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sábado, agosto 29, 2009

Perú: Chile tendrá 5 centrales nucleares

Plan energético. Brindará energía a todo el país. País del sur proyecta uso de energía atómica siguiendo el ejemplo de todas las potencias industriales del mundo.

Chile podría tener instaladas cinco centrales nucleares en los próximos 26 años. Así lo prevé un análisis del gobierno basado en los estudios realizados hasta ahora.

El ministro de Energía, Marcelo Tokman, explicó que los resultados muestran que la energía nuclear es económicamente conveniente para los dos sistemas eléctricos del país, el Sistema Interconectado del Norte Grande (Sing), que abarca a las regiones I, II y XV, y el Sistema Interconectado Central (SIC), que va desde Taltal a Chiloé.

“Estamos analizando cómo se ve el sector eléctrico del 2020 en adelante. Los resultados que aparecen es que tanto en el SIC como en el Sing sería conveniente en términos de costos incluir reactores nucleares, porque eso tendría beneficios”, dijo Tokman, en la presentación de un estudio sobre el rol del Estado y del sector privado en la generación nucleoeléctrica, de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Y agregó. “Sería irresponsable descartar la opción nuclear, considerando que el resto del mundo está avanzando hacia este uso”.

Entre los países que lideran este renacimiento mencionó a Rusia, China, India y Corea, mientras que naciones que habían prescindido de esa tecnología, como Italia y Suecia, “están relanzando sus programas nucleares”, enfatizó.

Entre las ventajas de la energía nuclear, la autoridad detalló cuatro factores: costos competitivos, avances en seguridad y confiabilidad, no emite gases de efecto invernadero y utiliza relativamente poca superficie.

Tokman explicó que la Agencia Internacional de Energía prevé un aumento creciente en los precios futuros de los combustibles fósiles, como el carbón, lo que “implica un encarecimiento de los costos de la energía”, agregó.

El análisis de la Comisión Nacional de Energía (CNE) considera la incorporación de cinco centrales de una capacidad de 1.100 MW cada una, “que es un tamaño estándar y lo más prudente de incorporar”, afirma Tokman.

Agrega que en base al modelo de trabajo, desde el punto de vista de los costos, resulta conveniente incorporar tres centrales nucleares en los años 2027, 2032 y 2035.

Artículo original

martes, agosto 18, 2009

¿Chile necesitará 3 veces más energía para el 2030?

Colaboración de kENNY

Según La Tercera, el consumo de energía se triplicará al 2030, aludiendo a un estudio de la Universidad de Chile que señalaría que nuestras fuentes energéticas se quedarían cortas para 21 años más.

Con algo de desconfianza ahondé en el mencionado estudio encontrando una nota de prensa en la que el matiz en algo diferente: Chile debe prácticamente triplicar su capacidad energética para 2030 haciendo hincapié más bien en la necesidad de contar con políticas energéticas eficientes y diversificadas para enfrentar nuestra alta dependencia de energía externa, tanto a nivel de generación de electricidad como de combustible para transporte e industria.

Fuera de las suspicacias del titular, me parece extraño la nula mención a la eficiencia energética y al desacople de crecimiento económico y demanda energética.


Gráfico comparación consumo electricidad y crecimiento en Chile y países desarrollados. Se aprecia que en el caso de los países desarrollados el crecimiento económico se separa del crecimiento de la demanda energética tras la crisis petrolera de los años 1973 y 1974, ésto no ocurre en países subdesarrollados como Chile, donde ambos indicadores van “acoplados” y varían juntos. Fuente: Chile Sustentable.

Chile en ningún caso debe triplicar su producción de energía, sino más bien debe hacer un uso cada vez más eficiente de ésta y desligarce así de los factores externos que amenazan su política energética. Esto es un asunto de seguridad nacional que otros países como EE.UU. se toma muy en serio, manteniendo por ejemplo, reservas de petróleo con el fin tanto de amortizar el precio del crudo, como asegurar parte de su demanda con un resplado interno. Si bien la necesidad de energía está siempre en aumento, no es trivial el qué tanto por ciento más necesitamos, ya que para muchos la demanda de energía se encuentra siempre en correlación con las cifras de crecimiento sin posibilidad de desligar una de otra.

Sin embargo nuestros vecinos de California han demostrado que el desacople entre las cifras de crecimiento y demanda energética sí es posible.

La Comisión de Energía de California fue creada en el año 1975 por el entonces gobernador Ronald Reagan, cuenta actualmente con un presupuesto de 300 millones de dólares anuales y se encarga de velar por las políticas energéticas para un estado de alrededor de 35 millones de habitantes.

Su origen estuvo en una de las crisis del petróleo durante la década de los ‘70, cuando se elevó la demanda energética a cifras en torno al 7% anual. Ante esto y debido a que la matriz energética de California se encontraba compuesta por ese entonces de un 75% por petróleo y sólo un 25% por plantas hidroeléctricas la crisis elevó los precios y generó incertidumbre ante como seguir enfrentando este problema.

Las empresas productoras de electricidad demandaron entonces que se diera el vamos a la alternativa nuclear y de generación a través de plantas de carbón, mediante licencias gubernamentales que permitieran sortear la oposición ciudadana a estas alternativas.

La comunidad ambientalista, muy fuerte en aquel estado, propuso en cambio encargar estudios privados que revelaran el real estado de la demanda y oferta energética proponiendo en vez de un aumento de la oferta energética mayores estándares de eficiencia y calidad en el uso de ésta, principalemente en la construcción, transporte, electrodomésticos e iluminación.

En 1977 se acogió la iniciativa presentada por los grupos ambientalistas, en base a estándares de eficiencia actualizables cada 5 años. Durante el mandato presidencial de Reagan y dado el éxito de tal iniciativa, estos estándares fueron aplicados a la totalidad del país.

La consecuencia de la implementación de una política de eficiencia energética en vez de sólo un aumento de la oferta, provocó que la demana de energía bajara del 7% anual a cifras en torno al 2%. Esto sin afectar el crecimiento, el cual se situó entre 3 y 4 por ciento. Las centrales nucleares y a carbón -tildadas de inevitables por las compañías eléctricas- no fueron necesarias y se cubrió el 75% del aumento de la demanda a través de las políticas de eficiencia energética. El resto se sorteó con centrales de energía renovable tales como eólicas, solares, de biomasa, geotérmica, etc. Incluso se dejaron de construir centrales hidroeléctricas dado que su acumulación de sedimentos y daño a las cuencas eran un alto costo a pagar.

Más y más medidas se han tomado en California desde la implementación de la comisión y su política de eficiencia energética causando que en 30 años la demanda de energía por habitante en California haya aumentado sólo de 4 mil kw/hr a apenas 7 mil kw/hr, mientras que en el resto del país se sitúa alrededor de los 12 mil kw/hr. El New York Times le dedicó un completísimo artículo donde entre otras cosas se señala que es uno de los estados que menos gasolina utiliza por habitante.

Esto demuestra que no sólo es posible sino necesario desacoplar el crecimiento económico de la demanda energética a través de políticas claras y tendientes a generar un ahorro, y no a elevar la oferta a través de la construcción de más y más centrales.

Otro punto es la altísima demanda de petróleo que implicará los cerca de 6 millones de vehículos al 2030, contando que hoy sólo tenemos unos 2 millones de vehículos circulando. Este problema puede tener una solución llamada BetterPlace.

Artículo original

miércoles, marzo 04, 2009

Perú: digan lo que digan, las reservas de gas de Camisea no alcanzan

Uno de los elementos clave que explica por qué las reservas actuales del gas de Camisea no alcanzan para el consumo interno es que su crecimiento es relativamente lento en los primeros años. Pero apenas el consumo “agarra viada”, su crecimiento es tan rápido que “deja chiquitos” a los cálculos iniciales. Veamos qué nos dice el Plan Referencial 2007-2026 de la Dirección General de Hidrocarburos.

En el 2007, el consumo total apenas fue de 0.066 billones de pies cúbicos (bpc). Se aprecia que el mayor porcentaje lo tienen las centrales térmicas a gas. Pero, para el 2016, el consumo se quintuplica, pues alcanza los 0.304 bpc; aquí la DGH ya incluye el consumo en la Sierra Central y en el Sur Oriental (iremos al detalle más adelante).

Al 2026, el consumo alcanza los 0.509 bpc, casi 8 veces más que en el 2007. Destacan las termoeléctricas y de Lima y Callao, mientras que el consumo proyectado de los otros sectores crece a una velocidad menor.

Según la DGH, el consumo acumulado total del Perú en el periodo 2007-2026 es de 6.1 bpc. Y, de allí en adelante, su consumo anual mínimo será de 0.5 bpc anuales (por lo menos lo mismo que en el 2026). Así las cosas, tenemos que, del 2027 al 2036, el consumo acumulado será de 5 bpc.

Ahora bien, las proyecciones de la DGH, realizadas a fines del 2006, subestiman el consumo anual, incluso de los primeros años, razón por la cual “nadie pudo prever” las restricciones de oferta del año pasado.

Dice Semana Económica (SE), de Apoyo, que “el consorcio Pluspetrol tiene actualmente 0.365 bpc anuales de requerimientos de gas” (Lo gaseoso es enemigo de lo gasífero, 1/03/09). Pero, en las proyecciones de la DGH, el consumo en el 2016 sería de 0.304 bpc (ver cuadro), llegando a la cifra de SE solo en el 2019. O sea, en el 2009 ya llegamos al consumo del 2019. Agréguese que la DGH no considera el gasoducto a Cusco, Puno, Arequipa e Ilo ni las petroquímicas de la zona. Tampoco el gasoducto a Chimbote, anunciado por el Dr. García.

Por eso, el consumo acumulado de 6.10 bpc está ampliamente subestimado. Una cifra cercana a los 8 bpc para el periodo es lo más probable. A lo que se agrega, como ya dijimos, que del 2027 al 2036 se necesitarán 5 bpc adicionales, lo que nos da un total de 13 bpc para el periodo 2007-2036. Esa es la verdadera proyección del consumo de gas en el largo plazo.

Esto quiere decir que las reservas de gas de Camisea de 11.02 bpc (de los lotes 88 y 56) no alcanzan para satisfacer la demanda interna. Menos aún si se exportan los 4.2 bpc a México que establece el contrato firmado con Peru LNG. El Ministerio de Energía trata de tapar el sol con un dedo cuando dice que ahora hay 14.11 bpc de reservas recuperables.

Pero aquí hay dos problemas. Uno, que esas reservas no están certificadas por el gobierno peruano, sino que provienen de la propia Pluspetrol. Pueden estar en lo cierto, pero, ¿de cuándo acá el gobierno no certifica estas cifras con un auditor calificado, como siempre lo ha hecho? Segundo, y esto es lo fundamental, que del 2007 al 2036, como hemos visto, el Perú necesitará 13 bpc, lo que quiere decir que no hay para exportar 4.2 bpc a México.

Ese, y no otro, es el quid de la cuestión: el gas no alcanza para nosotros ni para México. Y primero está el Perú.

Artículo original
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.