto contaminamos al elaborar nuestros productos de exportación. Otra dimensión que será importante, es cuán sustentable es nuestro proceso de desarrollo con los altos grados de desigualdad y exclusión sociales que existen en el Chile de hoy.
Si bien hemos hecho progreso significativos en el combate a la pobreza más dura, persiste una “brecha social” que no sólo es éticamente inaceptable para un país que pretende llegar a la condición de economía desarrollada, sino además, pone en jaque la necesaria estabilidad social que un país requiere en el largo plazo. Como lo acaba de señalar muy lúcidamente el empresario Felipe Lamarca, en las raíces del descontento chileno “está la sensación de vivir en un país que tiene mucho de club... un pequeño grupo que pareciera operar con las cartas marcadas”. Cita también el muy comentado libro “Superclass” de David Rothkopf, donde en las páginas dedicadas a Chile, le sorprenden los niveles de “endogamia” existentes, concluyendo que nuestro país no es “a country but a country club”.
Esta visión de un autor muy prestigiado en el exterior, es una señal temprana del daño a la imagen internacional del país como resultado de ese acceso diferencial que desde la cuna marca las oportunidades para unos y otros en la sociedad chilena, lo que en un mundo globalizado tendrá consecuencias para la credibilidad y prestigio más permanentes de Chile en el exterior. Y es que hoy no es posible disociar lo que se hace en el plano doméstico, y la imagen que se busca presentar hacia el exterior, y esto ninguna campaña publicitaria, por buena que sea, podrá cambiarlo.
Al más puro estilo de la mejor ciencia ficción, en Chile está a punto de instalarse un circuito publicitario con pantallas que tienen la capacidad de hacer que las imágenes parezcan salirse de ellas. Por otro lado, empresas como LAN, Adidas o Sodimac han implementado un sistema llamado Realidad Aumentada, que permite ver imágenes en 3D a partir de dibujos planos.
Lejos van quedando esos años en los que la clásica escena en la que Marty McFly era "atacado" por un tiburón 3D en la segunda parte de "Volver al futuro" parecía sólo digna de la mejor ciencia ficción.
Por estos días, la tecnología está permitiendo que la realidad comience a superar lentamente a la ficción. Uno de los ejemplos más llamativos ocurrió el año pasado, cuando la cadena CNN hizo debutar los despachos vía holograma en su cobertura de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Pues bien, el marketing no demoró en hacer eco de este acontecimiento, y lo replicó. En Francia, Adidas aplicó un sistema similar en algunas de sus tiendas. Primero en Marsella y luego en Lyon, los fanáticos del deporte pudieron ver cómo dos de sus estrellas futbolísticas -Steve Mandanda y Karim Benzema- repetían constantemente algunas de sus jugadas en las vitrinas, gracias a hologramas.
Aunque Chile todavía está algo lejos de llegar a ese punto, la publicidad está adoptando otras herramientas que permiten cautivar a los potenciales consumidores. Sin ir más lejos, la misma Adidas se aventuró en la "Realidad Aumentada". Se trata de un sistema que permite generar contenidos tridimensionales en un computador a partir de un simple dibujo en una hoja.
En el caso de Adidas, la empresa invita a quienes visitan su sitio web a imprimir el logo de la empresa en un papel. Luego le piden avanzar por la página de la empresa, hasta que la cámara del computador sea reconocida. Una vez allí, el usuario apunta su impreso hacia la lente de la cámara, y en la pantalla del PC se despliega una imagen 3D del nuevo modelo de zapatillas de la firma alemana.
Cristián Aguilera, de LGN -la primera empresa chilena en desarrollar el formato-, dice que esta tecnología permite que los usuarios sean capaces de interactuar con modelos de los productos que quieren comprar casi como si los tuvieran en sus manos. "En el área de la publicidad es ideal para los autos o para vender edificios en verde, porque a partir de una simple hoja, puedes ir viendo imágenes en 3D que mueves a tu conveniencia", dice.
Así, por ejemplo, las cajas de LEGO ahora vienen con un patrón impreso que al ser leído por una cámara instalada en sus tiendas europeas, muestra el aparato que se puede construir con sus piezas.
La precursora en la utilización de esta tecnología en Chile fue la agencia DraftFCB, que en mayo pasado la utilizó con Sodimac, para mandar saludos a las madres en su día. Lan tampoco se queda atrás, y por estos días sorprende a sus usuarios de Lanpass con un mail que los invita a conocer su nuevo sistema de canjes de puntos de pasajes con Realidad Aumentada.
Martín Visca, Director Creativo Digital de Grupo CP, cree que estos avances son sólo el comienzo de lo que se viene, especialmente desde el área de la interactividad: "Estamos buscando que el consumidor pueda tener una experiencia que anticipe la compra", dice.
3D sin lentes
Hace bastante rato que la tercera dimensión arribó a las salas de cines chilenas, pero ahora también llegará a la publicidad, y aunque parezca descabellado, lo hará sin necesidad de utilizar anteojos especiales.
Se trata de una iniciativa traída a Chile por 3D multimedia Chile. La empresa diseñó Tridinet, un circuito publicitario que pretende contar con pantallas 3D en algunos de los principales centros comerciales del país. Carlos Auszenker, uno de los socios de la compañía, cuenta que están a punto de cerrar acuerdos con empresas como Mall Plaza, Movieland y Tottus, y que las pantallas debieran estar en funcionamiento a partir de octubre.
"Por las pruebas que hemos realizado, creemos que marcarán una nueva tendencia en la publicidad. Se invertirá en parte el dogma de que la publicidad busca a los consumidores; ahora se dará un proceso inverso", dice Auszenker.
Con una inversión inicial de US$ 500 mil, la empresa creó un modelo de negocios a través del que se encargarán tanto de la emisión, como de la producción de los contenidos, pues será necesario que los contenidos también sean en 3D.
2 compañías han entrado de lleno en el mundo de la Realidad Aumentada en Chile. Se trata de LAN y Sodimac.
UF 800 es el costo promedio de una campaña de publicidad que utilice la modalidad de Realidad Aumentada.
US$ 1.200 es el valor aproximado que cobrará Tridinet por la producción de 5 segundos de contenidos publicitarios en 3D.
$800 mil es el costo de referencia que tendrán dos mil pasadas de un video durante un mes en las pantallas del circuito publicitario en 3D.
EN OCTUBRE aparecerán en algunos malls del país las primeras pantallas con publicidad en 3D.
¿Cómo funciona el 3D sin lentes que llegará a la publicidad chilena?
Existen cerca de tres formatos de pantallas que hacen posible ver imágenes en tercera dimensión sin la necesidad de utilizar lentes especiales. A Chile llegará la tecnología Parallax Barrier, desarrollada por la firma china Bolod Enterprises.
Este sistema divide la imagen en dos partes, cada una de las cuales es percibida por un ojo (derecho e izquierdo), consiguiendo así el efecto de profundidad sin necesidad de gafas especiales.
Entre otras versiones, el proyecto de Tridinet también contempla la instalación de pantallas gigantes -compuestas por cuatro LCD de 50 pulgadas cada una- para conseguir un efecto más impresionante en el público.
La última semana se ha discutido la moralidad y legalidad de los negocios con el Estado que tiene el hermano del Presidente. Los partidarios del gobierno defienden la legalidad de los contratos de Fabricio Correa y el Presidente su moralidad diciendo que no conocía de la existencia de dichos negocios. Pero esta discusión es superficial ya que no debate el origen de la corrupción.
Los cínicos suelen resignarse: "hay corrupción en todas partes". No obstante, es importante reconocer que hay países donde la corrupción es menos común. Por ejemplo, Dinamarca, Nueva Zelanda y Suecia comparten el puntaje más alto (9,3 de 10) en el Índice de Percepción Corrupción 20081 mientras que Somalia obtiene el más bajo (1 de 10), seguido con estrecha diferencia de Irak y Myanmar. Ecuador y Venezuela son, según este índice, los países latinoamericanos donde los ciudadanos perciben mayor corrupción.
¿Cómo llegamos a Dinamarca? O, por lo menos, ¿cómo llegamos a Chile (el país latinoamericano con el puntaje más alto)? Algún cínico me dirá que los chilenos, y ni hablar de los suecos, son naturalmente más buenos que los ecuatorianos, pero me confieso culpable de creer en la capacidad de los ecuatorianos de generar un sistema de gobierno igual o menos corrupto que el chileno o sueco.
James Gwartney y Robert Lawson demuestran anualmente desde hace varios años que en los países con mayor libertad económica (menos intervención del Estado en asuntos económicos) hay menos corrupción. Por eso no debería sorprender que países como Chile y Dinamarca también están entre los que tienen mayor libertad económica y Ecuador entre los menos libres2.
En Ecuador es sencillo enriquecerse con una buena "palanca". Hay una gran diferencia entre la repentina prosperidad de Fabricio Correa y la historia de éxito empresarial de, por ejemplo, los Añaños con su empresa Big Cola. La segunda con toda seguridad no le debe nada a funcionario público alguno sino a millones de consumidores de bajos ingresos que encontraron en Big Cola una alternativa a la Coca Cola. La primera, es evidente para cualquier observador imparcial, que le debe mucho a una muy buena conexión.
Mientras que los Añaños crearon riqueza ofreciendo un producto y un modelo de negocios innovador en la industria mundial de bebidas, Fabricio Correa se ha ganado un pedazo no despreciable de la renta pública. Es decir, no creó riqueza sino que el Estado la redistribuyó hacia su bolsillo. No tuvo que producir una innovación tecnológica ni ganarse a consumidores en un mercado. Solo tuvo que cortejar a un cliente muy poderoso y rico en este país, el Estado.
No es que la revolución ciudadana sea igual de corrupta que la partidocracia. Es que ambas operan bajo un sistema que concentra demasiado poder y riqueza en el Estado. Es un sistema que incentiva a cualquiera que llegue al poder a cometer actos de corrupción y que suele atraer a muchos que están dispuestos a vivir de lo que otros producen. Mientras no se reduzca la concentración de poder en el Estado y su tamaño, seguirán habiendo extraños casos de enriquecimiento repentino de aquellos que están cercanos al poder.
Nota: Esa es la clase política peruana con la que Chile debe lidiar. La que impulsa reivindicaciones constantes de todo tipo a Chile... ¿el propósito? ... rentar políticamente el histórico resentimiento peruano hacia Chile, y distraer a los peruanos de sus verdaderos problemas y conflictos internos.
Por Cesar Hildebrandt
Un día es la oposición y el otro el gobierno. Es como si la clase política (¿existe eso?) se empeñara en demostrarnos que cada día que pasa es más parte del problema que de la solución.
Ayer, por enésima vez, le tocó al gobierno alanista mostrar su peor cara: la de esa bestia que bufa y escarba el piso antes de embestir.
Si el nacionalismo folclórico había hecho de las suyas con su pernoctada en pleno hemiciclo, viene encima el gobierno, disfrazado de Falange primoriverista, y expulsa por cuatro meses a los siete de la acampada.
¿Era el momento de bufalear?
¿No es que era el momento de dar una tregua y dialogar?
¿De qué Congreso “mancillado” hablan algunos tontos de capirote?
El Perú no se merece este gobierno, pero tampoco se merece esta oposición.
Vamos directamente, otra vez, al escenario que el Perú mejor conoce: al de la mutua negación, al del impase social. Vuelve Basadre, en suma, el siempre vivo Basadre, a recordarnos aquello del Estado empírico y el abismo social, las dos grandes taras de nuestra república desde su impuesta fundación.
En este duelo de turbas vamos a tener muy buenas fotos y grandes titulares, pero ninguna idea que intente llegar al centro del problema: cómo conciliar crecimiento y desarrollo, bonanza relativa y redistribución, éxito de la agroexportación y gasto público que amaine la deuda de infraestructura y servicios, mayores recursos y descentralización efectiva.
En vez de ideas, gruñidos. En vez de diálogo, autoritarismo. En vez de batalla de alternativas, retorno a las trincheras. Y en el caso del gobierno, en vez de grandeza la más pura provocación y en el peor de los momentos.
¿Es que no sabe García que alguna prensa extranjera nos señala ya como el “país modelo” que está a punto de sumergirse en una crisis de pronóstico reservado?
Eso por el lado de la prensa conservadora. Porque, por el lado de las ONG, las descalificaciones son de más grueso calibre.
Todo indica que, tras un periodo de reincidente “prosperidad falaz”, el Perú se encamina a una nueva confrontación surgida de otra quiebra del sistema de representación. Lo que demostrará que mantener una democracia sin partidos -o con sólo uno de ellos convertido en maquinaria electoral- es poco menos que imposible.
De esa confrontación quizá emerjan las dos pesadillas adversarias con las que sueñan miles de peruanos: o el golpe fascista y restaurador que ponga el orden de los viejos máuseres; o el movimiento popular, con base indígena, que repita la historia de Mahuad en Ecuador y el milagro electoral de Evo Morales en Bolivia.
El viejo jardín borgeano de los senderos que se bifurcan se nos aparecerá. El empecinamiento derechista de inmovilizar el acaparamiento de la riqueza y del poder -aun a costa de tener que fosilizarnos- y el sueño de una anarquía que todo lo purifique y que termine en una dictadura tan altruista como feroz, volverán a batallar. Con todas las armas a su alcance.
Porque, para ese momento, la política habrá sido jubilada por incompetente. Porque tanto la derecha como la izquierda marxista -Sendero lo demostró- han creído que el poder nace del fusil. Y porque la moderación y el autocontrol que piensa en los otros son adquisiciones de la cultura. Y la cultura es lo más ausente de nuestra pordiosera clase política.
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.