En reiteradas ocasiones las autoridades peruanas han querido cambiar la letra del Himno Nacional, sustituyendo la estrofa de Largo tiempo por otra más edificante. Se la juzga apócrifa y depresiva. Por ello, hemos tenido concursos y debates legislativos. Ahora mismo, el Ministerio de Defensa ha emprendido una nueva campaña, decretando que en ceremonias castrenses se cante la sexta estrofa en vez de Largo tiempo. El problema es que nunca se ha podido efectuar el cambio y que en forma terca esa estrofa permanece vinculada al Himno. ¿A qué se debe esta persistencia?Largo tiempo es la primera estrofa de una canción patriótica de la misma época de la Independencia. Su título general es “Primera Canción Patriota” y alude varias veces a San Martín, al grado que algunos la consideran traída por la expedición libertadora.
Hubo otras canciones patriotas de aquella época auroral, entre ellas la famosa “La chicha”, que alude a la exquisita gastronomía nacional en oposición a la desabrida europea. Pero, Largo tiempo tuvo éxito y el público la adoptó. Cuando se aprobó el Himno Nacional, en el concurso oficial de San Martín, la gente las combinó. El coro del Himno y la primera estrofa de la Primera Canción. Dicha combinación ocurrió en ese mismo momento, cuando estaba naciendo la República Peruana.
Poco después, el autor de la música, Bernardo Alcedo se fue a trabajar a Chile, ventajosamente contratado como maestro del coro de la catedral de Santiago. Regresó luego de cuarenta años; era un anciano y antes de morir trabajó con un importante músico italiano que había llegado a Lima entretanto.
Se trataba de Claudio Rebagliati, reputado como el músico de mejor formación en haberse instalado en la Lima del ochocientos. Ambos establecieron la música y la letra definitiva del Himno, tal como la conocemos hasta hoy. En esa versión, última en vida de Alcedo, sí aparece Largo tiempo como primera estrofa. El original se halla custodiado en el Museo Nacional de Historia y ha sido publicado como facsimilar.
Como esa historia corresponde a la década de 1860, resulta que Largo tiempo acompañó a las tropas que combatieron en la Guerra del Pacífico. Se habría cantado en todas las circunstancias de la República Peruana. En las buenas y en las malas. Ahí donde ganamos, como en Zarumilla por ejemplo, y ahí donde fuimos derrotados, como en Arica y Huamachuco.
En las grandes ocasiones del país ha estado presente ese Himno y la gente lo ha hecho suyo. ¿Es apócrifo? Sí. Es indudable que Largo tiempo no estaba en la versión ganadora del concurso de San Martín. Por su lado, es también verdad que esta estrofa es depresiva. Ella alude a una figura de la esclavitud en manos de España que se entendía en el siglo diecinueve, pero que hoy parece poco estimulante de la autoestima nacional.
Pero Largo tiempo es nuestro. Esa estrofa se ha incorporado al pedestal del Himno Nacional por decisión espontánea. Además, ella fue refrendada por el creador de la pieza. Y al habernos acompañado en todas, está consagrada. Nadie puede cambiar la letra que Grau cantó en el Huáscar. ¿Alguien tiene mérito suficiente?
Por otro lado, existe una última razón para la larga permanencia de Largo tiempo. Se trata de una cuestión de ritmo musical. La primera estrofa es triste y gimiente para que el coro emerja triunfante. La fuerza y brillo de Somos libres guarda relación con el lamento quejumbroso de Largo tiempo. La estructura musical del Himno es clásica y simple: alto, bajo, alto. Imposible cambiar el bajo por otra estrofa que no tiene ese tono. Se caería toda la composición.
Largo tiempo el peruano oprimido
la ominosa cadena arrastró;
condenado a una cruel servidumbre
largo tiempo en silencio gimió.
Mas apenas el grito sagrado
¡Libertad! En sus costas se oyó,
(ésta es una referencia al arribo
de la escuadra libertadora,
organizada y financiada por Chile.
¿Quieren borrar de la historia
peruana el último vestigio
de la participación chilena en su
proceso de emancipación?)
la indolencia de esclavo sacude,
la humillada cerviz levantó.
Ya el estruendo de broncas cadenas
que escuchamos tres siglos de horror,
de los libres al grito sagrado
que oyó atónito el mundo, cesó.
Algunas opiniones peruanas. Para comenzar, y como no, los culpables de la letra del himno peruano, somos los chilenos... según un lector. Plop!
"Dice un dicho piensa mal y acertaras. Cabria pensar entonces la posibilidad que el creador de la letra del himno nacional una vez regresado de Chile malintencionadamente por interes chileno haya cambiado la letra de nuestro himno dando un matiz pesimista y que agreda nuestra autoestima como pais. Dice que nosotros somos lo que hacemos y esa letra solo impregna de complejos de inferioridad a quien la canta. Los padres necesitan impregnar a sus hijos de un alto autoestima para que sean ganadores, de igual manera el Estado debe impregnar signos positivos a nuestros ciudadanos para hacernos mejores que los demas vecinos y alcanzar el desarrollo confiando en nosotros mismo. Aun mas si la letra es apocrifa".
"Asi como a un niño necesita fortalcer su autoestima, una nación joven como la nuestra también debe delinear la mentalidad de sus hijos con espiritu ganador. La actual letra, personalmente yo, me niego a cantarla porque yo nunca aceptare que fui esclavo de nadie como dice el himno. La libertad es una condicion humana y no podemos hacer una apologia de la esclavitud dañando la autoestima de nuestras futuras generaciones".
"Me sorprende la opinión conformista de un historiador a quien respeto. Si alguien en la historia coloco arbitrariamente una letra que impregna sentido de inferioridad, menoscabando nuestra autoestima, alquien tambien tenga la autoridad moral de tomar una decision historica que la cambie por otra letra optimista que impregne patriotismo y autoestima".
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