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miércoles, agosto 19, 2009

Ciudadanos invisibles

Por Jorge Schaulsohn

Las informaciones sobre el llamado “conflicto mapuche” ocultan un proceso que no surgió espontáneamente en el sur de Chile. Por el contrario, no es más que la continuación de una vieja historia de seis siglos. Los protagonistas nunca son invitados a los programas de radio o televisión ni entrevistados por los diarios. Todos los que opinan son huincas. Ellos, quienes mejor podrían explicarnos sus angustias y aspiraciones son invisibles para la sociedad que sólo los asimila a una turba de encapuchados violentos dominados por la sinrazón. En el país de las cuñas no ha habido un solo debate serio sobre el tema.

Pero la cosa no es tan simple. El conflicto de los pueblo originarios, y en particular de los mapuches, tiene su origen en la colonización de Chile por los españoles, quienes - tras siglos de lucha - nunca lograron establecer su dominio sobre este pueblo, llegando finalmente a un Tratado o Parlamento de Quillén, 1641, que reconoce como territorio autónomo en Chile las tierras ubicadas al sur del río Bío Bío.

A partir de aquel acuerdo, se generaron sucesivos cambios finalmente “estabilizados” en lo que se llamó “Pacificación de la Araucanía”, una campaña militar emprendida por el gobierno chileno a partir de 1888, cuyo objetivo final fue la integración de esas poblaciones a la nacionalidad chilena, pese a lo cual estos pueblos lograron mantener sus particularidades, siendo víctimas a través de los años, de una verdadera expoliación de sus tierras, bosques, aguas y recursos costeros.

Un cambio de mentalidad o intento por reparar la política anterior, se inició con el gobierno de Eduardo Frei Montava (1964/1970), que recuperó 3,5 millones de hectáreas para devolvérselas al pueblo mapuche. El proceso se aceleró con el Presidente Salvador Allende, que en tres años alcanzó a restituir a los indígenas otros 6,5 millones de hectáreas. El proyecto integral fue interrumpido por el golpe militar.

En esa época se dicto un decreto-ley de división de las comunidades indígenas, anulando todo lo obrado mediante las expropiaciones anteriores, que pretendió eliminar totalmente el régimen de tenencia comunitaria de la tierra (que aún subsiste en gran parte del territorio). En la región de La Araucanía se estableció la propiedad individual, entregando 72.000 hijuelas, que - junto con dividir las comunidades- llevó a sus habitantes a una pauperización total, dada la escasa superficie entregada que no permite constituir una unidad económica viable.

Transcurridos casi 20 años del restablecimiento de la democracia, los pueblos originarios siguen en un estado de miseria y discriminación en relación al resto de la población chilena. Este año, por ejemplo, Hacienda ni siquiera incluyó en el presupuesto los recursos acordados para la adquisición de tierras.

Hemos sido incapaces de dar una respuesta eficaz, con soluciones concretas a estos campesinos de origen mapuche, quienes, sin duda, son los más pobres entre los pobres del país. Cada cierto tiempo irrumpe la violencia y volvemos a preocuparnos del tema, pero a los pocos meses todo se olvida y sigue igual.

Hay muchos ejemplos en el mundo de países que lograron el reencuentro con sus aborígenes, como Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, sobre la base de la reparación por los abusos cometidos y el reconocimiento y respeto a su identidad cultural y política propios de una sociedad multi-étnica. ¡Imitémoslos!

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martes, marzo 31, 2009

Perú y la Haya: la responsabilidad de la Concertación

por Ricardo Israel

Quien escribe está 100% convencido de que Chile tiene la razón, y que solo una cadena de errores de los responsables de la política exterior chilena que se dieron a través de muchos años, permitió que el caso llegara a La Haya.

Por lo anterior, quiero decir lo siguiente:

1) El caso nunca debió haber llegado a La Haya. Perú creó un contencioso donde no lo existía, y con paciencia y enorme persistencia fue construyendo artificialmente el caso. Lo planteó por primera vez en 1986 y solo lo materializó el 2000. Hasta la reciente presentación en La Haya fueron probando las reacciones de Chile, y ante la falta de actitud de nuestros dirigentes, se sintieron envalentonados para dar el paso siguiente.

2) En otras palabras el caso llegó a La Haya porque Chile lo permitió al ser absolutamente sin costo para Perú. Es decir, coincidió con algunos de los mejores años de Chile en lo político, económico y militar y algunos de los más críticos de Perú (ej. Sendero Luminoso y crisis política y económica), sin que Chile hiciera valer lo anterior.

3) Lo que hemos presenciado es la bancarrota de una política exterior que se preocupa fundamentalmente de lo económico, pero que no le concede igual importancia a nuestras fronteras y a los aspectos estratégicos. En otras palabras, el Ministerio de Relaciones Exteriores necesita una urgente modernización, nuestra política exterior un Libro Blanco de los intereses nacionales y de las líneas rojas que no estamos dispuestos a cruzar, una mayor relación con el Ministerio de Defensa, una política exterior inclusiva de todos, ya que debe ser de Estado y por lo tanto, representativa de todos los chilenos, y por sobre todo, la modificación de una visión autoritaria donde solo participan la Presidencia de la República, el Canciller, y muy poca gente más.

4) Ilustrativa de esta actitud anterior es que para las grandes decisiones nacionales, se organizan (bajo todas las últimas presidencias) actos en La Moneda donde las fuerzas políticas aparecen “apoyando” políticas ya definidas, pero sin ninguna participación o debate (a veces incluso en forma muy exitosa como fue el caso de la posición chilena en Irak) . Sin embargo, el tema es otro: la política exterior, desafortunadamente en el gobierno militar y bajo la Concertación se ve como privativa de pocas autoridades, y con escasa posibilidad de intercambio de opiniones. De hecho, en lo que tiene relación con los países vecinos habitualmente nos enteramos por declaraciones de los mandatarios vecinos y por noticias surgidas en La Paz, Lima o Buenos Aires de temas de trascendental importancia para los chilenos. El último ejemplo, fue la reciente declaración de Evo Morales que Bolivia y Chile ya habían ingresado a la discusión “informal” de un corredor marítimo.

5) A diferencia de los vecinos, nuestros últimos gobiernos han caído en la arrogancia de no sentirse motivados para explicar nuestra posición ni a la opinión pública nacional ni a la internacional.

6) El tema es grave y puede afectar durante mucho tiempo nuestra política exterior. De hecho, durante mucho tiempo, mientras Perú construía su caso, Chile se transformaba en uno de sus principales inversionistas, recibía e incluso legalizaba a miles de inmigrantes, manejaba una balanza comercial absolutamente favorable al país vecino, y como si nada ocurriera proponía una especie de Tratado de Libre Comercio, que si no se ha materializado ha sido por la reacción nacionalista en Perú. ¿Cuál ha sido el resultado de la ingenuidad de la Concertación?. Uno solo: el aumento de las posiciones anti chilenas en Perú, sin ningún logro que exhibir. En otras palabras, nuestra política exterior economicista está en bancarrota, ya que aunque exitosa en tratados comerciales, en este punto específico ha sido tan absurda como si un vecino nos pidiera parte de nuestra casa, y al mismo tiempo, quisiera que todo continuara como si nada hubiese pasado, incluyendo los asados de fin de semana.

7) Lo grave de La Haya es que se ha caído en el exitismo de que Chile solo puede ganar y se pide que todos aplaudan al gobierno, lo que no es correcto, toda vez que incluso en el mejor escenario Chile puede perder. Es decir, en el resultado ideal de ganar en La Haya, Chile solo puede aspirar a que todo siga igual que ahora, es decir, que nada cambie, mientras que Perú puede ganar mucho, ya que basta que se le conceda un centímetro para que se exhiba como un triunfo.

8) El mayor peligro detrás de la presentación peruana no es solo rediscutir el límite marítimo (lo que acarrea una porción de territorio terrestre chileno, lo que se publicita poco, pero es cierto), sino que Chile tiene una política exclusivamente de paz ya que está conforme con sus fronteras, desde el minuto que no ambiciona ningún territorio de ningún país, ni los que hemos ganado ni los que hemos perdido en el pasado. Sin embargo, la presentación de Perú afecta el edificio mismo de nuestras relaciones exteriores al impugnar nuestros bordes, y puede abrir una caja de pandora al respecto.

9) La presentación peruana crea un problema serio en toda la región ya que hace inviable cualquier salida soberana al mar de Bolivia, como lo han dicho sus propias autoridades, y afecta gravemente también a Ecuador. En efecto, Perú tuvo dos guerras con Ecuador en el siglo XX, y el anuncio de que solo pretende territorio marítimo chileno es insostenible, toda vez que el mismo principio del paralelo se aplica tanto a la frontera sur (Chile) como a la frontera norte (Ecuador) de Perú, siendo por lo tanto, un problema de tiempo, antes que materialicen la misma pretensión hacia Ecuador. Por lo demás, el actual principio vigente del paralelo es también la frontera marítima entre Ecuador y Colombia, y con una modificación, entre este país y Panamá, tan solo para citar unos ejemplos, lo que da una idea de cómo va a afectar este tema a toda la región, por no mencionar otras áreas del mundo.

10) Por último, Chile ha permitido que se presente ante el mundo el contencioso como un problema entre “dos derechos “ lo que es falso, toda vez, que la posición peruana es una simple pretensión de reciente data, y ni siquiera histórica, ya que hasta hace poco tiempo nunca se cuestionó la soberanía chilena.

En resumen, aquí se demuestra la bancarrota de una política exterior centrada exclusivamente en lo económico. Chile necesita entender que la política exterior es un tema para todo Chile y no solo para el gobierno, que se necesita en forma urgente coomprender que la defensa de todas las fronteras es un deber sagrado, y que los elementos políticos y estratégicos no han sido considerados y son de vital importancia.

Por sobre todo, quien está convencido que la posición chilena es totalmente correcta, se siente obligado a agregar que solo errores consecutivos de nuestros líderes han permitido que nuestro territorio sea cuestionado, lo que nunca debió haber ocurrido. Perú por supuesto puede ir a La Haya, pero el punto de fondo, es que dio ese paso, porque no tuvo ningún costo, y esa es responsabilidad no de ellos, sino de nosotros.

Como existe un riesgo de perder en La Haya, sería bueno que pidiéramos explicaciones a quienes nos llevaron a este rincón y pensáramos en una modificación de nuestra política exterior acorde a los desafíos del momento, y de su instrumento, el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde a algunos de sus buenos profesionales se les califica por algo tan inconveniente como su lealtad política al gobierno de turno.

- Relacionado: La guerra no declarada de Perú contra Chile

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.