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jueves, marzo 05, 2009

Chile y Perú: ¿“Dar y dar hasta que duela”?

En noviembre del 2007 el Estado chileno, a través de la DIBAM, devolvió 3.778 libros al Perú, libros que habían sido extraídos desde la antigua Biblioteca Nacional en momentos en que Chile ocupaba Lima. El gobierno del Perú realizó escuálidas muestras de agradecimiento por el gesto, frente a la reacción de diversos sectores limeños que caracterizaban la entrega como “parcial”. El embajador Hugo de Zela advirtió que Chile devolvía “una parte” de los libros “saqueados en la Guerra del Pacífico”.

En septiembre del 2007, el embajador peruano, Hugo Otero, solicitó al Ministerio del Interior chileno una amnistía migratoria para 15 mil residentes ilegales peruanos. Un mes después, el gobierno chileno anuncia que regularizará la situación de los inmigrantes peruanos señalando que se trata de "gesto de amistad" hacia Perú. Acción-reacción.

La lista de gestos inamistosos del vecino Perú es larga, y no entraré en detalles, salvo al nombrar las más recientes: la búsqueda de sectores nacionalistas en dicho país para dejar sin efecto el TLC firmado recientemente con Chile, hecho antecedido por los dichos del General E. Donayre. El último es el cuestionamiento de la designación del nuevo Contralor de ese país por haberse desempeñado en el Ministerio de hacienda chileno.

La política de la mandataria Bachelet hacia Perú es clara y ha sido sostenidamente apoyada y difundida por su Cancillería: “Mirar hacia el futuro”. En esta lógica se inscriben la serie de “gestos” chilenos hacia Perú, un principio angular del programa de gobierno de la Presidenta. No obstante ello, podría existir un claro error en la postura chilena al no considerar la probabilidad que dichos gestos sean percibidos en Lima, en especial en Torre Tagle, como actos de debilidad política.

En este sentido se puede apreciar que existe una clara disonancia entre la postura del Ministerio de Defensa chileno junto a sus FF.AA. y el Ministerio de RR.EE.: por un lado se aprecia una postura de credibilidad de la disuasión, de fortaleza de la política militar, sin embargo por otro lado, el de la Cancillería, una debilidad en el marco de la defensa política de los intereses nacionales en el entorno vecinal. Una prueba mayor será La Haya.

En función de lo anterior preguntas subyacen: ¿cuándo y bajo qué condiciones la clase política peruana se declarará satisfecha de los gestos chilenos hacia su país? ¿Es políticamente beneficioso para esta clase política peruana, altamente fragmentada, regularizar una vez por todas las relaciones con Chile? ¿Cual es el límite de esta política de gestos hacia Perú?

Ya habíamos señalado que las señales que envía el Gobierno peruano en el marco de sus relaciones con su homologo chileno son inconsistentes, identificar constantemente a Chile como el “adversario económico” no ayuda en nada a detener la insistente política institucional limeña hacia nuestro país, toda vez que daña y obstaculiza la normalización de sus relaciones, que mejor ejemplo que el mantenimiento de la suspensión por parte de Chile de los encuentros 2+2 entre las cancillerías y los ministerios de defensa de ambos países.

La política exterior peruana hacia Chile está basada en una visión desde la Real Politik, la pretensión marítima lo demuestra, en particular al buscar neutralizar y limitar el acercamiento casi sin precedentes entre nuestro país y Bolivia, frente al enfriamiento también casi sin precedente entre Perú y el Estado masista de Morales. Utilizar la demanda en La Haya para demostrar que son ellos los que tienen la llave de la demanda marítima boliviana y que poseen un poder político de facto en las negociaciones entre nuestro país y Bolivia es servirse de los instrumentos que la visión realista pone a su disposición.

La pregunta que subyace es si debemos seguir realizando gestos unilaterales "hasta que duela” a nuestro vecino peruano o es tiempo ya de adoptar una postura que denote un endurecimiento real y efectivo de nuestra política exterior hacia dicho país, en concordancia con la visión más realista de nuestros estamentos de Defensa.

No es solo Ollanta Humala quien estimula una postura antichilena propia de finales del siglo XIX y del XX, sino que parte relevante de la clase politica peruana. El "factor Chile" sigue dinamizando las relaciones politico-electorales internas del vecino país, debemos clarificar cual será la "política peruana" de nuestra cancillería, en especial ad portas de un posible cambio de gobierno en Chile.

A diferencia de lo que el Canciller Alejandro Foxley señala en cuanto a que existen algunos políticos de ese país que no quieren “desprenderse de una mirada volcada en el siglo antepasado”, la verdad parece ser otra: sería politicamente poco beneficioso obrar en tal sentido. La visión realista una vez más se impone en la clase política peruana.

Artículo original
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.