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miércoles, noviembre 25, 2009

Producirán biocombustible con macroalgas

BAL Chile apuesta por el cultivo de macroalgas para la producción de etanol. (Foto: Bio Architecture Lab)

La empresa estadounidense Bio Architecture Lab (BAL) fundó en el país la filial BAL Chile, a través de la cual ya empezó a cultivar 100 hectáreas de macroalgas en la isla de Chiloé, con miras a la producción de biocombustible.

El proyecto, en el que se invertirán USD 5 millones, contempla la construcción de una planta piloto en la Región de Los Lagos, en la que esta materia prima se utilizará para producir etanol.

Este innovador proyecto se desarrolló gracias a la unión de la tecnología estadounidense y la experiencia chilena en el desarrollo de cultivos acuícolas, informó Economía y Negocios Online.

BAL desarrolló microorganismos que permiten realizar un proceso de fermentación en las algas, lo que produce biocombustibles y subproductos que también se pueden comercializar, como yodo o alimentos para la industria salmonera.

La empresa estadounidense se asoció con compañías locales, como San José, y con diversas universidades, entre las que destaca la de Los Lagos.

Los promotores del proyecto esperan que en junio próximo se puedan cosechar las algas cultivadas en una superficie de 10.000 hectáreas a los largo de todo el país. La meta es llegar a producir 165.000 metros cúbicos de etanol, equivalentes al 5% del consumo local de gasolina.

BAL estima que necesitará invertir USD 100 millones en una o varias plantas productivas a gran escala, las que podrían estar operando en tres años.

La empresa espera transferir el conocimiento acuícola a Estados Unidos y a Noruega.

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sábado, noviembre 07, 2009

BID aprueba préstamo para construir planta de biomasa en VI Región

El Banco Interamericano de Desarrollo aprobó un préstamo a largo plazo de US$6,5 millones que permitirá a la empresa Energía Pacífico concretar un proyecto de construcción de una planta generadora a biomasa de 15,6 megavatios en la VI Región de Chile.

La planta, que utilizará residuos agrícolas, forestales e industriales como combustible, cumplirá con estrictas normas ambientales internacionales y tendrá casi cero emisiones netas de dióxido de carbono.

Compañía Papeleras del Pacífico (CPP), y su controladora Empresas Coipsa –ambas accionistas de Energía Pacífico-, comprarán casi la mitad de la electricidad y todo el vapor producido por la planta, cuyo inicio de operaciones está previsto para fines del 2010. El resto de la energía será vendida al Sistema Interconectado Central.

La nueva planta ayudará a CPP a estabilizar sus costos de energía, que sufrieron notables aumentos en años recientes debido a limitaciones en el suministro de gas natural.

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lunes, octubre 12, 2009

Llaman a Chile a apoyar desarrollo de biocombustibles

El experto dice que es prematuro hablar de un mercado de las algas y cree necesario cuidar las plantaciones del recurso para evitar la sobreexplotación.

El presidente de la Agencia Internacional de Energía para Investigación en Bioenergía (IEA Bioenergy), doctor Josef Spitzer, llamó a Chile a sumarse al Acuerdo de Investigación Bioenergética, con el fin de postular los proyectos que estudian la viabilidad del uso de biomasa, como las algas, en la creación de biocombustibles.

El especialista fue uno de los invitados al seminario internacional de biocombustibles de algas, que se realizó en Antofagasta la semana pasada. La Agencia Internacional de Energía depende de la OCDE, pero tiene múltiples acuerdos, entre ellos el de Investigación Bioenergética en el cual actualmente existen 22 países participantes de este acuerdo, de los cuales, el único sudamericano participante es Brasil, “que tiene investigaciones interesantes en etanol como fuente de combustible”, como explicó Spitzer a La Nación.

La utilización de las algas como posible materia prima de biocombustible, capaz de reemplazar el petróleo, está despertando entusiasmo en sectores científicos y de energía, ya que a diferencia de otras materias primas, “esta vez no le estamos quitando nada a nadie, como tierras destinadas al cultivo de alimentos, que es lo que se utiliza para la producción de biocombustibles. Las algas son una promesa, el material que nadie ha estado buscando hasta ahora”.

Respecto de mercados, sin embargo, el especialista austríaco aseguró que “es muy prematuro como para hablar de mercado en las algas. Esto es sólo un intento para desarrollar una nueva fuente de biomasa que puede ser utilizada como energía en caso de que sea exitoso”.

Con respecto a la posible sobreexplotación de este recurso en el fondo marino, el especialista indica que “hay que hacer nuevas plantaciones. El punto que hay que cuidar es que las algas necesitan mucha agua y hay que investigar seriamente el ciclo del agua en este tipo de plantaciones”.

La investigación sobre la utilización de algas es de alta prioridad en la Unión Europea. De hecho, explica el doctor Spitzer, la Comisión Europea acaba de establecer un llamado amplio para propuestas de investigaciones en esta área, “con mucho dinero, para cualquiera participar, de modo que se pueda saber con rapidez si efectivamente la aplicación de las algas en biocombustible tiene futuro o no”. Agrega que los países que más han avanzado en la investigación de la aplicación de algas en biocombustibles son Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Holanda.

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martes, octubre 06, 2009

Chile apuesta por algas y desechos forestales para el desarrollo de biocombustibles

El sector privado y público está mirando estas fuentes para producir combustibles limpios en el país, lo que muestra un cambio respecto de la mirada que se tenía hace tres años, cuando la apuesta estaba en los cultivos tradicionales agrícolas, como el maíz, trigo y azúcar.

Las algas, los desechos forestales y la jatropha (una clase de oleaginosa). Esas tres fuentes serán las que marcarán el desarrollo futuro de los biocombustibles en Chile. El mensaje viene del ministro de Energía, Marcelo Tokman, quien sostiene que el gobierno está avanzando en apoyar la investigación de los "biocombustibles de segunda generación".

Hace tres años, en cambio, cuando las autoridades y el sector privado dieron el primer impulso para explorar el tema, la mirada estuvo puesta en cultivos tradicionales, como el maíz, trigo y azúcar. Si bien Tokman no habla de un cambio en la política oficial, reconoce que "el futuro de los biocombustibles en el mundo está en los de segunda generación".

VENTAJAS

Dos son las ventajas de éstos frente a las alternativas tradicionales. No requieren de suelo agrícola para su producción. En el caso de las algas, su explotación se efectúa en la zona norte, que presenta extensas tierras disponibles, hoy sin valor productivo. De esta forma, no compite con cultivos tradicionales y, por lo tanto, no produce efectos en la producción de alimentos. Además, entrega un aporte mayor en términos de energía neta.

"Estos biocombustibles se hacen cargo de una de las principales críticas que recibieron los cultivos tradicionales: el encarecimiento de los alimentos, por la utilización de grandes superficies de tierra", indica el ministro.

USO DE ALGAS

En el caso del cultivo de las algas, otro factor positivo es que Chile tiene ventajas competitivas. "Los terrenos y condiciones del norte son propicias. Hay abundante territorio, terrenos que no tienen uso, con excelente radiación solar, que es lo que se requiere para el crecimiento de las algas", afirma. Por este motivo, actualmente ya hay grupos empresariales viendo la posibilidad de desarrollar proyectos en esta materia.

Tokman explica los beneficios de esta opción energética. "El proceso de crecimiento de las microalgas se puede acelerar con emisiones de CO2. Hay un gran potencial para las generadoras, porque pueden inyectar las emisiones que producen las centrales térmicas en estos cultivos de microalgas y obtener un doble beneficio: generar biocombustibles para esas mismas plantas, y capturar emisiones de CO2", detalla.

Según fuentes de la industria, las empresas Copec, Gener, el grupo Suez -a través de sus eléctricas del norte Edelnor y Electroandina-, GasAtacama, Petrobras y la estatal petrolera Enap, entre otras, están interesadas en explorar la producción de biocombustibles con algas.

Estos actores habrían presentado propuestas para un concurso público que lanzó CNE, de investigación aplicada sobre biocombustibles producidos en base a algas y microalgas. El objetivo es propiciar la formación de consorcios integrados por privados y una universidad -pública o privada-, además de centros de investigación internacionales.

Para esto, el sector público destinará US$ 12 millones y los privados aportarán US$ 8 millones. Se espera que el proceso culmine con la instalación de una planta piloto. El jueves la CNE recibió las propuestas. Siete en total, y entre los oferentes "están importantes empresas de combustible del país y generadoras, junto a universidades y centros de investigación de México, EEUU, Francia, España y Alemania", menciona Tokman, sin entregar mayores detalles.

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jueves, septiembre 10, 2009

El nuevo norte energético de Chile

Con el objeto de ampliar la energía producida por las fuentes renovables, el país apuesta por el desarrollo de los biocombustibles de segunda generación.

En los últimos cuatro años, Chile ha duplicado la capacidad instalada de energías renovables no convencionales (Ernc) para generación eléctrica, luego de pasar de 286 megavatios a fines de 2005, a 600 megavatios en este año, aumentando así su participación en la matriz energética. Si antes las Ernc representaban sólo 2,4%, ahora alcanzan 4%.

Así lo aseguró el ministro de Energía, Marcelo Tokman, en la inauguración del IV Encuentro Internacional de Inversión en Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que se realizó este el lunes y martes en Santiago. La iniciativa busca potenciar las inversiones en fuentes de energías renovables que permitan diversificar la matriz energética de Chile. En dicho encuentro, más de 860 inversionistas y emprendedores, tanto nacionales como internacionales, se dieron cita, invitados por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

En el objetivo del gobierno de diversificar la matriz, los biocombustibles de segunda generación podrían tener un rol preponderante. Para el director ejecutivo del recién creado Centro Chileno de Energías Renovables, Javier García, “Chile no tiene tierras para el desarrollo de biocombustibles de primera generación. Entre destinar maíz para el consumo alimenticio o para la producción energía, no hay por dónde perderse. Además, nunca seríamos más baratos que Brasil”, aseguró a AméricaEconomía.com. Por lo anterior, es que se están desarrollando los estudios que apuntan a promover esta industria en el país.

Nuevos combustibles. Los biocombustibles de segunda generación, que pueden ser provistos a través de algas o de los residuos de la industria forestal, son una industria que podría ser bastante competitiva en el país, por lo que ya se están haciendo importantes avances. José Antonio Ruiz, jefe de Hidrocarburos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), destacó en su presentación que las fortalezas del país para el sector son muchas, entre ellas, una industria forestal y agropecuaria muy desarrollada, lo que permite la utilización de sus residuos; a esto se debe agregar la diversidad climática y la disposición de tierras no agrícolas.

Asimismo, Chile tiene una voluntad política para el desarrollo del sector, que se ha graficado en el establecimiento de una política de biocombustibles, donde se han autorizado las mezclas y los beneficios tributarios para ello. Además, se han destinado fondos para la conformación de consorcios que apunten a este desarrollo.

“Las políticas apuntan a desarrollar un mercado gradual para llegar a los combustibles de segunda generación. Aprovechando las posibilidades que existen hoy y la que ofrecen los mercado externos”, explicó Ruiz.

Los objetivos buscan que para 2020 la generación eléctrica que se genere con biocombustibles sea equivalente al 10% del consumo de energía del sector transporte; desarrollar una industria propia y contribuir a la reducción de CO2, ya que es el sector energético el principal generador de estas emisiones.

Las capacidades. La diversificación climática que presenta Chile permite que el país tenga un amplio potencial en fuentes de energías renovables, que hasta ahora no han tenido mayor aprovechamiento. García explicó que “tener el potencial es la primera condición, pero después hay una serie de condiciones para que ese potencial se transforme en energía”.

Una segunda etapa consiste en conocer ese potencial, que es a lo que ha estado avocada la CNE. “Una vez que conoces el potencial, puedes ver dónde están los proyectos, y ahí está la otra gran barrera que son las capacidades”.

En esa línea, Ruiz destacó que en Chile hay muchas capacidades para lo que es la ingeniería hidráulica; la energía eólica se ha ido desarrollando con el tiempo, pero por ejemplo con geotermia existe poca gente que conozca del tema en el país. “Entonces, tampoco se puede pasar de la noche a la mañana desarrollar una industria”, aclaró.

Un tema que ha estado en la palestra y ha causado debate en el país es si debe existir o no desarrollo de la energía nuclear. "Lo que está haciendo la CNE es levantar información, para que el día que sea necesario tomar una decisión, se pueda hacer de manera informada", dijo el experto, y detalló que aún no existe la capacidad técnica para desarrollar una industria así en Chile, y está claro que el día que lo exista deberá ser un debate en el que se incluirá a toda la sociedad. “Sí podría ser una opción en diez años más”, aseguró.

Sin embargo, los proyectos no sólo tienen una barrera en las capacidades, sino también en el financiamiento. “Se necesita sensibilizar a la banca de que este es un sector atractivo, que puede ser un buen negocio. La banca lo concibe como algo nuevo y más arriesgado”.

El objeto del encuentro es apoyar el desarrollo de proyectos con potenciales socios, para buscar un socio que financie proyectos. Es así como en los dos días que duró la cita, se desarrollaron más de 700 reuniones bilaterales entre inversionistas nacionales y extranjeros que buscaban oportunidades de negocio.

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martes, septiembre 01, 2009

Región del Bío-Bío lidera investigación de biocombustibles a partir de algas

Investigadores de la U de Concepción están apostando fuertemente en la posibilidad de producir biocombustibles a partir de recursos algales

Actualmente están desarrollando un proyecto FONDEF relacionado con el manejo biotecnológico de microalgas oleaginosas nativas para la obtención de biodiesel y, por otra parte, están preparando su propuesta para la “Convocatoria Nacional de Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación en Biocombustible a partir de Micro y Macro Algas”, de CORFO. De esta forma, la Región del Bío-Bío se podría convertir en el principal polo de desarrollo de los biocombustibles algales en nuestro país.

Con el firme propósito de convertirse en un referente nacional en la investigación relacionada con la producción de biocombustibles a partir de algas, el Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción (CB-UdeC) está desarrollando fuertemente el conocimiento en esta área. Con una infraestructura de primer nivel, actualmente la entidad penquista ejecuta importantes proyectos cofinanciados por organismos nacionales e internacionales, además de la activa participación de diversos sectores de la industria.

Recientemente visitamos las instalaciones donde se emplaza el edificio principal de esta institución, que cuenta con laboratorios con tecnología de punta para la investigación, desarrollo e innovación en biotecnología y con una superficie construida de 3.000 m2. En la oportunidad pudimos conocer el énfasis que hoy se le da, en este Centro de Biotecnología, a la investigación aplicada a las algas y, en específico, a los biocombustibles que se podrían obtener de dichas especies.

Un ejemplo de esto es el proyecto FONDEF D07I-1063 “Manejo biotecnológico de microalgas oleaginosas nativas para la obtención de biodiesel”. La idea central de esta iniciativa es determinar el potencial de dichas especies como materia prima para biodiesel, lo que incluye optimizar sus condiciones de cultivo y un mejoramiento genético de las microalgas.
Mediante este proyecto, este centro de investigación pretende avanzar en el desarrollo de una nueva y renovable fuente de energía, que aporte a la diversificación de la matriz energética de Chile.

Propuesta de Consorcio

Actualmente, el Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción está preparando su propuesta a la “Convocatoria Nacional de Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación en Biocombustible a partir de Micro y Macro Algas”, publicada por CORFO el martes 23 de junio. La idea de esta iniciativa es crear consorcios de investigación sustentables, en materia de producción de biocombustibles, a partir de micro y macro algas, que alcancen altos niveles de impacto, mediante la adopción, transferencia y comercialización de sus resultados.

Según CORFO, el objetivo de esta convocatoria es ampliar el desarrollo económico y productivo de Chile, a través de la creación de consorcios de investigación sustentables en materia de producción de biocombustibles a partir de micro y macro algas, que alcancen altos niveles de impacto, mediante la adopción, transferencia y comercialización de sus resultados.
“De acuerdo a las bases de esta convocatoria, este consorcio no es para hacer una empresa productiva. Se trata de generar investigación y tecnología que sea transferida posteriormente, o sea utilizada por la misma empresa, para después entrar a la línea productiva. La idea es que en cinco años se pueda llegar a un nivel demostrativo de planta piloto, generando toda esta tecnología; pero aún no se podría tener una gran producción de biocombustible en el mercado directamente. Para eso se requiere una mayor inversión”, sostiene el Dr. Cristian Agurto, coordinador del Grupo de Biocombustibles Algales de la Universidad de Concepción, el cual es un grupo multidisciplinario, conformado por investigadores de diferentes equipos y laboratorios de la casa de estudios penquista.

Para Agurto, se trata de una propuesta concreta y ambiciosa. “Queremos ir más allá del laboratorio, es decir, escalar las tecnologías desarrolladas por el consorcio. Queremos generar la protección de esas tecnologías mediante patentes y transferirla al mismo consorcio o a otras empresas para que esto se desarrolle a nivel industrial. Pero el objetivo del mismo (consorcio) no es producir de manera masiva estos biocombustibles. Es para investigación, donde primero hay que desarrollar tecnología y luego hacerla escalable. Es decir, entrar al mercado con una producción propiamente tal no es responsabilidad del consorcio”, señala el investigador.

En ese sentido, ya existen conversaciones bastante avanzadas con empresas. “Hay interés de varias empresas emisoras de CO2, generadores de energía, además de productores y distribuidores de combustible. Esos son los tres tipos de empresas que están interesadas. Son empresas grandes, con las cuales se está avanzando y adecuando un modelo de consorcio, de acuerdo a los requerimientos e intereses de las firmas”, dice Cristian Agurto, quien agrega que “las generadoras de CO2 quieren entrar al mercado de los bonos de carbono, por lo que ven como interesante la posibilidad de entrar en este consorcio, ya que mediante el cultivo de algas ellos podrían mitigar sus emisiones. La idea nuestra, como universidad, es trabajar con distintos niveles de empresas que puedan potenciar y formar el consorcio ideal”.

El grupo de investigadores que lidera el área I+D de la propuesta de consorcio para biocombustibles algales de la UdeC son: Dra. Patricia Gómez, Dr. Jaime Rodríguez, Dr. David Contreras. Prof. Krisler Alveal, Dr. Alfred Rossner, Dr. Regis Teixeira y Dr. Cristian Agurto.

“Ya se había fortalecido, a través de un consorcio, la investigación en biocombustibles a partir de biomasa forestal. Pero hace tres años comenzó el interés por potenciar el uso de la acuicultura y de la biotecnología en microalgas, no tan sólo para fines alimentarios o farmacéuticos, sino también para fines energéticos. Esto porque en varios países se está avanzando en esta materia. Creemos que como país no debemos quedarnos atrás en este aspecto y dentro de esa área prioritaria, que son los biocombustibles en general, se formó este grupo multidisciplinario, para potenciar el desarrollo de investigación en este nuevo rubro, que es el de utilizar las algas en general como materia prima para generar biocombustibles líquidos de segunda generación”, puntualiza Cristian Agurto.

Cabe destacar que actualmente el CB-UdeC alberga dos consorcios tecnológicos, tales como: Genómica Forestal S.A. y BIOENERCEL S.A. (Consorcio Tecnológico Empresarial de Investigación en Producción de Biocombustibles a partir de materiales lignocelulósicos), lo que demuestra su exitosa gestión y experiencia en la formación de sociedades anónimas para I+D+i ente la Universidad y el sector privado nacional.

Experiencia de la UdeC en algas

El Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción cuenta con el respaldo de años de la vasta trayectoria de esa casa de estudios en investigación tanto sobre biocombustibles como en algas.

Según Cristian Agurto, la Universidad de Concepción cuenta con años de estudio sobre los biocombustibles forestales o lignocelulósicos. “Éstos llevan mucho más tiempo de desarrollo en la universidad (casi diez años), por lo que está aprovechando esa experiencia para estos estudios. Además se está aplicando el conocimiento en microalgas para otros fines (más de veinte años), junto con los estudios en microalgas, realizados anteriormente por el departamento de Oceanografía de la Universidad, que cuenta con más de cuatro décadas de investigación en dichas especies”. Para Agurto esos son los pilares fundamentales para el desarrollo de la investigación en biocombustibles algales, “porque en este caso, el desafío es la producción de biomasa, ya que hay que asegurarla a través del tiempo, con bajo costo, por lo que el tema de los cultivos de micro y microalgas es muy importante. Esto, a diferencia de la parte forestal, donde la biomasa está asegurada (y el desafío es su conversión a biocombustibles líquidos)”, indica el investigador.
Fue así como el año 2006 empezaron a dar un nuevo uso a las investigaciones de la UEDC, con respecto a las microalgas, que hasta ese entonces se estudiaban para otros fines comerciales, tales como: nutracéutico, farmacéutico, entre otros. “Debido a la demanda por desarrollar combustibles alternativos de segunda generación y por implementar energías renovables no convencionales, se vio como prioridad la generación de una nueva línea de investigación relacionada con las microalgas; es decir, utilizarlas como potencial materia prima para uso energético, específicamente, para generar biocombustibles líquidos, como el biodiesel”, acota Agurto.

A esto hay que agregar que la institución penquista cuenta con un cepario de microalgas para la producción de alimentos y compuestos de alto valor agregado. Éste Incluye cepas de microalgas nativas y mejoradas genéticamente para otros fines comerciales. Así, las cepas depositadas en este cepario representan recursos genéticos nuevos a los cuales acceder, para desarrollar cultivos masivos con fines comerciales, para alimentar a especies acuícolas y extraer biomoléculas de alto valor comercial.

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Copec y Petrobras apuestan por nuevos proyectos con biocombustibles

Para Copec y Petrobras, el biocombustible se ha convertido en una alternativa viable. Sin embargo, Terpel y Shell consideran que aún falta desarrollar un mercado para este tipo de combustibles y que es necesario impulsar su producción a través de una correcta legislación.

Copec ya comenzó con el uso del biodiésel y en los próximos meses suministrará este combustible al 2% a camiones que atienden a la molinera Gorbea en un plan experimental. El subgerente de Ingeniería y Operaciones, Carlos Lonza, explica que participan, junto con la Universidad de la Frontera de Temuco y Gorbea, en un proyecto Fondef para la producción de biodiésel a partir de raps. Proyecto similar han realizado con el etanol: actualmente desarrollan un programa piloto para usar gasolina chilena mezclada con esta sustancia importada desde Brasil y obtenida a partir de caña de azúcar.

Según El Mercurio, desde los 80, Copec comenzó a trabajar con otros combustibles y fue la primera en suministrar el gas natural vehicular (GNV). Lonza asegura que "en la medida en que se restituya el suministro (de gas), Copec seguirá expandiendo la oferta de este producto". Hoy existen seis estaciones de servicios que operan con GNV en Chile.

Petrobras -la cuarta petrolera del mundo- llega a Chile decidida a expandir su negocio de combustibles alternativos. Actualmente está probando su plan piloto junto a ENAP para ver la factibilidad económica y el potencial técnico de vender biocombustibles.

Tan entusiasmados están con este proyecto que prevén que su llegada a Chile, sumado a la producción de biocombustibles, "traerá un aumento de la actividad comercial".

Terpel es líder en Colombia en combustibles alternativos, como el biodiésel y el alcohol. En Chile opera con combustibles líquidos y con GNV, y no ha incursionado en el ámbito de los biocombustibles, lo que podría cambiar en el futuro. "Con la trayectoria y conocimiento en el campo de los combustibles alternativos, estaríamos capacitados para ingresar a este mercado en la medida en que las condiciones de precios relativos y políticas gubernamentales sean propicias", dice Álvaro Restrepo, gerente general de Terpel Chile.

La compañía de origen anglo-holandés Shell prefiere no invertir en biocombustibles en el mercado local. "No visualizamos un mercado con ventajas comparativas atractivas para este tipo de inversión", plantea la filial chilena.

Pese a sus diferencias, las petroleras concuerdan en que es muy precipitado fijar una fecha para comenzar a vender biocombustibles y estimar una cifra de inversión, porque se necesita de un mercado sólido, con opciones válidas y normativas que regulen la producción y venta.

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jueves, agosto 27, 2009

Chile y Australia acuerdan cooperación agrícola

El canciller australiano Stephen Smith y la ministra de Agricultura chilena Marigen Hornkohl firmaron el jueves un convenio de cooperación en las áreas de agricultura,pesca, silvicultura, alimentos y recursos forestales.

El convenio consigna también el acuerdo entre ambos países para "facilitar el intercambio entre expertos y los enlaces en la industria agropecuaria, forestal y de los biocombustibles" y la colaboración conjunta en foros internacionales en asuntos de interés común.

Smith dijo que el entendimiento convenido con Chile "nos ayudará a avanzar en actividades de cooperación y beneficio mutuo en las áreas de agricultura, investigación e innovación, además de desarrollo ganadero entre gobiernos e industrias de ambos países".

Para Hornkohl, hay posibilidades de avanzar en términos comerciales y en la complementariedad de las agriculturas.

"De esta manera podremos desarrollar un crecimiento en la producción y exportaciones entre Chile y Australia", dijo.

La cooperación en asuntos agrarios entre los dos países no es reciente. El año pasado técnicos de ambos países realizaron visitas a Australia y Chile para conocer en terreno y coordinar planes para enfrentar la sequía.

Durante su visita a Chile el canciller australiano tiene contemplado reunirse el jueves con la presidenta Michelle Bachelet.

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sábado, agosto 22, 2009

Verde Petróleo

Colaboración de Selknam

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Si analizamos la alta dependencia de nuestro país respecto de los combustibles fósiles, pensar en alternativas propias es mas que lógico. En ese marco aparecieron en los últimos años varios proyectos para producir biocombustibles, mucho mas ecológicos y, lo mejor de todo, elaborados a partir de insumos en los que Chile tiene octanaje: biomasa forestal y algas. Está todo por pasar.

En junio de este año, la gigante inglesa British Petroleum (BP) presentó su Informe estadístico del mercado energético mundial, en que advirtió que las reservas mundiales de petróleo bajaron a 1,25 billones de barriles. Cualquiera pensaría que la cifra es enorme y que bien podría mantener funcionando las máquinas del planeta por mucho tiempo. Pero no es así. La proyección que hace la petrolera es que, al nivel de consumo actual, esas reservas sólo servirán para los próximos… 42 años.

De más está decir que las imágenes de generosos pozos desde los que brotan intensos chorros negros de petróleo –al estilo de los que se descubrían en el viejo oeste o los que manan en medio oriente– pasarán a ser parte de la historia. Por eso, las palabras del consejero delegado de BP Tony Hayward, en la presentación del informe, tienen especial sentido: “el desafío mundial para hacer frente a la demanda por energía en el futuro está sobre la tierra y no por debajo”. Es esto lo que explica la fuerza que tiene la investigación en biocombustibles en la mayoría de los países del mundo.

Chile no se queda atrás. De un tiempo a esta parte hemos sido testigos de un sinnúmero de proyectos en áreas muy diversas. Se pensó en su minuto dedicar algunos cultivos a la fabricación de aceites que pudieran transformarse en biodiésel –como el que se extrae del raps– pero el alto costo y la falta de tierras en condiciones agrícolas, sumado a que iban a competir con cultivos para el consumo humano, le restaron fuerza.

Después vinieron otras ideas que incluso continúan desarrollándose con relativo éxito. Hablamos, por ejemplo, de fabricar biodiésel a partir de aceites usados y grasas animales, o biogás a partir de residuos, pero su escala de producción todavía es menor para incentivar una mayor demanda, pese a que se ha declarado a los biocombustibles exentos del impuesto específico y a que desde el gobierno se quiere que al menos el 5% de los combustibles que se usan hoy (unos 6 millones de metros cúbicos de diésel al año) provenga de esta área en el corto plazo.

Fue el año pasado cuando diversos estudios públicos y privados convergieron en que el futuro de Chile en materia de biocombustibles está en la biomasa, y en particular en los bosques y las algas marinas, denominados biocombustibles de segunda generación porque se desarrollan con materiales que no impactan en las fuentes de la alimentación humana.

Es ahí donde está todo por pasar. Ya hay un conjunto variopinto de instituciones, entre generadoras eléctricas, forestales, empresas públicas, inversionistas extranjeros y distintas universidades del país, metidas en investigaciones y en tratar de dar con el proyecto que reúna las mejores condiciones para su ejecución.

Petrobras corre con ventaja

“En la medida en que la economía mundial se recupere y los precios del petróleo escalen, el interés por comercializar biocombustibles aumentará”, describe el ministro de Energía, Marcelo Tokman. Por eso, dice, el gobierno se ha empeñado en fomentar todavía más la puesta en marcha de todas las iniciativas comercialmente viables, y preparan una política de biocombustibles, que dará a conocer en los próximos meses, en la que se establecerá un conjunto de medidas y acciones tendientes a desarrollar estos energéticos.

Por lo pronto, el arribo de la brasileña Petrobras al país promete cambios en el modelo de distribución de combustibles. El gerente general de la firma en Chile, Vilson Reichemback, dice que el proyecto de traer etanol es algo que desarrollarán paso a paso, pero siempre con la idea de que el país cuente con biocombustibles muy pronto. “Ya se han realizado pruebas piloto y debemos evaluar los resultados. No es fácil introducir un nuevo modelo energético. Para eso mantenemos reuniones con las autoridades y con Enap, para ir viendo su factibilidad en el más breve plazo”, afirma. Aunque lo más probable es que el primer cambio que hagan en las estaciones de servicios adquiridas a Esso sea comenzar a vender gas natural, lo que tienen previsto para este segundo semestre.

“Estamos seguros de que a medida que el país vaya avanzando en la incorporación de los biocombustibles y éstos se vayan desarrollando, las medidas que se impulsen deberán ir ajustándose a los nuevos escenarios. Por ello creemos que, sin lugar a dudas, las mezclas permitidas en el futuro serán superiores al 5% actual, tal como ya sucede en muchos países”, sostiene el ministro Tokman.

De hecho, especifica que la industria automotriz ya está fabricando vehículos que puedan usar mezclas de bioetanol hasta de 10%, sin mayores problemas. Más aún, existen los vehículos llamados flexfuel, que permiten usar mezclas de hasta 85% y 100% de biocombustibles.

Sopa de madera

Pero más allá de lo que eventualmente podría llegar importado en el mediano plazo, Chile tiene varias alternativas para producir biocombustibles propios. De todas ellas, la biomasa a partir de las plantaciones de bosques es la que más avance tiene. El director de Innova Chile, Claudio Maggi, cuenta que el año pasado ese organismo dependiente de Corfo entregó fondos por 4.100 millones de pesos a dos consorcios que comenzaron a investigar la producción de bioetanol (símil de la bencina) y biodiésel (símil del petróleo diésel) a partir de los recursos forestales, pero con procesos distintos.

En el primer grupo están las tres principales forestales: Arauco, CMPC Masisa, junto a la Fundación Chile y las universidades de Concepción y Católica de Valparaíso; las que, reunidas, formaron el consorcio Bioenercel. Mientras que Enap Refinerías, el Consorcio Maderero y la Universidad de Chile, agrupadas en Biocomsa, están embarcadas en la búsqueda de alternativas para el biodiésel.

Es tal el entusiasmo de estos grupos, que no dudan en afirmar que en el mediano plazo son las opciones más viables para Chile. Esto, desde luego, implicará un nuevo salto en las plantaciones forestales del país, que hoy suman unas dos millones de hectáreas, principalmente de pino. Se habla de reforestar territorio erosionado, con especies que no requieren mayor tiempo para su desarrollo y que incluso podrían ir rotando todos los años. Por eso es que el sector está empeñado en que el gobierno renueve a partir de 2010 el Decreto Ley 701, que incentivó las plantaciones en las últimas décadas.

El gerente de Asuntos Corporativos de Arauco, Charles Kimber, consigna que el equipo detrás de Bioenercel trabajan intensamente en la búsqueda de tecnologías que ya se estén aplicando en el mundo para transformar la biomasa en etanol. En términos simples, el procedimiento que utilizarían para su producción sería paralelo al que realizan hoy para la elaboración de celulosa: la madera recolectada en los bosques se ingresa a un digestor, que es algo así como una olla a presión que hierve durante cuatro horas a unos 160 grados, con el fin de separar la fibra del resto de los químicos agrupados bajo el concepto de licor negro. La tarea tecnológica se realizaría sobre este líquido, para separar los químicos y extraer el insumo con que se elaboraría el etanol.

Dice que levantar una planta para ejecutar este proceso podría implicar una inversión tan grande como la de una planta de celulosa y la sitúa en un rango de entre 300 y 400 millones de dólares.

En Biocomsa afirman que también están dedicados a buscar tecnología ya existente en materia de biodiésel, para trabajar sobre ella. Hasta ahora, les ha ido bastante bien, porque ya encontraron un modelo que está implementando la compañía alemana Choren, entre cuyos accionistas figura la multinacional Shell. El proceso ahí es distinto al de la producción de etanol: consistiría en transformar la biomasa forestal en gas, a través de distintos procesos de combustión. Sobre este producto realizarían luego un proceso químico de reordenamiento de moléculas con el que extraerían el biodiésel.

El gerente de Planeamiento y Gestión de Enap –firma que integra este consorcio–, Pedro Barría, asegura que el análisis preliminar demuestra que el producto sí es competitivo con el diésel; y lo mejor, es que una planta podría producir fácilmente unos 200 mil metros cúbicos aprovechando sólo los residuos que ya existen en la industria forestal con la corta anual de 100 mil hectáreas de bosques, cuya mayor parte sólo se quema. Si a esto se suma que con la entrada en regla de la ley de bosque nativo se sumarán unas 3 ó 4 millones de toneladas de desechos, se podrían levantar varias otras plantas, añade.

Las algas la llevan

De seguro, hay varios que todavía recuerdan el innovador proyecto del ex ejecutivo de Enersis Marcos Zylberberg, que en 2007 fue uno de los primeros en plantear la producción de biocombustibles basada en las algas, aprovechando la extensa costa del país. Su idea atrajo las miradas de varios y hasta planteó exposiciones para hablar del modelo, incluso en el Congreso.

De cómo le fue finalmente no pudimos saber mucho, pese a nuestros insistentes llamados y mails. Pero sí descubrimos que, así como él, hoy son varios los actores que se están sumando a la investigación con las algas, partiendo por un espectro amplio de universidades, entre las que más suenan son las de Antofagasta, Concepción, Los Lagos, Arturo Prat, Católica y de Chile.

Es por esto mismo que en Innova decidieron convocar a un nuevo concurso para financiar investigación en esta patita de los biocombustibles. Son seis millones de dólares que entregará a uno o más consorcios que postulen hasta el 22 de septiembre, para iniciativas tanto en macro como en microalgas, siendo las primeras más proclives al desarrollo de etanol y las últimas, del biodiésel.

Entre las ideas que hoy circulan, la mayor parte está relacionada con las microalgas, que son aptas para el cultivo en pleno desierto, en grandes piscinas de agua salada, con luz solar a plenitud y emisiones de carbono proveniente de diversas industrias, las que acelerarían el proceso de maduración. Los promotores de la modalidad dicen que estas algas serían capaces de producir grandes cantidades de harina y aceite para biodiésel, muy por sobre cualquier otro cultivo terrestre que se haya explorado hasta ahora... aunque todavía sin números concretos sobre la mesa.

Por eso mismo, es vox populi que hay varias empresas interesadas en participar, sobre todo entre las que hoy tienen importantes cantidades de emisiones en el norte. Se habla de grandes generadoras como AES Gener y Edelnor, productoras de cemento como Bío Bío y varios inversionistas extranjeros. Después de todo, el hecho de que la estadounidense ExxonMobil anunciara, hace un par de semanas, que invertirá 600 millones de dólares en un programa para desarrollar biocombustibles derivados de algas es un estímulo para a cualquiera.

El empresario Juan Claudio Ilharreborde cree que están dadas las condiciones para materializar grandes proyectos en esta línea en Chile, porque se han ido conjugando distintos aspectos que hacen que esta sea una inversión con retornos más seguros. De partida, adelanta que los pronósticos sitúan al precio del petróleo en torno a los 80 dólares el barril en los próximos dos años, valor con el que las microalgas pueden competir para producir biodiésel. Por otro lado, menciona que han mejorado las técnicas para extraer los aceites y que ahora también tienen el incentivo de la venta de bonos de carbono por reducción de emisiones. Todos ellos son factores que hacen más atractiva la inversión, a su juicio.

Pero no sólo en microalgas hay interés. También se están dando pasos concretos en las macroalgas: la Universidad de Los Lagos, en conjunto con la firma estadounidense Bio Architecture Lab, avanza hacia la producción de etanol a partir de algas pardas, también conocidas como huiros. El investigador de esa casa de estudios Alejandro Buschmann sostiene que esta idea es más atractiva que la de las microalgas, porque no involucra espacio terrestre, ni requiere bombeo de agua o gasto de energía, ya que tan sólo se necesita desarrollar cultivos dentro del mar. Los cálculos preliminares hablan de 20 mil litros de etanol por cada hectárea de algas cultivadas.

Otras experiencias

Si bien la investigación en biocombustibles líquidos es de punta, en el pasado ya se han puesto en marcha iniciativas para carburantes de este tipo en estados gaseoso y sólido. En esta última área es reconocida la fabricación de pellets de madera, mientras que en estado gaseoso el espectro de proyectos es más amplio.

El caso de Aguas Andinas es destacable. El gerente general de gestión y servicios de la sanitaria, Santiago Fredes, recuerda que a partir del tratamiento del lodo disponible en su planta de tratamiento La Farfana (Maipú) comenzaron a producir este año unos 24 millones de metros cúbicos de biogás, que entregan a su socio Metrogas, que lo utiliza para abastecer el consumo domiciliario de unos 35 mil clientes metropolitanos. Ambas empresas invirtieron unos cinco millones de dólares en este proyecto, el que además incluye un gasoducto de 13 kilómetros para inyectar el gas a las cañerías de Metrogas.

También en esta área desarrollan trabajos en Schwager Energy. El gerente general de la firma Renzo Antognoli, cuenta que están desarrollando la ingeniería básica para montar, en conjunto con un socio inglés, una planta que produzca biogás a partir de sustratos verdes. Se está pensando principalmente en una variedad de tunas, que se complementaría con otros insumos para producir entre 4,7 y 6,2 millones de metros cúbicos de biogás, que ya está amarrado como suministro para la División Ventanas de Codelco. La inversión estimada bordea los 14 millones de dólares para la primera etapa, pues están pensando ampliar la producción a otros clientes... si todo resulta bien.

Pollos y cerdos energéticos

Entre los proyectos de menor tamaño que hemos conocido en el país están los que producen biodiésel a partir de aceites usados y grasas de animales como aves y cerdos. Un ejemplo es el de Bioengine, que partió con una planta piloto en 2007, la que amplió el año pasado y que en el mediano plazo pretende elaborar hasta 500 mil litros de biodiésel.

Dos de sus socios, Marcela Sandoval y Jesús Ramírez, cuentan que no todo ha sido fácil, porque todavía los potenciales clientes carecen de un incentivo especial para consumir biodiésel en vez de combustibles fósiles; ya que, pese al descuento tributario, aún les es muy difícil competir por precios.

No obstante ello, manifiestan que han ido consolidando un abanico de clientes, principalmente industrias, que utilizan el biodiésel como insumo para sus calderas. Describen como amplio el potencial de estos combustibles, ya que una sola planta industrial puede consumir hasta 300 mil litros mensuales, lo que les da pie para continuar con su proyecto.

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jueves, agosto 06, 2009

Petrobras revela planes para vender etanol en Chile y evalúa negocio del GNL

“Podemos hablar sin sombra de duda que el proyecto está caminando con técnicos de Petrobras Brasil, de Petrobras Chile, de ENAP y del Ministerio de Energía de Chile. Los estudios están bastante avanzados y ojalá que al Bicentenario ya dispongamos de combustibles alternativos en este mercado”.

Con estas palabras el gerente general de Petrobras Chile, Vilson Reichemback, confirmó la intención comercial del plan piloto que la gigante brasileña está desarrollando junto a su par ENAP y el Ministerio de Energía, para evaluar el potencial técnico y económico del mercado local para ofrecer biocombustibles y en su caso particular etanol.

El ejecutivo precisó que en su arribo al país Petrobras no está dispuesta a conformarse con el tercer lugar del mercado, que heredaron de Esso, sino que aspiran a la segunda posición e incluso no le temen a Copec, que con sus más de 600 puntos de venta tiene más del 50% de participación.

En esta fórmula de conquista es donde los biocombustibles o combustibles alternativos, como ellos llaman al etanol y el biodiesel, tendrán un rol clave.

“Vamos más allá de la competencia con las otras compañías. Queremos hacer algo distinto y a través de la actuación conjunta con las autoridades del Ministerio de Energía y la larga experiencia en biocombustibles que tiene Petrobras podemos hacer que los consumidores chilenos puedan disponer de una alternativa eficiente, tanto del punto de vista energético, como del punto de vista del medioambiente”, señaló el gerente ejecutivo de Petrobras para el Cono Sur, José Fernando de Freitas.

Tokman: “una gran oportunidad”

Fue el propio ministro de Energía, Marcelo Tokman, quien asistió como invitado especial a la ceremonia en que la brasileña inició oficialmente sus operaciones en Chile –a través de las 230 estaciones que compró a Esso-, quien recalcó la importancia del ingreso de la petrolera al segmento de la distribución minorista. “Petrobras es un líder mundial en términos de biocombustibles y además de la incorporación de un actor de este tamaño, es una gran oportunidad para que en el país se introduzcan biocombustibles lo antes posible”, indicó.

El titular de Energía señaló que en un escenario de precios moderados del petróleo el consumo nacional de estos productos rondaría los 100 mil m3 anuales al 2015, para llegar al 2020 al 10% del consumo del transporte terrestre caminero. Estas cifras -explicó- serían mayores si el precio del crudo es alto.

Por su parte, De Freitas señaló que para que este mercado avance es vital que esos combustibles estén considerados en los planeamientos de largo plazo de las autoridades.

En este sentido, Reichamback indicó que el gobierno está analizando algunas adecuaciones del marco normativo que rige a los biocombustibles, en términos de eventualmente elevar los porcentajes de mezclas autorizados y reducir el impuesto que estos pagan.

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.