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lunes, septiembre 14, 2009

Intercambio de gas con Argentina

Nota: No hay que olvidar jamás que del otro lado de la cordillera, hay un vecino bastante "particular", que fácilmente se pasa cualquier acuerdo por buena parte. Es bueno buscar mayor integración con Argentina, pero siempre con los pies en la tierra y tomando los resguardos debidos.

La construcción de una planta de gas natural licuado (GNL) en Quintero surgió como alternativa para reemplazar el gas natural argentino, el corte de cuyo suministro —bilateralmente acordado y protocolizado por ambos países, pero que luego fue incumplido— provocó severos problemas de abastecimiento energético en Chile. Este proyecto, liderado por Enap, se justifica en la medida en que se puedan asegurar contratos de largo plazo que comprometan cierta demanda mínima; de lo contrario no es rentable.

En este cuadro, dicha empresa se dispone a poner en marcha una iniciativa que le permita llevar gas natural licuado hasta la VIII Región desde el próximo año, construyendo un gasoducto con un costo aproximado de 400 millones de dólares.

Adicionalmente, con el lógico propósito de abaratar costos y aumentar la viabilidad económica de la planta de GNL en Quintero, Chile ha estado proponiendo a Argentina intercambiar gas en dos puntos del territorio. El planteamiento consiste en utilizar el gasoducto que conecta Santiago con Buenos Aires en la dirección inversa a la que se ha empleado hasta hoy; esto es, usando esa conexión para inyectar desde Chile hacia Argentina la misma cantidad de GNL que se planea enviar a la VIII Región, y que, como contrapartida a ello, Argentina inyecte igual volumen de gas hacia Chile a través del gasoducto del sur, desde Neuquén hacia Concepción. De implementarse esta modalidad, el flujo neto de GNL entre ambos países sería cero —ya que habría una compensación exacta de los volúmenes enviados en una y otra dirección—, pero Chile ganaría al ahorrar en costos de transporte, y Argentina se beneficiaría al recibir GNL directamente en Buenos Aires, ciudad en la cual ya se está utilizando este combustible para satisfacer sus necesidades de consumo.

Las autoridades trasandinas no han dado su beneplácito a un intercambio de esta naturaleza, argumentando tanto razones de orden técnico como problemas en el ámbito de las regulaciones vigentes. Entre otros variados factores, es probable que esa reticencia esté influida por el hecho de que le significaría al gobierno argentino renunciar al cobro del impuesto a las exportaciones que se aplica en ese país a los envíos de mercaderías al exterior. Esto, porque en la figura del “canje” tales despachos no serían considerados como una exportación.

Asimismo, esta actitud de rechazo a la propuesta chilena podría estar motivada por razones de índole estratégica, en el sentido de priorizar la mantención de una mejor posición competitiva de largo plazo con su gas natural, la cual se ve resentida si logra consolidarse en Chile el negocio asociado a una planta de regasificación de GNL, como la que acaba de comenzar a operar en Quintero. En cualquier caso, en la coyuntura actual los gasoductos existentes están prácticamente inutilizados, de manera que el costo económico de utilizarlos para transportar gas es mínimo.

Más allá de la lógica económica de una operación de canje de gas como la que está proponiendo Chile, conviene tener presente que las transacciones realizadas al amparo de algún mecanismo de “trueque” que vaya más allá de las operaciones comerciales corrientes, inevitablemente estarán afectas a interpretaciones discrecionales por alguna de las partes, que pueden derivar en conflictos y, eventualmente, en un fracaso de la operación.

Siendo así, lo más conveniente parecería ser que el intercambio de gas que se está planteando fuese realizado como si se tratara de transacciones comerciales corrientes, sobre la base de precios objetivos y al amparo de contratos que contengan razonables cláusulas de protección para los firmantes.

Artículo original

lunes, julio 13, 2009

Bolivia, Perú y Chile

Nota: El error recurrente de Bolivia, es dejar que Perú la arrastre a elegir entre mantener buenas relaciones con Santiago o con Lima. Chile desea tener buenas relaciones con ambos países, y eso ha quedado demostrado en la actitud de los chilenos, luego incluso de desconocer Perú los límites terrestres y marítimos, que ese país aceptó libre y soberanamente por más de 50 años; luego de los disparates agresivos y amenazantes del antichileno General Donayre, de Humala y sus nacionalistas, del intento de engaño de Alan García -sobre la "remoción" de Donayre- y una larga lista de agresiones verbales y escritas de los peruanos. Si alguien no quiere que exista una buena relación tripartita, ese es Perú, que toma una postura agresiva y beligerante cada vez que percibe que las relaciones entre Chile y Bolivia mejoran (supongo que esto es así, en parte, porque Perú en cierta forma considera que Bolivia "le pertenece", por haber sido en el pasado el Alto Perú). No dudo que muchos chilenos -como yo- aceptarían un canje territorial con Bolivia -para darle acceso soberano al mar- con tal de sacarnos de encima el constante hostigamiento y odiosidad peruana.

La tradicional ingerencia de la oligarquía y el gobierno chilenos en las relaciones internacionales de Bolivia y su influencia, desarrollada largamente sobre los sectores tradicionales de poder económico y político en Bolivia, se han vuelto a manifestar ahora a través de los actuales responsables de la Cancillería Boliviana e inclusive sobre sectores de las Fuerzas Armadas.

No solamente por lo que está aconteciendo actualmente en relación al fuerte entredicho entre los Presidente de los gobiernos de Lima y La Paz, sino por una serie de temas pendientes en las relaciones trilaterales y bilaterales entre todos los actores regionales de la política internacional, es imprescindible la mayor serenidad y prudencia.

Por supuesto que la matanza de indígenas en la región de la selva peruana es una acción criminal del gobierno de Alan García, sin embargo esto no debe, de ninguna manera, llevar a Bolivia, sobretodo con un gobierno de origen popular, a alejarse del Perú y acercarse peligrosamente a Chile.

La diplomacia chilena, por demás altamente sistemática, organizada y de acción precisa a nivel regional e internacional, ha realizado desde el siglo XIX una permanente acción de "guerra de posiciones" frente a sus vecinos, es decir una práctica diplomática diseñada para controlar e influir, aunque sea a la distancia y sin relaciones oficiales, en las acciones y determinaciones de los gobiernos de Bolivia.

Desde la época de los grandes mineros está claro que los intereses y capitales chilenos aliados a los ingleses estuvieron muy interesados en controlar los recursos naturales de Bolivia, lo hicieron a través de la Guerra del Pacifico para contar con el guano y el salitre, tan importante en ese tiempo y después de los recursos mineros por medio del control del puerto de exportación e importación y de empresas y capitales posicionados en el país.

No es nada extraño, por lo tanto, que la diplomacia chilena de Portales, la política exterior diseñada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, haya dado pasos muy importantes en Bolivia tanto con gobiernos militares como civiles y de distinta tendencia política. Lo seriamente lamentable es que el gobierno de Evo Morales se haya convertido en prácticamente una vía muy importante de la influencia chilena a nivel interno y también en el contexto regional.

El enfrentamiento frontal en las relaciones con Perú debe entenderse como un hecho totalmente coyuntural y de vínculo de gobiernos temporales, en tanto las relaciones de fondo que no solamente se remiten a la existencia de raíces culturales precoloniales comunes, sino que pasa por el esfuerzo unitario llevado adelante por el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana que logro avanzar con la Confederación Perú Boliviana y fue combatido por las oligarquías de Chile, Perú y Bolivia. No es ni puede ser ajena a nuestra historia y a nuestro destino la alianza boliviano-peruana frente a la invasión chilena en la Guerra del Pacífico.

Además, el uso pragmático y de interés geopolítico de la mediterraneidad boliviana por parte de los distintos gobiernos chilenos, que han convertido a Bolivia prácticamente en un país sometido a sus estrategias comerciales y económicas y al uso de los recursos mineros que se encuentran en el occidente boliviano, condiciona nuestro destino.

Habrá que recordar que la principal consigna movilizadota en la rebelión popular de octubre de 2003 para expulsar a Gonzalo Sanchez de Lozada y con él a toda la partidocracia tradicional pro oligarquía chilena, fue la negativa radical a la venta de gas a Chile, precisamente porque en la memoria histórica del pueblo boliviano esta presente el rol de los grandes negociantes chilenos en el control y la dependencia de nuestra economía.

Las relaciones tripartitas están muy condicionadas y Bolivia en la mayor debilidad porque Chile no cede a la reivindicación marítima en tanto Perú tiene el poder de veto a cualquier avance en las negociaciones entre Santiago y la Paz.

La actual disputa político-diplomática entre Perú y Chile además de provenir de la Guerra del Pacifico, habrá que recordar que las Fuerzas Armadas chilenas ingresaron hasta Lima, se proyectan a la delimitación de derechos sobre aguas marítimas en un diferendo no solucionado y que se encuentra en disputa en tribunales internacionales.

En las relaciones bilaterales Bolivia-Chile las cosas son muy claras, en el análisis histórico y en la actualidad internacional, especialmente por la visión geopolítica chilena que implica el control de los recursos naturales y los mercados bolivianos y en su perspectiva expansionista y belicista nunca negada (¿para que servirán los tanques que esta adquiriendo ahora mismo?). Ahí está su constante pugna con Argentina, Perú y Bolivia.

Finalmente, en este contexto, las relaciones coyunturales boliviano-peruanas se encuentran en su peor momento y podrían convertirse en aún mas problemáticas si continúan las provocaciones mutuas: No es posible, sin embargo, dejar de lado, sino con graves consecuencias estratégicas regionales, la necesidad de mantener una relación armónica con Perú y encontrar espacios comunes para desarrollar el proyecto bolivariano y andino de la integración en el contexto de la unidad del socialismo nacional latinoamericano.

Artículo original
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.