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sábado, mayo 16, 2009

Energía nuclear para el futuro de Chile

La demanda de energía en Chile aumentará más de tres veces en los próximos 22 años de acuerdo a estudios de la Universidad de Chile, lo que obligará a un esfuerzo considerable para satisfacer tal formidable incremento pues de otro modo se comprometería el crecimiento económico del país.

El abrupto final del abastecimiento de gas natural argentino nos permitió recrear en pocos meses lo que nos esperaría en caso de no prever el desarrollo energético del país: vulnerabilidad, incertidumbre y elevados costos que se traspasaron rápidamente a la población y a la producción nacional. Peor aún, obligó a buscar soluciones de implementación rápida, las cuales se han basado en energías fósiles, principalmente centrales a carbón. El problema de este camino es que las emisiones de CO2 aumentarían significativamente ubicando a Chile entre los países que más aumentan sus emisiones precisamente cuando los esfuerzos internacionales apuntan en la dirección contraria. Además, Chile no cuenta con abundantes recursos energéticos fósiles en su territorio, lo que lo hace dependiente del no siempre confiable y asequible abastecimiento externo.

Para la minería, la falta de energía abundante y a precios razonables provoca un efecto por partida doble. En primer lugar, porque la energía es un componente fundamental en sus procesos productivos debido a que la transformación de los minerales en metales comercialmente aptos requiere importantes cantidades de energía, pero también porque sin energía suficiente y disponible no serán viables las plantas desaladoras de agua de mar que podrían proveer de agua al norte del país lo que resulta determinante pues es posible prever que la cantidad de agua conocida no será suficiente para sostener el desarrollo minero del país.

Las energías renovables son deseables y deben explotarse al máximo, pero ningún país con un nivel de desarrollo medio o alto, obtiene cantidades significativas desde estas fuentes. La energía hidroeléctrica es por cierto una alternativa por los abundantes recursos del extremo sur de Chile, pero su explotación se ha convertido en bandera de lucha de las ONG"s de moda internacionales, con lo que la imagen del país se expone seriamente, así como el futuro del turismo de intereses especiales. Las plantas de regasificación de gas natural licuado son un seguro al otorgar una opción más de aprovisionamiento con la que no contaba el país, pero no resuelve el problema de fondo de la dependencia y de emisión.

Un ejercicio ambicioso pero no imposible para el futuro de Chile es el de apostar en serio por la energía nuclear. Con energía suficiente y a costo razonable, las plantas desaladoras de agua de mar serían viables y con ello la disponibilidad de agua para el desierto y la posibilidad de bombearla hacia el territorio interior, podría significar una revolución para el norte de Chile.

La construcción de nuevas plantas nucleares ha aumentado fuertemente en el mundo, esperándose gran cantidad de inauguraciones en los próximos años. Sólo en China hay 15 nuevas centrales en construcción. Países tan cercanos como Argentina disponen desde hace mucho tiempo de plantas de generación nuclear y países tan sísmicos como Japón son líderes en esta tecnología. ¿Porqué no Chile, sobretodo cuando tenemos un desierto que aprovechar?

La política oficial definida por el gobierno ha sido la de someter esta cuestión a estudios de factibilidad. Sin embargo estos estudios debieran estar concluidos en los próximos años. Surge entonces la interrogante de qué piensan nuestros candidatos presidenciales sobre un tema tan relevante para el futuro el país. Es de esperar que en algún momento de la campaña emerjan definiciones sobre este tema tan crucial (La Tercera, Cesco).

Juan Carlos Guajardo
Director Ejecutivo de Cesco

Artículo original

lunes, marzo 16, 2009

Energía nuclear: un debate que está de vuelta

El primer ministro Berlusconi y el Presidente Sarkozy acaban de firmar un acuerdo para promover juntos la energía nuclear. En este marco, la empresa italiana Enel y la francesa EDF suscribieron un acuerdo de cooperación energética que considera la construcción de por lo menos cuatro centrales en Italia, proyectándose el funcionamiento de la primera antes de 2020. El acuerdo considera, además, que Enel participe en el programa nuclear francés de cinco reactores European Pressurised Water Reactor (EPR), empezando por el nuevo reactor de Penly, cerca de París.

Esto, aparentemente, se contradice con la voluntad italiana que en una consulta pública (1987), un año después de la tragedia de Chernobil, rechazó la energía nuclear. Sin embargo, al parecer las circunstancias económicas ciudadanas y el paso del tiempo permiten este tipo de cambios de percepción social. De hecho, Berlusconi propuso levantar la moratoria y, que de aquí al 2025, la participación de la energía nuclear llegaría a un 25%. Argumenta que "los ciudadanos franceses pagan su energía a la mitad de lo que la pagan los italianos", y ya es hora "de que nos despertemos del sueño", lo que fue bien recibido por todos.

Los ecologistas, por su parte, aseguran que el anuncio para construir nuevas centrales nucleares en Italia "no es sino un insensato intento de salvar la desastrosa situación financiera de la empresa pública francesa Areva; fabricante de centrales nucleares". Cualquiera sea el caso, ya sea por cuestiones económicas o de otro tipo, claramente hay un cambio en las percepciones. Hoy se percibe como una solución para la dependencia energética y el problema del cambio climático.

Francia es el mayor exportador de tecnología nuclear en el mundo y se desarrolló como respuesta a la crisis del petróleo de los 70. El país galo tiene 59 de los 438 reactores que hay en el planeta y un 78% de su electricidad es generada por este tipo de energía, que con los avances en seguridad, los riesgos de contaminación radiactiva han disminuido drásticamente. Por ello, cada día son más los países que se unen a este auge nuclear.

En la actualidad hay 44 reactores en distintas fases de construcción en países como Polonia, Bulgaria, Eslovaquia, Ucrania, Rumania, Lituania o Finlandia. Sin embargo, aún no está exento de polémicas y de posiciones muy radicales y difíciles de conciliar. El debate, que fue impulsado en el Reino Unido por Tony Blair, ha retomado fuerza y con el reciente anuncio de Italia y Francia parece más vigente que nunca, a pesar de que todavía no se resuelve el grave problema de los residuos nucleares, porque desde el punto de vista de la operación, las centrales de última generación son técnicamente seguras.

Pero la verdad es que todo lo nuclear sigue generando miedos y, en cierta medida, esto está alimentado por la falta de transparencia tanto desde el punto de vista político, como de los problemas técnicos que se generan en una central. Además de los problemas particulares de cada país respecto a la seguridad de abastecimiento, dependencia externa, costos integrados e impactos ambientales, el del cambio climático es una realidad y, efectivamente, se cree que la energía nuclear es parte de la solución para poder disminuir las emisiones de CO2.

Esto, porque no va a ser posible reducirlas sólo a partir de la eficiencia energética y/o energías renovables. Es el conjunto de medidas las que necesariamente deben abordarse globalmente y, para ello, muchos estiman que la energía nuclear es parte de la solución.

El ex Presidente español, Felipe González, dijo recientemente que "el problema no es el uso, sino que se discuta", lo cual parece lógico. Para él, "es un error dramático que no se quiera debatir sobre energía nuclear, a favor o en contra, lo esencial es tener un debate".
En Chile estamos comenzando a socializar este tema a pesar de lo complejo que esto sea, especialmente, para los políticos. Los candidatos presidenciales aún son tímidos en declarar posiciones al respecto, porque todos explicitan la necesidad de estudiar, pero eso no es suficiente.

Es hora de comenzar un debate a fondo, claro y público, tal y como piden tanto los que están a favor como los que están en contra. Que sirva para evaluar, además de costos, peligros y beneficios, la real posición de cada cual. Sólo así los ciudadanos podrán decidir con fundamento si quieren o no fomentar esta polémica energía y conocer, efectivamente, las potenciales políticas energéticas que impulsarán aquellos por quienes van a votar en el corto plazo.

Nora Au Díaz.
Vicedecana Facultad de Ingeniería, Universidad del Desarrollo.

Artículo original
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.