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martes, noviembre 24, 2009

Papa conmemorará con presidentas de Chile y Argentina fin a disputa por el Beagle

El papa Benedicto XVI recibirá el sábado en el Vaticano a las presidentas de Argentina, Cristina Kirchner, y de Chile, Michelle Bachelet, para conmemorar los 25 años del tratado de paz que evitó una guerra entre los dos países por el austral canal de Beagle.

Se trata de un gesto especial del Papa, quien recibirá en el palacio apostólico con todos los honores y al mismo tiempo a las dos mandatarias sudamericanas.

"Será un acto muy simbólico", explicaron a la AFP fuentes diplomáticas argentinas.

Las dos presidentas serán recibidas en el segundo piso del palacio apostólico donde se reunirán separadamente en audiencia privada con el pontífice.

Mientras una conversa con el Papa, la otra se reunirá con el número dos de la Santa Sede, el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone.

Luego asistirán juntas en la elegante Sala Clementina al acto de conmemoración de los 25 años de la firma en 1984 del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile que dio solución definitiva a los problemas limítrofes al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Al acto, presidido por el Papa, participarán delegaciones de ambos países así como invitados especiales y eclesiásticos.

En octubre pasado, el Papa recordó en un mensaje enviado a la iglesia argentina como "ejemplar" la exitosa mediación liderada por su predecesor Juan Pablo II entre Argentina y Chile por el canal de Beagle.

"El recuerdo de los acontecimientos de hace treinta años (cuando comenzó la mediación) está indisolublemente unido a la amada figura del papa Juan Pablo II", reconoció el pontífice, quien menciona también a los cardenales Antonio Samoré y Agostino Casaroli por su labor como mediadores.

Trabajaron para "la firma de una declaración conjunta de paz y de amistad, que tuvo lugar en el Vaticano el 23 de enero de 1984", recordó el actual pontífice.

"Fue un ejemplo admirable de construcción de la paz a través de la vía maestra y siempre actual del diálogo", subrayó en ese mensaje el Papa.

Después del acto, Kirchner y Bachelet colocarán una ofrenda floral ante la tumba de Juan Pablo II en la cripta de la basílica de San Pedro y luego descubrirán una placa conmemorativa en la Casina Pío IV, un edificio ubicado en los jardines vaticanos y en donde se llevaron a cabo las históricas negociaciones.

Tras una larga disputa bilateral, la declaración de paz aportó una solución a los problemas limítrofes y evitó una guerra por la soberanía de tres islas en la boca oriental del canal de Beagle, uno de los mayores éxitos diplomáticos alcanzados por la Santa Sede.

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domingo, noviembre 15, 2009

La increíble y secreta operación chilena para proteger Picton, Nueva y Lennox

Un centenar de comandos de la Marina estuvo escondido por cuatro años en las islas del Beagle. Por orden del entonces almirante Merino los uniformados desembarcaron en la zona de conflicto para defender la soberanía en caso de un intento de invasión por parte de Argentina. Pasaron hambre, frío y temieron por su vida. Hoy, lejos de las conmemoraciones oficiales por los 25 años del Tratado de Paz y Amistad, este desconocido grupo de veteranos del 78 recuerda esos duros y tensionantes meses.

Por orden del almirante José Toribio Merino, el "Destacamento Naval Cochrane" creó dos "comandos especiales": su misión era impedir el desembarco argentino en territorio insular en caso de guerra o bien recuperar en 72 horas las islas Picton, Nueva y Lennox en caso de ser ocupadas por Argentina en el marco del diferendo austral de 1978.

Lo relatan algunos de los cerca de 120 efectivos del Destacamento de Fusileros 411, 412 y del GRIMBEA, el Grupo de Infantes de Marina Beagle, algunos de los cuales permanecieron en las islas hasta 1982, cuando ya la mediación del Vaticano estaba bien adelantada.

La tarde del 16 de diciembre de 1978, los cabos Luis Oyarzo y su compañero Bustamante -quien prefiere no entregar su nombre de pila- miraban el canal nacional de Punta Arenas cuando un mensaje los alarmó: "El Club Deportivo Río Los Ciervos tiene reunión a las 20 horas". El mensaje era una clave. Llamaba a los infantes de Marina del Destacamento Cochrane a presentarse en su unidad naval ante un inminente conflicto bélico en las islas del Beagle. No iban a tener comunicaciones ni fecha de regreso.

"Estaba oscureciendo cuando me despedí de mi familia. Al entrar a la unidad se nos comunicó que íbamos a esperar el desembarco argentino en el Beagle. Entramos a la sala de armas del regimiento a retirar pistola, un fusil y una bolsa de equipo personal (calzoncillos fiscales, botas y parka). Subimos al destructor Serrano y partimos a toda máquina a Puerto Williams a tomar munición, raciones de combate, arroz, leche y cordero. En esa noche desembarcamos en Picton, cavamos trinchera y tomamos posiciones", relata el cabo segundo Bustamante.

A 30 metros del enemigo

La operación se venía preparando desde mayo de 1978, luego de que fracasara una cumbre de emergencia en Mendoza entre los generales Augusto Pinochet y Rafael Videla. En esa cita Chile buscaba por última vez que Buenos Aires aceptara el Laudo Arbitral de la reina Isabel II de 1977, que establecía que Picton, Nueva y Lennox eran islas chilenas. Pero tras la cita, la Junta Militar argentina declaró el falló "insanablemente nulo" y anunció que no lo cumpliría.

La presión de Argentina era fuerte. Como medida de disuasión, Chile envió refuerzos de infantes de Marina desde el Fuerte Vergara en Valparaíso. Cerca de 221 hombres llegaron a apoyar al Destacamento 412 al sur de Punta Arenas. "Partimos en el buque Navarino, que hubo que reparar a mitad de camino, con 50 vehículos anfibios y armamento pesado para esperar hostilidades. Nuestra misión era recuperar las islas cuando cayeran en manos argentinas. Era una tarea difícil, porque si Argentina tomaba la zona iba a poner a lo menos un batallón reforzado y nosotros no teníamos esa capacidad", relata el entonces teniente José Cáceres.

Los tenientes Cáceres y Vicente Montecinos fueron los primeros en llegar a Dawson. "Atracamos en junio de 1978, con instrucciones de efectuar operaciones de inteligencia que alertaran el desembarco en playas chilenas. Se montó en Dawson una unidad logística y en un container se instaló un hospital de campaña de emergencia, con cinco doctores. Entre ellos recuerdo a Minoletti, Niclander y a un ginecólogo cuyo nombre no recuerdo", comenta Cáceres.

El 411 fue el primero en arribar a Lennox. Lo relata un oficial de la Armada que participó de las actividades y que prefiere mantener el anonimato: "Por semanas estuvimos en silencio total. Un grupo de buzos tácticos colocó una serie de minas subacuáticas antiblindadas, algunas disfrazadas de erizos, y minas antipersonales en la playa. Para ello se hizo un mapa con la ubicación de los artefactos y se enterraron explosivos a detonación. La orden de la Comandancia en Jefe era evitar como fuera el desembarco".

Desde Punta Arenas, otro efectivo, del 412, comenta detalles desconocidos de las trincheras de Picton: "Desembarcamos de noche de la torpedera Tegualda en Picton y cavamos parapetos. Llegamos a la posición con un mapa táctico con el camino a seguir, una huella de estacas rojas indicaba el paso seguro, ya que la playa estaba completamente minada". "La noche del 19 de diciembre, volviendo a Picton, tuvimos "zafarrancho de combate real". Nos encontramos de frente con una torpedera argentina a 30 metros. En el buque sonó el gong (alarma de ataque) y corrimos a tomar posición de combate, más un fusil o lanzacohetes porque era ataque seguro. Eran las 3 de la mañana, teníamos órdenes de no disparar primero. Tras media hora frente a frente, ellos se devolvieron", recuerda.

Momentos de tensión

Cáceres afirma que el 22 de diciembre él era el oficial de Inteligencia de la Fuerza Operativa. "Esa noche recibimos un mensaje desencriptado de la comandancia en jefe que decía: 'Argentina inicia hostilidades a las 5 AM'. Inteligencia Naval sabía que en El Vaticano se realizaba una misión del ministro Cubillos y pensamos que no había resultado. A eso de las 8 de la mañana recibimos un segundo mensaje que decía que 'mediación papal fue activada, flota argentina se devuelve'".

Al terminar la tensión se creó la guarnición secreta GRIMBEA. Era un comando pequeño de hombres, disuasivo, con un grupo de fusileros secretos en las tres islas, con misiones de reconocimiento y contraespionaje. "De estallar un conflicto, las bajas habrían sido enormes. Las posiciones de las minas estaban cubiertas por fuego de metrallas. Hubiera sido difícil para ellos, un Normandía. Ahora se están levantando esas minas", dice Cáceres.

Según testigos, Merino visitó en diciembre siguiente Dawson, Navarino y Williams. Hizo una arenga breve en la que aludió a Prat. "Nunca se ha arriado la bandera chilena, y nuestra bandera esta clavada en todos los territorios insulares, donde nunca nadie se ha rendido", recuerdan. Sin embargo, el comando incomunicado que estaba en Picton supo de la mediación papal después de Año Nuevo. "El general Nilo Floody nos fue a dar la buena nueva a la isla", sentencia Bustamante.

Isla Dawson

Los cabos Baeza y Fernández, al lado derecho del cañón, haciendo ejercicios de entrenamiento

Isla Navarino

De izquierda a derecha: cabo primero Fernandez, cabo Beeche y subteniente Cáceres, con sombrero.

Misión de observación

El oficial Pedro Saldivia frente a Isla Navarino en 1978.

Lejos de las conmemoraciones oficiales

A comienzos de octubre pasado, tanto en Punta Arenas como en Valparaíso, una treintena de "veteranos del 78" se reunieron en su asado anual para conmemorar la crisis del canal Beagle y comentar si alguno había sido invitado a las actividades de la visita de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández. Pero ninguno había sido convocado: "El año pasado, para los 30 años de la guerra, hicieron una ceremonia acá en Magallanes con la Presidenta y no fue ninguno de los fusileros del 412 que estuvimos en las tres islas. Todos los que estaban hicieron pega de oficina. En esta (reciente) visita de la Presidenta de Argentina (a Chile) ocurrió lo mismo", relata dolido uno de los efectivos del Destacamento de Fusileros 412 que cumplió misión en las islas del Beagle en 1978.

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jueves, noviembre 05, 2009

Argentina y Chile: Porque ya no nos comerán las gallinas ni violarán a nuestras mujeres

Encendí el televisor mientras me sentaba cerca de la ventana que daba a la transitada calle Palermo en Buenos Aires. No logré encontrar el canal internacional de Chile, a si que no me quedó otra que hacer zapping un buen tiempo antes de encontrar alguna serie gringa que me llamara la atención. No pasó siquiera un minuto cuando ya me encontraba mirando comerciales. “¿Por qué los chilenos hablan tan rápido?, Porque no usan Trident, el chicle que te ayuda con el mal aliento” Admito que cuando miré el comercial me reí. Y sí, tenía una cierta gracia, esa gracia argentina que ninguno de nosotros tiene. Las burlas por ser chilenos allá son constantes, mientras que acá, en Chile, miramos como chaqueteros y mentirosos a los argentinos. Es una rivalidad que traspasa generaciones, pero que hoy se trata de negociar.

Maipú nunca antes reflejó tanta amistad. El pasado viernes 30 de octubre las mandatarias de Chile y Argentina se reunieron en la comuna, al suroeste de la capital, para emular el abrazo de Maipú realizado en 1818 por los próceres de aquellas naciones.

Pues el abrazo no se trató de la independencia de Chile, sino que en esta oportunidad, Michele Bachellet junto con Cristina Fernández, firmaron un nuevo Tratado de Integración y Cooperación, que pretende reforzar las relaciones bilaterales entre los dos países. No obstante, ¿Por qué se hace el acuerdo ahora?

Hace 25 años Chile junto con Argentina median sus fuerzas militares en el sur del continente. Mientras ambas naciones se regían por gobiernos militares, las tensas relaciones crecieron, manifestándose a lo largo de las décadas del 50 y 80, marcando a muchas generaciones. Esta rivalidad tocó su peak, cuando en 1982 estalló el conflicto de las Malvinas. La negación por ambas partes para llegar a un acuerdo de paz sobre la delimitación del canal Beagle fue cada vez más difícil.

Por un lado, Argentina se encontraba entre la espada y la pared contra Inglaterra, mientras que Chile se internaba en fuertes conflictos internos, por lo que, bajo la frustración de los hechos, ninguna de las dos naciones quería dar su brazo a torcer. La guerra era evidente. No obstante, el Vaticano tuvo que intervenir. Para evitar la evidente guerra entre Chile y Argentina, la Santa Sede en 1984, decidió actuar como ente mediador, con el Cardenal Antonio Samoré como arbitro para la negociación de un eficiente y exitoso acuerdo. El Tratado de Paz y de Amistad dio como resultado la delimitación marítima esperada por Argentina, mientras que Chile recibió la precisión de los límites del Estrecho de Magallanes, dejando de lado las políticas expansivas del país transandino.

Este fue el primero de muchos acercamientos que lograron mantener positivas las relaciones de los países vecinos, las cuales crecieron gracias al retorno a la democracia que vivió Argentina y Chile. Sin embargo, luego de la crisis por gas causada el 2001, los buenos tratos se dejaron de lado, las enemistades regresaron y nuevamente, aquellas generaciones que se creían perdidas, volvían a causar los tan conocidos recelos entre chilenos y argentinos.

Es por esta razón, que el nuevo Tratado de Integración y Cooperación se establece para reatar todo aquel cabo suelto que se haya escapado con estos 25 años de paz.

El Tratado se enfoca en reestablecer y fortalecer las relaciones entre los límites argentinos y chilenos. Se pretende extender los sistemas de controles integrados a cinco pasos fronterizos, San Sebastián, Pehuenche, Huemules, entre otros, para así facilitar el flujo de personas y mercancías en la zona, ampliando la conectividad entre las naciones.

Por otro lado, el acuerdo se enfoca en estimular la productividad conjunta entre regiones y provincias que converjan en los límites, reforzando la importancia de los Comités de Integración. El acuerdo además contempla el compromiso de construir un tren trasandino y un túnel en el paso Aguas Negras, que uniría la región de Coquimbo con la provincia de San Juan. Por último, facilitaría la cooperación entre los consejos regionales y las legislaturas provinciales, pactando normas jurídicas y fomentando el trabajo común.

Se espera que Chile y Argentina sigan manteniendo buenas relaciones como colindantes, por lo que se estima la integración de nuevos acuerdos a convenir entre ambos países. Por otro lado, Chile debe demostrar al mundo y al tribunal de la Haya, que es una nación armoniosa con sus vecinos y en busca de la paz del continente.

Pues no queremos que los deseos de un oficial del ejército argentino que dijo: “Comeremos sus gallinas y violaremos a sus mujeres“, se hagan realidad. Los enemigos nunca son buenos.

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martes, septiembre 01, 2009

1978: Despliegue Terrestre de Chile en la Crisis del Beagle

Nota: ACLARACION. Este no es un "articulillo amarillento" del tipo que abunda en la prensa peruana (lo digo porque abajo ya opinó un peruanito obsesivo compulsivo). Este es un artículo publicado por ENFOQUE ESTRATEGICO, y es un análisis SERIO sobre el tema.

Durante la Crisis del Beagle en 1978, en que un choque armado de proporciones parecía casi inevitable, el Ejército de Chile se preparó para conjurar sus marcadas desventajas materiales en la dimensión terrestre frente a su contraparte argentino mediante defensas de naturaleza asimétrica, orientadas a explotar el terreno para dividir, aislar y destruir en forma gradual y escalonada a las fuerzas de su potencial oponente. Como resultado, el asalto sobre territorio chileno prometía tener un costo enorme para las fuerzas argentinas, en términos de pérdidas de material y vidas invaluables, sin garantía alguna de éxito sobre defensores que se habían hecho fuertes en su propia desventaja. Ello constituyó, sin duda, uno de los alicientes que condujeron a los líderes militares argentinos a abortar una ofensiva ya movilizada, aceptando días después una mediación papal que habían rechazado semanas antes.

El Ejército de Chile, al igual que las otras dos ramas de la Defensa de este país sudamericano y el Cuerpo de Carabineros, estuvo a horas de enfrentar su desafío más importante del siglo XX en la noche del 22 de diciembre de 1978. Ese día la crisis con Argentina por la posesión de tres islas en el austral Canal Beagle, que a lo largo de ese año había visto la concentración y despliegue de medios militares a ambos lados de la frontera común en la zona sur, estuvo a punto de desembocar en un choque armado de proporciones. Los líderes argentinos habían decidido lanzar ese día un ataque general, por mar, aire y tierra; no sólo con el fin de ocupar las mencionadas islas sino también de ocupar porciones del territorio continental, para incrementar las presiones sobre la contraparte chilena en eventuales negociaciones post-conflicto.

Frente a esa situación de emergencia y al potencial de deterioro de ella, las unidades del ejército chileno estaban aquejadas por una crónica escasez de tanques, helicópteros, otros vehículos blindados y medios de defensa antiaérea. Esto era el resultado de una serie acumulativa de factores tanto económicos como también derivados de las visiones de política doméstica e internacional, aplicados por una sucesión de gobiernos de distinto color a lo largo de varias décadas.

Los esfuerzos por mejorar el equipamiento terrestre, frente y con posterioridad a las tensiones fronterizas con Perú en torno al año 1975, habían producidos magros resultados, debido a la precaria situación de la economía chilena y al aislamiento político internacional del país tras el golpe militar que en Septiembre de 1973 derrocó al Presidente Salvador Allende. Esto motivó el embargo aplicado por varios proveedores clave –esencialmente Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Suecia- a partir del año 1976, debido a la suspensión de los derechos cívicos y a situaciones de atropello a los derechos humanos en que habían incurrido los servicios de seguridad interior.

Recurriendo a todo lo que podía echar mano en la desmejorada situación en lo que a material se refería, el ejército de Chile opuso el peso de su historia institucional –resumida en el lema “Siempre Vencedor, Nunca Vencido”- que inspiraban una disposición de máxima entrega en sus mandos superiores, su cuerpo de oficiales y su cuadro permanente sólidamente profesional. Todos estos efectivos exhibieron una alta moral de combate, que también era compartida por conscriptos y reservistas.

De haber enfrentado un ataque aéreo y terrestre a las 10 de la noche del 22 de diciembre de 1978, los defensores chilenos hubiesen sentido la ausencia de una defensa antiaérea eficaz. Pese a que existían en la zona radares de descubierta aérea operados por la Fuerza Aérea de Chile (FACh), ninguna de las piezas de esta rama o del Ejército disponían de radares de tiro. Esta deficiencia les habría hecho resultar ineficaces frente a acciones ofensivas nocturnas o con mal tiempo de medios aéreos argentinos, y de limitada o dudosa utilidad en diurnas, especialmente debido a la velocidad con la que se mueven los aviones de combate a reacción.

Tal era el caso de alrededor de 60 piezas de artillería Hispano-Suiza HS-639 (hoy OERLIKON)) de 20 mm. En un escenario con buenas condiciones climatológicas estos montajes dobles hubiesen sido eficaces contra la amenaza latente de los helicópteros, ya sea empleados como plataformas artilladas o de transporte de tropas en una acción de asalto. Mientras el ejército argentino contaba con un importante número de BELL UH-1D Huey y AEROSPATIALE (hoy EUROCOPTER) Puma, la marina Argentina contaba con AEROSPATIALE Alouette III equipados con misiles SS.12 con capacidad anti-blindaje.

Los cañones de 20mm también habrían podido neutralizar e incluso dar cuenta de los aviones bimotores turbo-hélice Pucará, diseñados y manufacturados localmente por la Fábrica Militar de Aviones (FMA) de Córdoba, desplegados por la fuerza aérea argentina en el rol de apoyo estrecho y ataque al suelo. Aunque son extraordinariamente agiles y maniobrables, los Pucará no tienen la velocidad de un jet, lo que habría aumentado su vulnerabilidad al acercarse y sobrevolar las líneas chilenas al ejecutar operaciones de ataque y apoyo estrecho.

Por otro lado, a esa fecha el inventario del ejército no incluía ningún sistema portátil y liviano de defensa antiaérea del tipo MANPADS (del Inglés Man Portable Air Defence System o Sistema Portátil Personal de Defensa Aérea). De ahí que la amenaza de los medios aéreos argentinos, en particular con sus aviones DASSAULT Mirage IIIEA, DOUGLAS A-4 Skyhawk y NORTH AMERICAN F-86 Sabre; fue siempre el factor de mayor complicación para los mandos terrestres chilenos al planificar el despliegue de sus fuerzas en defensa del territorio nacional.

Cubriendo los Flancos Débiles

Ocho tanques M-41 Walker/Bulldog estaban entonces desplegados en la zona austral de Chile, entre las áreas de Punta Arenas y Puerto Natales. El resto de los cincuenta M-41 entonces en el inventario de Chile estaba desplegado entre las zonas de Antofagasta y Calama en el norte del país, al igual que un número de M24 Chafee y M4 Sherman, en prevención de la materialización de las temidas Hipótesis Vecinales 2 (HV2) o 3 (HV3), que preveían un involucramiento de Perú y Bolivia en la crisis y potencial guerra con Argentina.

Los misiles no eran la única preocupación de los M-41 chilenos en la zona austral, donde también habrían debido enfrentar a parte importante de los 98 tanques Sherman Firefly que Argentina tenía en inventario, que estaban equipados con un cañón de mayor calibre y un paquete motriz mejorado. Pero tanques no estaban solos frente al despliegue de medios acorazados argentinos. Debido a las tensas relaciones con Perú en el norte, y condicionado en parte por el cierre de los mercados tradicionales debido a los embargos ya mencionados, en 1976 se adquirió en Brasil una importante cantidad de caza-tanques de manufactura brasileña.

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.