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domingo, agosto 02, 2009

Desatinos (energéticos) en Hispanoamérica

También desatinos energéticos. Aquéllos son consecuencia directa y lamentable de éstos, en gran medida. Sorprende que, justo desde unos días antes del actual periplo del ministro español de Asuntos Exteriores por países hispanoamericanos, e incluso coincidiendo con su estancia allí, se han hecho públicos varios hechos alarmantes.

La mayoría, afectando al sector energético regional, lo que podría complicar la agenda del ministro Moratinos y su nutrido séquito acompañante de empresarios españoles. Varios de ellos, precisamente, del sector energético.

Confusión y problemas

Citemos algunos de esos hechos, quizás ahora inesperados. También previsibles en algún momento. El presidente venezolano ordenó anteayer congelar las relaciones de su país con la vecina Colombia, políticamente ya muy difíciles.

Precisamente este país exporta gas a Venezuela, complementando su producción propia, insuficiente aún para atender sus necesidades. Ello pese a tener unas grandes reservas, todavía sin desarrollar tras muchos avatares y retrasos de sus posibles proyectos de explotación.

Chávez amenaza con cortar las importaciones del gas colombiano, no teniendo ninguna alternativa inmediata para sustituirlo. Como aquel dicho: “Que se fastidie el sargento, que no como rancho”. Propone sustituir Colombia por Bolivia y Ecuador (regímenes afines) o Centroamérica, en general. El problema es que Venezuela no está unida por gasoducto a ningún país… excepto a Colombia.

Tampoco tiene terminales de recepción y regasificación de gas natural licuado (GNL), que podría llegar por buque metanero desde la próxima Trinidad, gran exportador de GNL.

Bolivia, con un régimen político muy próximo ideológicamente al chavismo venezolano, también tiene problemas. Es un país con grandes reservas de gas, exportando por gasoducto volúmenes importantes (vitales para su débil economía) a Brasil y Argentina.

Dicho gas contiene hidrocarburos líquidos, como gasolinas y GLP (propano y butano), que recupera y utiliza en su consumo doméstico. Pudiendo ser más que autosuficiente, ahora necesita importarlos. Más gasóleo de Argentina, de Venezuela… ¡y de Chile! Resalto a Chile porque una de las principales causas del advenimiento de Evo Morales a la Presidencia fue no aceptar exportar gas boliviano (como GNL) a través de un puerto chileno.

No teniendo Bolivia acceso directo al mar, tampoco tenía muchas alternativas. Otro hecho sorprendente: declarándose una potencia gasífera, Bolivia no tiene ahora una cifra fiable y actualizada de sus reservas. Su última certificación fue bajo el mandato presidencial de Sánchez de Lozada, en 2005.

Lógicamente (o ilógicamente), el actual régimen de Morales reniega de aquella certificación, rechazándola cual anatema. Desde su llegada al poder, ha intentado revisar aquellas cifras (1,5 billones de metros cúbicos), convocando concursos internacionales e invitando a las compañías especialistas.

La Administración boliviana es ahora tan compleja y burocratizada que ya han sido declarados desiertos dos concursos, y siguen aún esperando conseguir una nueva certificación. Sin datos oficiales de reservas, no puede planificarse su desarrollo, ni su producción… ni obtenerse créditos internacionales respaldados por dichos recursos.

Gas: negocio volátil

La seudonacionalización salvaje de los hidrocarburos bolivianos por Evo Morales ha tenido consecuencias nefastas para la economía del país. A corto, parecía espectacularmente positiva. De la noche a la mañana, pasaron al Estado muchos de los ingresos que hasta entonces percibían las compañías internacionales.

Éstas habían invertido, explorado, descubierto, desarrollado y estaban produciendo el gas que se encontraba en el subsuelo boliviano. Según Morales y sus corifeos, arrebataban la riqueza a la Pachamama (Madre Tierra) y el dinero al país. Con el nuevo marco, claramente indigenista-bolivariano, más la sensación indisimulada de entrar en un periodo de inseguridad jurídica y fiscal, las compañías internacionales sopesaron –y sopesan– mucho sus inversiones.

Éstas se han desplomado desde la llegada de Evo Morales y su nuevo escenario. Consecuentemente, en algunos meses Bolivia ha sido incapaz de cumplir sus compromisos de entregas de gas a sus clientes, Brasil y Argentina (en octubre sólo recibía un 23% de su contrato), al caer la producción. Peor aún, ahora dichos países no necesitan vitalmente todo el recurso boliviano que antes compraban pues, ante el riesgo de corte de los suministros, están buscando otras alternativas.

En Brasil, vía mayor producción doméstica e importando GNL a través de dos nuevas terminales costeras. Mientras, Argentina, antaño neta exportadora de gas y necesitando ahora importarlo para cubrir su déficit –otro lamentable ejemplo de incompetencia política– intenta angustiosamente elevar su producción. Hasta no conseguirlo, cubre picos de demanda importando GNL y regasificándolo en instalaciones flotantes, alquiladas a terceros.

Un reto tecnológico, resuelto satisfactoriamente, pero carísimo. Cuesta ocho veces más de lo que se pagaba a los productores locales… para venderlo finalmente a los consumidores argentinos a un precio salvajemente subvencionado. A costa de las arcas del país.

Precisamente anteayer, el Gobierno argentino firmó un acuerdo para subir un 60%, desde el próximo enero, el precio del gas a pagar a las compañías productoras. El objetivo es incentivar la inversión. Para descubrir y desarrollar nuevas reservas de gas, intentando aumentar sensiblemente la producción sin tener que depender de suministradores poco fiables (Bolivia) o muy caros (regasificación marina de GNL).

Resulta dramático aplicar ahora esta lógica medida. Las sucesivas congelaciones de tarifas e incremento de impuestos que aplicó el Gobierno de Néstor Kirchner fueron las que desmotivaron a las compañías a invertir. Ahora le toca a su esposa, Cristina Fernández, aplicar urgentemente medidas drásticas para intentar corregir aquellos dislates.

Lamentablemente, su efecto, si realmente llega a aplicarse la subida de tarifas, tardará en notarse en la producción. Eso sí, instantáneamente incrementará la inflación al repercutirse al consumidor. Y si no fuere así, tendrán que darle más a la manivela de las subvenciones. Más problemas para la solidez económica argentina.

Líos de vecinos

Chile tiene pocos recursos gasíferos. Antes importaba el hidrocarburo de Argentina, cuando ésta era autosuficiente. No siéndolo ya, los chilenos utilizan gas boliviano recibido a través de los anteriores gasoductos. Riesgo doble. Bolivia ha demostrado no ser fiable en sus exportaciones, forzada a recortarlas por producción insuficiente, y Argentina, cuando necesita angustiosamente todo el gas posible, no se lo suministra a Chile.

El Gobierno de Bachelet ha adoptado una solución drástica. Cortando por lo sano, ha construido rápidamente (en dos años, todo un récord) una terminal costera –Quintero– para recibir GNL, estando construyéndose una segunda terminal en el puerto de Mejillones.

Desde el día 13, Chile ya recibe, regasifica y consume el ansiado GNL, lo que les liberará de las servidumbres impuestas por sus vecinos. A Argentina no le afectará demasiado, pero perderá las tarifas de paso del gas boliviano hacia Chile. Para Bolivia es un golpe durísimo, pues es otro cliente que reduce sus compras. Y tiene muy pocos.

Éste es el inquietante marco en el que deberán desenvolverse los nuevos contratos y acuerdos resultantes del actual periplo del ministro Moratinos y los ejecutivos de empresas españolas. Confiemos en que no haya más desatinos políticos y energéticos en aquella región.

Difícil, pero parece que la ilusión persiste todavía. Aunque conviene recordar, entre otros despropósitos, no sólo aplicables a Venezuela, la “generosa oferta” de Hugo Chávez el año pasado al ofrecernos petróleo a cien dólares fijos por barril… cuando el precio internacional cayó al poco tiempo a la mitad. Incluso el homólogo venezolano de Moratinos dice ahora que “España puede acompañar a Venezuela en el cambio que vive”. Sólo nos faltaría hacernos cómplices del chavismo.

Artículo original

lunes, junio 08, 2009

¿En qué países latinoamericanos miran las firmas españolas para invertir?

El contexto económico en España es por demás preocupante. La economía, aunque no declarada, se encuentra en recesión con un fuerte deterioro de la actividad económica que se ve reflejada en un incremento en el nivel de desempleo que lo ubica como el más alto de los últimos 12 años.

En medio de este contexto, las principales empresas españolas miran hacia Latinoamérica para invertir. Pero esto que puede sonar contradictorio, tiene su lógica y es que las inversiones que realizan dichas empresas en América Latina, les permiten lograr un efecto compensatorio ante la desaceleración de la economía de España ya que las economías de la región, aunque a un menor ritmo, continúan creciendo y con mejores perspectivas a futuro apuntaladas por la salud de sus variables macroeconómicas.

En este sentido y en este orden México, Brasil, Chile y Colombia encabezan las preferencias como destinos prioritarios para la inversión, según un informe elaborado por IE Business School y la consultora de relaciones públicas Gavin Anderson & Company que recoge la opinión de 20 compañías que cotizan en la bolsa española, en donde se destacan firmas como BBVA, Repsol YPF, Iberia o Telefónica.

¿Por qué son estos países los que lideran las preferencias de inversión de las firmas españolas en la región? Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School y autor del informe, lo explica de la siguiente manera: “Se trata de mercados donde las reglas del juego están muy claras y la renta per cápita ha subido notablemente en los últimos años, lo que incita a un mayor flujo de compras”.

Los resultados arrojados por la encuesta muestran que el 75% de los encuestados (esto es, 20 de las 35 compañías que forman el Ibex) tiene pensado incrementar su presencia en México en 2009 y el argumento en el que se apoyan más decididamente para justificar dicha determinación es el importante mercado interno que el país posee. Vale destacar que la economía mexicana es una de las más afectadas de la región por la recesión por la que atraviesa la economía norteamericana.

Así como la encuesta muestra el reconocimiento que reciben las economías latinoamericanas que están llevando adelante políticas más sanas y que buscan respetar las reglas de juego de modo tal de generar un contexto de previsibilidad para las inversiones, la misma también muestra el castigo que reciben (y el costo implícito que ello produce), aquellas economías en donde la incertidumbre de las reglas de juego en el contexto de los negocios, ha pasado a ser lo común.

Dentro de este grupo de países, se encuentran tanto Venezuela, como Argentina y Bolivia, quienes serán los países de la región que tengan un desarrollo menos favorable para el 2009, según las respuestas de las empresas encuestadas.

Como ya les he mencionado en mis artículos (aunque sea algo que cada vez más resulta evidente), en Latinoamérica existen dos grupos de países bien diferenciados: aquellos que buscan respetar las reglas de juego y priorizar la transparencia en los mercados y en sus acciones de política económica y aquellos que sólo piensan en el día a día y aplican sus políticas económicas en función a ello cambiando de manera muy frecuente las condiciones del mercado.

En relación a lo anterior Martínez Lázaro, decía acerca de la visión de las empresas españolas: “Los inversores se han dado cuenta de que Latinoamérica no es un todo y han marcado una diferencia más acusada entre aquellos países que presentan unas condiciones adecuadas y los que no”.

La inseguridad jurídica observada en estos países, la inestabilidad política y económica y un mercado no muy grande, son factores muy tenidos en cuenta por las firmas españolas para decidir el destino de sus inversiones en la región. Posiblemente, en el caso de Perú, este país no se encuentra dentro de los cuatro principales destinos de inversión de los capitales españoles, por su reducido mercado interno, aunque su economía viene creciendo a muy buen ritmo y sus variables macroeconómicas gozan de muy buena salud, al tiempo que muestra un interesante potencial de desarrollo.

Quizás se pueda pensar que esta encuesta muestra solamente la visión de veinte empresas españolas, pero a mi parecer es bastante representativa de la visión del inversor extranjero para con la región.

Es por ello que representa una buena guía de hacia dónde deben orientarse las economías latinoamericanas si pretenden generar un mayor atractivo de los capitales extranjeros para de este modo, lograr potenciar el crecimiento y desarrollo de sus economías.

¿Tomarán nota los gobiernos latinoamericanos de estos mensajes que los inversores les envían?

Artículo original
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.