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miércoles, mayo 06, 2009

Vargas Llosa y la peste

- Relacionado: La guerra no declarada de Perú contra Chile

Nota: Cesar Hildebrant es un periodista peruano que se las da de intelectual y objetivo, pero no es más que un antichileno odioso que se despacha contra Chile porque SI, porque odia a los chilenos y ya. Señor Hildebrant, en Chile NO HAY un Humala, NO HAY reservistas humalistas vestidos de combate vendiendo diarios antichilenos para financiar su movimiento, NO HAY grupos de intelectuales y ex diplomáticos movilizados contra Peru (como el grupo Jorge Basadre), NO HAY cadenas de correos reenviadas entre los chilenos llamando a no comprar tal o cual producto por ser peruano ni llamando a boicotear los restaurantes peruanos ni a perjudicar a sus connacionales en Chile (como las cadenas de correo que se envían entre sí los peruanos), etc. Este ratón de biblioteca antichileno, es TAN SUBJETIVO E IRRACIONAL que hace un par de meses se despacho contra Sebastián Piñera, pero llamándolo SERGIO PIÑERA (ni siquiera un hermano de Piñera se llama así, para justificar la confusión), y mezclando la mitad del currículum de Sebastián Piñera con el de su hermano JOSE Piñera. Así de "SERIO" y "OBJETIVO" es el ejemplar Cesar Hildebrant. Imagínense COMO SON los demás periodistas peruanos, si este es uno de sus mas ilustres y respetados representantes. Aquí lo pueden ver despachándose contra Chile y las inversiones chilenas en Perú. Finalmente, ¿qué tienen que ver la compra de armas y el nacionalismo? otro absurdo de este "peruano insigne" (Suiza es un país neutral que no ha tenido guerras por muchos años, pero cada suizo recibe un fusil y una caja de balas cuando cumple 18 años, y tiene que ir a practicar tiro recurrentemente, ¿va a invadir a alguien Suiza? ¿son armamentistas los suizos?... de hecho tienen un gasto en defensa mayor a Chile).

por César Hildebrandt

Todo lo que Mario Vargas Llosa dijo sobre el nacionalismo lo debió decir en Santiago de Chile, la capital del país que ha invertido diez mil millones de dólares en un plan militar “disuasivo” dirigido exclusivamente al Perú.

Pero, claro, cuando va a Santiago, al gran novelista sólo se le ocurre hablar de libros de caballería y de lo bien que lo hace la socialista archinacionalista y ultramilitarista Michelle Bachelet. Digamos que un poco de equidad no le haría mal.

“El nacionalismo es la peste del siglo XX”, dice Vargas Llosa, equivocándose otra vez de siglo.

El nacionalismo, como lo sabe cualquier estudiante de Estudios Generales, se vincula, como proceso, a los siglos XVIII y XIX y se nutrió de muchos fenómenos, entre ellos la Revolución Francesa y los movimientos revolucionarios que hicieron posibles, por ejemplo, la creación de las modernas Italia y Alemania.

El nacionalismo le plantó cara a los rezagos reaccionarios implicados en la creencia de un mundo unificado por un imperio (Roma) o por una fuerza espiritual (la Iglesia). Si alguien odió el nacionalismo como movimiento de resistencia fue, por ejemplo, César Borgia, el múltiple asesino que actuaba a órdenes del Papa Alejandro VI, que era su Papa y también su papá. El papado de aliento feudal habló siempre horrores de las entidades nacionales y de los nacionalismos que se le encabritaban.

Sin el nacionalismo como fuerza modernizante Europa seguiría atada al Sacro Imperio Germánico y sin el nacionalismo Estados Unidos no habría osado liberarse de la tutela británica.

Hay nacionalismos funestos, desde luego. Uno de ellos es el procaz y asaltante nacionalismo chileno, expresado en su escudo con la famosa frase “por la razón o por la fuerza”. Otro ejemplos son el nacionalismo fascista, nazi o estalinista.

Pero decir que el nacionalismo es “la peste del siglo XX” no sólo es demostrar que de historia poco se ha leído sino es tratar de desarmar, desde la descalificación, a quienes piensan que las naciones existen, que eso de la aldea global es muchas veces una trampa y que adoptar la idea de una fórmula única de desarrollo es volver a Roma y sus legiones.

Porque lo que el célebre escritor no dice es que el nacionalismo, en su versión exacerbada y continuamente criminal, lo encarna Estados Unidos de América, que está en Irak como antes ocupó Cuba y que está en Afganistán como antes incineró a Vietnam.

Y es que el nacionalismo hecho buba y depravación, el nacionalismo como pandemia porcina, ya no se llama nacionalismo porque la palabra no le basta y el concepto no lo puede contener.

El nacionalismo salido de cauce y de fronteras, ése que al gran novelista no le disgusta demasiado desde hace treinta años, se llama, al final, imperialismo. Y la globalización es el triunfo del nacionalismo de los Estados Unidos y de la Europa liderada por la señora Merkel, los señores Sarkozy y Berlusconi y el pobre diablo de Brown.

El nacionalismo te puede llevar al abismo. Sobre todo cuando es el nacionalismo de tu vecino armamentista que se prepara para agredirte mientras tú confías en el derecho internacional, los fueros del pacifismo y los discursos de algunos intelectuales.

El nacionalismo de un pequeño país es, en todo caso, una anécdota. El nacionalismo delivery de los Estados Unidos es un oprobio. ¿Y cómo llamar al nacionalismo israelí en Gaza? ¿Disgustará al extraordinario escritor la idea del Gran Israel bíblico abriéndose paso entre niños acribillados, muros racistas y retroexcavadoras? Estoy seguro que sí. ¿Por qué no hablar de ese nacionalismo entonces?

Cuando Estados Unidos de América protege a sus granjeros con miles de millones de dólares en subsidios, burlándose así de la Organización Mundial de Comercio y de su propio discurso, ¿es la capital del mundo liberal globalizado o el viejo Washington de la United Fruit?

Está muy bien hablar del nacionalismo. Pero sería mucho más temerario hacerlo en Santiago de Chile o en Boston. O en Tel Aviv.

Artículo original

domingo, agosto 17, 2008

Perú: Chile mueve sus fichas

Nota: De este artículo (RESENTIDO) peruano se deduce QUIEN ES EL AGRESIVO Y QUE DESEA CONFLICTOS. El autor, el conocido -en Perú- periodista Cesar Hildebrant, dice que Chile realizará ejercicios militares conjuntos con Argentina, país con el que Chile estuvo casi en guerra entre 1975 y 1983. También resalta que Chile ha alcanzado excelentes relaciones con Bolivia, país con el que ni siquiera tiene relaciones diplomáticas (y que le reclama a Chile una salida al Oceano Pacífico). El problema no es Chile, es el resentimiento y complejos peruanos contra Chile (Chile no tiene ningún asunto pendiente con Perú, salvo el ancestral resentimiento y envidia peruana). Chile ha buscado tener las mejores relaciones con Perú, pero es Perú el que insiste en mantener vivo su odio por Chile, y levanta para tal efecto -constantemente- reclamos de todos tipos (algunos absurdos e incluso basados en MENTIRAS o tergiversaciones), para alentar el resentimiento de sus ciudadanos contra Chile. Chile tiene invertidos en Perú casi 7.000 millones de dólares, y por lo tanto, A CHILE NO LO BENEFICIA tener problemas con Perú. Los únicos que "ganan" alentando la discordia y el odio, son los patrioteros y trasnochados ultranacionalistas peruanos, que viven obsesionados y resentidos con Chile, por una guerra que perdieron hace 130 años. El autor del artículo lo dice, Chile va a realizar ejercicios con Argentina y ha alcanzado excelentes relaciones con Bolivia, ¿en qué forma perjudica eso a Perú? ¿Por qué le intenta dar un tinte negativo a esos hechos? Claramente el mensaje implicito es: Hemos fallado en aislar a Chile de sus otros vecinos. Debemos actuar para que Chile fracase en su acercamiento a Argentina y Bolivia. Chile nos ha ganado al "neutralizar" la antigua alianza Peru-Boliviana-Argentina contra Chile. Si alguien -en esta época- puede estar de acuerdo con esa idiotez y manera de pensar... entonces son esas personas (en este caso el peruano Cesar Hildebrandt) quienes tienen un problema, no Chile ni los chilenos.

¡Sorpresa! Abro las portadas virtuales de la agencia oficial Andina y del diario “La República” y allí está, como noticia abridora, la declaración del ministro de Defensa peruano, Ántero Flores Aráoz, en relación a que el Perú está pensando, seriamente, dotarse de un satélite de observación o alquilar los servicios de uno.

Y, claro, Flores Aráoz señala a renglón seguido que esto no es una respuesta al satélite chileno sino que se estaba pensando desde hace algún tiempo. Pero lo cierto es que recién lo dijo ayer, luego de lo publicado solitariamente en esta modesta columna que tantos escozores (cercanos y lejanos) produce.

Me imagino que en las próximas horas una turba de pánfilos saldrá a decir que no deberíamos responderle a Chile en ese terreno porque eso es revivir agravios y atizar fuegos del XIX.

Pero es que nadie habla del pasado. Lo que Chile hace lo hace hoy y lo hace con miras al futuro. De modo que aquí no hay festivales del resentimiento eterno sino previsiones de Estado frente a una larga historia de hábitos rapaces.

Y si Latinoamérica gastó 40,000 millones de dólares en armas en el 2007 –lo que es un crimen, una imbecilidad-, Chile fue, según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz, uno de los que más invirtió en su ya superlativo arsenal.

Sólo entre 1989 y el 2004 la llamada ley del cobre le permitió al militarismo chileno gastar 4,189 millones de dólares en reequipamiento. Los peruanos deberían de saber que ese 10% de las ganancias del cobre que Codelco –la Corporación del Cobre- destina al presupuesto militar de Chile sólo puede invertirse, por mandato explícito de la ley, en armas. Y que esas compras no están sujetas a control ni fiscalización por expresa disposición legal.

Chile ha incrementado su presupuesto de Defensa en 49% en los últimos cinco años (los datos son de SIPRI, con sede en Estocolmo). Es, después de Colombia, el país que más porcentaje de su Producto Bruto Interno dedica a armarse (3,62% del PBI, frente a 3,98% de Colombia). Pero la martirizada Colombia libra una guerra interna que le cuesta miles de millones de dólares desde hace cuatro décadas. ¿Qué guerra espera Chile? Si la brutal “pacificación de la Araucanía” no hubiese terminado en 1883 podríamos hablar de algún temor doméstico que justificase la dimensión de sus adquisiciones militares.

La ofensiva chilena no es sólo militar, por supuesto. Y cuenta con el silencio del canciller peruano, de la plácida anuencia del embajador del Perú en Santiago y del mismísimo presidente peruano, doctor Alan García, autor de esa frase que lo perseguirá con más saña que la que amarga a los deudos de El Frontón: “No se vaya Chile a molestar”.

Mañana empiezan, por ejemplo, nuevas maniobras militares conjuntas de los ejércitos de Chile y Argentina. El año pasado desarrollaron el ejercicio Aurora Austral 1 y mañana empiezan el segundo capítulo. Este gesto binacional de camaradería y sincronización de respuestas terminará el 22 de agosto, en la austral ciudad argentina de Comodoro Rivadavia, con una solemne ceremonia en la que estarán presentes los ministros de Defensa de los dos países.

Mientras tanto, en Asunción, donde el doctor García envió al internacionalmente nulo señor Giampietri, la presidenta Bachelet ha insistido en reflotar a Unasur –Unión de Naciones del Sur- y ha recordado –por si acaso- que la primera propuesta de Chile fue que Bolivia asumiese la presidencia de esa instancia creada en el Cuzco en el 2004.

La señora Bachelet ha enfatizado, además, que Chile ya ha admitido en la agenda bilateral de 13 puntos –por primera vez desde la guerra del salitre- el asunto de la mediterraneidad del país altiplánico.

Y Evo Morales, que no mandó a su vicepresidente sino que fue en persona a saludar al presidente Lugo, ha dicho también en Asunción algo que hace mucho tiempo no se le oía a un mandatario boliviano:

“Bolivia y Chile hemos creado una confianza única en el marco de la diplomacia de los pueblos, en las Fuerzas Armadas y de presidente a presidente. Nuestros pueblos nos quieren ver juntos trabajando”.

Y el ministro de Exteriores de Morales, David Choquehuanca –que nada tiene de idiota como dice por allí un racista urgido ya de una camisa de fuerza- ha añadido algo que tampoco tiene precedentes: “Pienso que podríamos reanudar las relaciones diplomáticas con Chile sin que el acceso al mar sea una condición sine qua non”.

Y, por supuesto, tanto Morales como Choquehuanca se acercan más que nunca a Chile después del trato infame que el Perú les ha dado en el asunto de la Comunidad Andina y su cláusula sobre patentes.

Chile mueve sus fichas y avanza en todos los terrenos. Es un país serio y acostumbrado a liderar.

La política exterior peruana consiste en minimizar la inteligencia y menemizar Torre Tagle, que es una manera sudamericana de decir que si arrodillarse ante los Estados Unidos fuese tener política exterior entonces el Perú tendría una digna de Metternich y Bismarck.

García, secuestrado por la derecha funcionalmente analfabeta, parece haber perdido toda lucidez. Está convencido de que es un estadista que no debe detenerse ante la política menuda. Y lo que no sabe es que lo importante está ocurriendo a sus espaldas.

Artículo original

Aqui viene la contradicción peruana, el mismo día que se publica el artículo precedente, se publica esta otra nota en el diario peruano La Razón:

Fuerzas Armadas peruanas superan a las chilenas

La revista brasileña Military Power Review revela que el Perú planea repotenciar la flota de submarinos Tipo 209-1200 que posee la Marina de Guerra e informa que para ese objetivo el gobierno de Alan García está buscando recursos para la modernización de los seis sumergibles que posee la armada peruana.

La misma publicación ubica al Perú como segunda potencia militar en Sudamérica, superado solo por Brasil durante el periodo 2005-2006, a pesar de que los gobiernos de Hugo Chávez y Michelle Bachelet destinaron millones de dólares en compra de armas.
Para llegar a esta conclusión la revista brasileña elaboró un ránking de las Fuerzas Armadas sudamericanas, incluyendo todas las variables: desde la cantidad de efectivos y la calidad del equipo hasta los planes de defensa y la proyección estratégica.

El análisis estableció un puntaje a cada Nación según su poderío militar. En primer lugar aparecía Brasil con 630 puntos, en una segunda fila figuraban Perú con 449, Chile con 419, Argentina con 402 y Venezuela con 316. Luego venía otro grupo en el que estaban Colombia con 303 y Ecuador con 244 puntos.

En el 2004, la brasileña Military Power Review publicó otro informe donde colocaba en primer lugar a Brasil con 653 puntos, en una segunda fila estaban Perú con 423, Argentina con 419 y Chile con 387. Luego venía otro grupo, donde figuraban Colombia con 314, Venezuela con 282 y Ecuador con 254 puntos.

Tal información fue publicada el 3 de agosto por el diario español La Gaceta, que agrega que, pese a las compras militares de Chile y Venezuela, las naciones de Brasil y Perú siguen siendo potencias militares en Sudamérica.

“Pero, pese a su esfuerzo, su potencial bélico aún se encuentra bastante alejado de Brasil, que encabeza el listado de potencias militares del continente, según la publicación Military Power Review, en el periodo 2005-06, seguido por Perú, Argentina y Chile. Venezuela ocuparía el quinto lugar”, añade la publicación.

También se resalta que Brasil planea comprar nuevos submarinos por 1,400 millones de dólares, mientras que Chile planea adquirir más misiles Harpoon y bombas inteligentes.

S/. 300 millones para la Marina

El Ministerio de Defensa, a través del plan Núcleo Básico de Defensa (NBD), ha presupuestado que de los 1,500 millones de soles, 927.7 millones (64.4%) se destinarán al reforzamiento de la defensa terrestre, 310.7 millones a la defensa marítima (21.5%) y 136.3 millones de soles a la defensa aérea (9.4%).

Hay que señalar que la Marina de Guerra ha firmado hace unos meses un contrato de adquisición de doce torpedos SUT-264 por US$ 21 millones con la proveedora alemana Atlas Elektronik GMBH.

Con esta transacción se busca potenciar la flota submarina de seis naves Tipo 209-1200 también de tecnología germana. El torpedo alemán SUT-264 se impuso al Black Shark, de fabricación italiana, debido a que costaba la mitad que su competidor.

El torpedo SUT-264 tiene una longitud de 6.15 metros, pesa 1,460 Kg, con velocidad máxima de 35 nudos y un alcance de 28 kilómetros, y es utilizado por las principales marinas de Sudamérica.

Artículo original

¿No le parece al lector que al menos la acusación de armamentismo chileno merece una explicación por parte del acusador Perú, a la luz de los datos publicados por institutos especializados en estudios militares y citados con soberbía por los propios medios peruanos el mismo día? por que -a lo menos- es contradictorio que mientras un medio acusa a Chile de militarista, otro festeje que luego de todos los gastos millonarios chilenos en armas, Chile no haya alcanzado a Perú en su capacidad militar. Al menos, suena inmoral, y entonces, la acusación de armamentismo chileno parece más bien una maniobra mediática y política destinada a desalentar las compras chilenas, de manera de asegurarse una superioridad sin mayores costos ni esfuerzos (una gran mayoría de los peruanos lleva en su corazón el deseo de tomarse la revancha por la guerra de 1879, entonces ven una posibilidad -al tener una superioridad militar- a que dicha revancha se concrete, y ven alejarse esa posibilidad cuando Chile moderniza sus capacidades de defensa).
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.