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lunes, agosto 24, 2009

Satélite fotografía huellas humanas en la Luna


El nuevo satélite artificial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) fotografió la zona en que alunizó el módulo Antares de la misión Apollo 14. Aún es visible el rastro dejado por dos astronautas en 1971.

Las huellas del intento –sin éxito- por llegar a un cráter cercano al lugar del alunizaje son visibles en la superficie de la Luna 38 años después de que dos astronautas las hicieran.

El nuevo satélite artificial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) fotografió la zona y los análisis a las imágenes han confirmado que los astronautas Alan Shepard y Edgar Mitchell llegaron a sólo 30 metros del borde del cráter.

Shephard y Mitchell llegaron en 1971 a la superficie lunar en el módulo de descenso Antares del Apollo 14. El cráter al que querían llegar en el segundo paseo lunar de su estancia de 33 horas era el Cone, en la región Fra Mauro.

El cráter estaba a 1,4 kilómetros, pero el camino era cuesta arriba en un terreno blando y accidentado, lo que hizo que se desorientaran y desistir.

Ésta fue la tercera de las seis misiones Apollo que aterrizaron en la Luna entre 1969 y 1972. En la imagen completa, todavía sin calibrar, también se aprecia el Antares y un experimento científico que los astronautas desplegaron junto al módulo, informa El Mundo.

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martes, julio 21, 2009

Cupos hoteleros agotados un año antes de eclipse de sol en Isla de Pascua


"Ya no hay cupos, están todos colapsados. Es que estamos haciendo reservas desde hace 5 ó 6 años atrás", explicó Sabrina Atamu, encargada de la oficina local del Servicio Nacional de Turismo. La mayoría de los apenas 1.500 cupos disponibles los ocuparán científicos de todo el mundo, que pagaron hasta cinco o diez veces más.

Un eclipse total de sol en julio de 2010 dejará en penumbras la Isla de Pascua, ubicada en medio del Océano Pacífico, un pequeño territorio insular chileno donde ya no quedan reservas de hoteles a un año del evento astronómico.

"Ya no hay cupos, están todos colapsados. Es que estamos haciendo reservas desde hace 5 ó 6 años atrás", explicó a la AFP Sabrina Atamu, una encargada de informaciones de la oficina local del Servicio Nacional de Turismo.

El eclipse del 11 de julio de 2010 oscurecerá durante 4 minutos y 45 segundos la parte oriental de la Polinesia, donde está ubicada la Isla de Pascua.

El acontecimiento astronómico, igual al que podrá ser obervado el miércoles desde algunos puntos de Asia, revolucionó a turistas y comunidades científicas de todo el mundo, que ya reservaron las apenas 1.500 camas que ofrece la isla en cupos hoteleros.

"Ya es imposible conseguir algo para ver el eclipse. No hay ni hotel ni residenciales ni nada", comentó a la AFP Héctor García, de la agencia de turismo GoChile.

"Las reservas se llenaron con científicos de todo el mundo", explicó el operador de turismo, agregando que "los precios se han elevado en cinco o diez veces".

"Tenemos todo copado desde hace varios meses", señaló a la AFP María Hortensia Jeria, encargada de reservas del lujoso hotel Explora Rapa Nui, que en la isla tiene 30 habitaciones dobles donde un paquete de cuatro noches cuesta 3.040 dólares por persona.

La Isla de Pascua, o Rapa Nui en el idioma de antiguos tahitianos, atrae a unos 50.000 turistas cada año, quienes llegan por el paisaje volcánico, las playas y los míticos 'moais', unas enormes estatuas de piedra alineadas frente al mar que los nativos consideran sus guardianes.

Ubicada a 3.500 km al oeste del territorio chileno y a 4.050 de Tahiti, la Isla de Pascua tiene unos 4.000 habitantes, en su mayoría de la etnia Rapa Nui.

Llegar a la isla en los días del eclipse tampoco será fácil, ya que los únicos vuelos que aterrizan en el aeropuerto Mataveri son los de la aerolínea chilena LAN, que tiene el monopolio de la ruta.

En temporada baja, durante los meses del invierno austral, un boleto para llegar a la Isla de Pascua desde Santiago de Chile puede conseguirse por poco más de 360 dólares, pero en la temporada alta el precio supera los 1.000 dólares, según operadores turísticos.

Y como toda isla, tiene precios caros. Una lata de Coca Cola, por ejemplo, puede venderse por hasta 4 dólares, mientras en el Chile continental su valor no supera un dólar.

Mientras los astros se alinean para oscurecer parte del planeta por algunos minutos, los isleños -que son los únicos propietarios de tierras en la isla- se preparan para recibir a los visitantes.

"Acá muchos han pedido crédito para construir pequeños hoteles, cabañas o para arreglar sus casas y recibir a los turistas", contó a la AFP Mario Dinamarca, un chileno que vive hace dos décadas en la isla.

Los pascuenses saben que durante esos días volverán a ser "Te pito o te henua" o 'el ombligo del mundo', como llaman a la isla en su propio idioma Rapa Nui.

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domingo, julio 19, 2009

Los conquistadores del 'Apolo 11'

- Relacionado: NASA Chile, revive los 40 años del alunizaje del hombre en la Luna

Hay quien niega que aquel colosal esfuerzo fuera un salto para la humanidad. No entienden que mostrar imágenes del insignificante lugar de la Tierra en el universo dio una lección de humildad


Los seres terrestres se percataron de la existencia de la Luna por primera vez hace unos 300 millones de años. De noche, su luz era la única guía que tenían, hasta que aparecieron los humanos y descubrieron el fuego, y luego la pintura, la música y la poesía. A lo largo de los siglos, los griegos de la antigüedad, Shakespeare, Beethoven, Van Gogh, García Lorca y otros genios vieron una fuente de inspiración en la gran esfera blanca, siempre misteriosa e inalcanzable. Hasta que hace exactamente 40 años, por primera vez en la historia del universo, un ser humano pisó su superficie. Y lo vimos y lo oímos, los que tuvimos la suerte de estar vivos, en directo por televisión. Fue como si hubiéramos seguido en nuestras pantallas la llegada a América de Cristóbal Colón, sólo que esta aventura fue infinitamente más osada y peligrosa. Los tres conquistadores del Apolo 11 no viajaron al fin del mundo; viajaron a otro mundo. Lo dijo Andrew Smith, autor del libro definitivo sobre los astronautas del programa espacial Apolo: el espectáculo televisivo de aquellos días fue "el teatro más alucinante de todos los tiempos".

Fue la ciencia al servicio del arte. Los hombres fríos, matemáticos de la NASA -ninguno más frío que el comandante de la misión, Neil Armstrong-, crearon un reality show cuyo dramatismo jamás ha sido superado por la ficción.

El despegue del cohete Saturno V, de la altura de un edificio de 35 pisos y con un consumo de 3.785 litros de combustible por segundo, tuvo su punto de emoción, como lo tuvo la partida de Colón y sus tres carabelas del puerto de Palos. Sólo que en este caso la comitiva que se despidió de los tres astronautas a bordo -Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins- consistió en 500 millones de personas de todas las razas y todos los continentes; entre ellos, el novelista de ciencia-ficción Arthur C. Clarke. "... five, four, three, two, one: we have lift-off!", anunció Jack King, "la voz de Apolo", y en ese instante, dijo Clarke, "lloré por primera vez en 20 años y recé por primera vez en 40". Pero esa escena ya se había filmado; la había patentado ocho años antes el astronauta soviético Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio.

Muchos más llantos y rezos se oyeron cuatro días después cuando el módulo lunar, el Eagle, un aparato de aspecto absurdamente frágil, como si se hubiera armado con piezas de mecano y papel de aluminio para una película en blanco y negro de los años treinta, comenzó el descenso a la Luna. Columbia, la nave madre, la que les tenía que devolver a la Tierra, se quedó en órbita, con Collins al mando. Aldrin y Armstrong, el piloto del Eagle, hablaban continuamente con Mission Control en Houston. Como si de un Gran Hermano se tratase, con los participantes a 384.000 kilómetros de distancia, oíamos todo lo que se decían y pensábamos: ¿qué pasa si la superficie de la Luna consiste en polvo movedizo y se hunde el aparato, y mueren ahogados los astronautas? O nos preguntábamos los más pequeños, o los más ignorantes: ¿y si resulta que hay habitantes en la Luna? ¿Habitantes hostiles? O una posibilidad más realista: si el Eagle aterriza mal, por ejemplo, sobre un lugar inclinado, y vuelca, ¿cómo podrán despegar? ¿Presenciaremos el espectáculo de la muerte lenta de dos seres humanos en la Luna?

De todos, el que delató menos nervios fue el que tenía más motivos para tenerlos, Neil Armstrong. No sólo tenía su propia muerte a la vista, no sólo saltaron de repente luces de alarma dentro del módulo (Armstrong las ignoró, sospechando, correctamente, que la orden electrónica de abortar la misión era un error), sino que detectó en el último momento que había unas grandes rocas en el lugar escogido para aterrizar. Con lo cual tuvo que planear sobre la Luna utilizando el control manual, como si el Eagle fuera un helicóptero, buscando en la semioscuridad un espacio de tierra blanca llano, liso y seguro. Pasaron los segundos, como si fueran horas, ante un silencio aterrador. Nunca tanta gente vivió simultáneamente tanto suspense, y eso que no sabíamos los telespectadores del planeta azul, tan pequeñito y lejano de repente, que el combustible se estaba agotando. Cuando por fin el módulo tocó tierra y Armstrong hizo la famosa declaración: "The 'Eagle' has landed", el Eagle ha aterrizado, Mission Control explotó en júbilo, y el resto del mundo, también. Pero la sensación de susto no se había extinguido. La respuesta del interlocutor de Armstrong en Houston, que sabía que si hubieran pasado 25 segundos más el combustible se habría agotado, fue: "Tienes unos tipos aquí que estaban a punto de ponerse azules. Hemos vuelto a respirar".

Ésa fue la sensación de todos, como si no sólo la Luna careciera de oxígeno, sino, en aquel momento, la Tierra también.

Armstrong bajó primero por la escalerita de la nave, sin que la arena blanca le tragara; dijo su frase inmortal, aquella que sus guionistas le habían preparado sobre un paso pequeño para un hombre y un gran salto para la humanidad; pasados 19 minutos, emergió Aldrin y, como en toda buena película cuando el bien vence al mal, la tensión dio paso al alivio; la tragedia, a la comedia. Y empezó la celebración. Colocaron una cámara de televisión, plantaron la bandera americana, tiesa como un cartón en la no gravedad de la Luna, y los dos, vestidos de blanco, empezaron a descubrir el territorio conquistado, dando brincos de canguro a cámara lenta, un baile sin música, en el insólito escenario ("magníficamente desolado", diría Aldrin), de la Luna.

El que no estaba participando de la fiesta era Michael Collins, que después escribiría que le daba a sus compañeros no más de un 50% de posibilidades de llegar a la Luna, despegar de ella y reconectar con su nave, la Columbia. Collins estaba mucho más nervioso que sus dos compañeros, aterrado ante la posibilidad ("viví un terror secreto", confesaría más tarde) de que recibiría la orden de abandonar a Aldrin y Armstrong y volver a casa solo. El temor del astronauta lo compartía la casi totalidad de la especie humana. Si había existido una cierta duda acerca de la capacidad del cohete Saturno de despegar de la Tierra, mucho más motivo había para pensar que aquel aparato con pinta de juguete de lata carecería de la potencia necesaria para ascender los 100 kilometros que lo separaban del Columbia. El recuerdo de los dos astronautas muriéndose en televisión, a cámara lenta, se conservaría en la memoria de Collins y en la memoria colectiva de la humanidad para siempre.

Pero el Eagle despegó, los tres aventureros espaciales tuvieron su feliz reencuentro, volvieron a la Tierra y fueron recibidos como héroes en Nueva York y Washington, y en muchas grandes capitales del mundo. Y entonces Armstrong, convertido en famoso en la Luna, casi desapareció de la faz de la tierra. Se volvió un recluso, negándose a dar entrevistas a los medios. Pero sí dejó caer un par de frases dignas de un hombre que tuvo la sabiduría de reconocer que la celebridad podría ser dañina para su salud mental. Cuando le preguntaron un día por qué no quería aceptar la gloria que el mundo le quería otorgar, respondió: "Porque, sencillamente, no me la merezco". Tenía razón, del mismo modo que un gran actor de cine no se merece toda la gloria por más grande que haya sido la película en la que él ha sido el protagonista. El primer viaje a la Luna fue una superproducción en la que medio millón de personas, desde el director del proyecto en Houston hasta los que cosieron los uniformes de los astronautas, todas, tuvieron su papel.

Hay quien dice que ese colosal esfuerzo fue una pérdida de tiempo; que al final no hubo ningún gran salto para la humanidad. Tales comentarios los suele hacer gente práctica, de mente cerradamente científica, poco dada a soñar; gente que no entiende que escribir una gran poesía, hacer una gran película o ascender al Everest o a la Luna da sentido y gloria a la vida. Tampoco entienden que aquel épico viaje, al mostrarnos imágenes del insignificante lugar que ocupa nuestro mundo en el universo, nos dio a todos una lección de humildad tan imborrable como las huellas de los astronautas en la superficie lunar.

Armstrong, científico y soñador, sí lo entendió. Su otra frase célebre tras regresar del espacio fue a propósito de una observación que él mismo había hecho. Dijo que cuando estaba en la Luna se dio cuenta de repente que podía tapar el planeta Tierra con el pulgar de la mano. "¿Eso hizo que se sintiera muy grande?", le preguntaron. "No", respondió, "hizo que me sintiera muy, muy pequeño".

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De La Tierra a La Luna



sábado, julio 18, 2009

1969 - 2009: Revive la llegada del hombre a la Luna en el Centro Cultural Palacio La Moneda

En el evento participarán dos profesionales ligados a la misión Apolo 11, a través de su trabajo en el Centro de Estudios Espaciales U. de Chile, entidad que fue creada por la NASA.



Imágenes y relatos sobre este acontecimiento y la presencia de dos personajes que vivieron muy de cerca este evento mundial, son los principales atractivos de la Conmemoración 40 años Misión Apolo 11, actividad que el Centro Cultural Palacio la Moneda (CCPLM) ha preparado para recordar este hito en la historia de la humanidad.

En el evento participarán dos profesionales que estuvieron ligados a la misión a través de su trabajo en el Centro de Estudios Espaciales Universidad de Chile, entidad que perteneció a la NASA y que luego fue traspasada a Chile.

Estos profesionales son León Villán E., Ingeniero en Ejecución Eléctrica, ex asesor en astronáutica del Centro de Estudios Espaciales de la Universidad de Chile y socio de la Asociación Chilena de Astronomía y Astronáutica (Achaya). Junto a él estará Eduardo Díaz Araya, ex director del mismo centro, quienes participaron de la labor de monitorear satelitalmente la misión, durante julio de 1969.

Asimismo, en la actividad se proyectarán imágenes en alta resolución sobre este acontecimiento que fueron liberadas por la Nasa recientemente y que muestran los distintos y emocionantes momentos que marcaron a la carrera espacial en el mundo.

Para asistir a esta Actividad se requiere una inscripción previa enviando un corroa electrónico a sede@achaya.cl., ya que sólo existe cupo para un máximo de 40 personas.

CANDIDATA CHILENA A ASTRONAUTA

Dentro de este programa sobre astronomía que ha organizado el Centro Cultural Palacio la Moneda, destaca la Conferencia "Astronáutica: Los Desafíos de la Exploración Espacial", cuya relatora principal es Carmen Gloria Jiménez, Doctora en Ciencias, miembro del Grupo de Astronomía de la Universidad de Concepción y la única candidata a Astronauta de la NASA que tiene nuestro país hoy.

Esta actividad se desarrollará el sábado 18 de julio en el segundo nivel de la cineteca del CCPLM, a las 11.30 horas y los cupos son cerca de 200.

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miércoles, marzo 04, 2009

Asteroide sobrevuela la Tierra siete veces más cerca que la Luna

El 2009 DD45 es el asteroide que más se ha acercado a la Tierra desde 1973, y fue detectado el viernes por la noche.

El asteroide DD45 de entre 30 y 40 metros de diámetro pasó el lunes a 60.000 kilómetros del sureste del Pacífico, siete veces más cerca que La luna, para sorpresa de los astrónomos, que no esperaban que el meteorito se acercara tanto a la Tierra, informó la prensa australiana.

"Ningún objeto de ese tamaño o mayor ha sido observado nunca tan cerca de la Tierra", dijo Rob McNaught, científico del observatorio australiano de Siding Spring.

Según el astrónomo Peter Brown, de la Universidad de Ontario (Canadá), el 2009 DD45 es el asteroide que más se ha acercado a la Tierra desde 1973, y tiene un tamaño similar al que arrasó 2.000 kilómetros cuadrados de bosque en Siberia en 1908.

McNaught, contratado por la NASA, detectó el 2009 DD45 el viernes por la noche y determinó que no alcanzaría la Tierra en su trayectoria "por poco".

Unos 1.000 asteroides han sido clasificados como potencialmente peligrosos a su paso por la Tierra a lo largo de la historia.

Según McNaught, la probabilidad de que un meteorito de más de un kilómetro de diámetro impacte contra la Tierra es de una cada varios millones de años; mientras que la posibilidad de que se estrelle uno de menor tamaño, pero con capacidad de poner en peligro una ciudad entera, es de "una cada cien años".

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.