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viernes, enero 15, 2010

Perdimos el rumbo económico

Colaboración de Javier L.C.

por Ricardo J. Caballero


(El autor es economista chileno, Ford International Professor of Economics y jefe del Departamento de Economía del MIT)

Chile es una economía pequeña, y por ende se habla poco de ella fuera de nuestra región. A pesar de esta realidad ineludible, hasta hace unos años era una fuente de orgullo para los que emigramos hace mucho tiempo el que aquellos más informados dentro del mundo económico sí nos conocieran y hablaran de nosotros como uno de los tigres del mundo emergente.

Por desgracia esos halagos ya se desvanecieron, y si aún perduran en forma atenuada provienen no de los inversores y analistas informados, sino de aquellos que se quedaron pegados en los datos del Chile de hace más de una década o de quienes tienen algún motivo diplomático en vez de sustantivo. La admisión de Chile a la OCDE tiene algo de esto último y además es un reconocimiento a la historia acumulada, no al progreso reciente.

¿Qué le pasa a nuestra economía que hoy crece a niveles mediocres a pesar de tener grandes ventajas institucionales y financieras respecto de gran parte de las economías de nuestra región y del mundo emergente? ¿Cómo puede ser que nuestro crecimiento de la productividad, el principal motor e indicador de crecimiento de aquellas economías que lo hacen bien, esté a niveles históricamente bajos y comparable al de países africanos?

¿Cómo puede todo esto haber ocurrido a pesar de haber tenido excelentes ministros de Hacienda en Eyzaguirre y Velasco, un Presidente a nivel internacional como Ricardo Lagos, y una Presidenta que contra todas mis preconcepciones —sí, confieso mi error— en muchas ocasiones supo darles el poder a los equipos técnicos cuando la política y su instinto dictaban lo contrario?

No tengo ni la respuesta ni la receta mágica. Pero creo que el párrafo anterior da luz a la principal pista a investigar. Gran parte del mérito de nuestros recientes ministros de Hacienda y gobernantes ha estado no en los grandes avances, sino en parar o reducir la magnitud de los disparates (al menos desde el punto de vista económico) con que sus equipos políticos y bases organizadas de apoyo los bombardean. ¿Cómo puede crecer un país cuando la energía de sus técnicos y gobernantes se gasta en frenar errores y presiones al interior de su núcleo de poder en lugar de avanzar?

En el contexto de las elecciones se habla mucho de la necesidad de un cambio. No sé muy bien que significa esto a nivel general, pero circunscrito sólo al pobre desempeño de nuestra economía sí me parece que se requiere un cambio de giro urgente.

La Concertación tiene excelentes técnicos. Pero desde mi punto de vista, esto sirve para reforzar en vez de debilitar el argumento para un cambio de dirección. El sopor económico en el que nos encontramos, a pesar de estos buenos técnicos, refleja que hay algún cáncer profundo en la operación-país que necesita ser erradicado luego, o de otra forma corremos el riesgo de consumir por completo nuestras energías de crecimiento. El alto precio del cobre ha tapado gran parte del costo de esta enorme ineficiencia, pero es irresponsable seguir contando con la buena fortuna para aumentar nuestro ingreso nacional.

En general, el solo hecho de que haya un desajuste económico no es razón suficiente para un cambio de liderazgo político. Mal que mal ésta es la receta para la elección de gobernantes populistas que tanto le ha costado a nuestra región en su pasado y presente. Pero creo que en esta ocasión se juntan dos condiciones que justifican este cambio.

Primero, por el lado del candidato de la Concertación, Eduardo Frei, un reestructurador no se inventa de la noche a la mañana, ni menos aún cuando él ha sido parte integral del proceso de acostumbramiento al poder permanente bajo el cual se produjo el gradual pero profundo deterioro de nuestra capacidad de crecimiento.

Segundo, Sebastián Piñera, el candidato de la oposición, está hecho a la medida para las necesidades del país del momento. Él, que sin lugar a dudas dista mucho de la perfección, tiene la gran virtud de ser un especialista en arreglar organizaciones productivas que no andan bien, y nuestra economía decididamente cae en esta categoría. Es el momento de darle una oportunidad de reorganizar y energizar la infraestructura de crecimiento de nuestro país. Hecho esto, los políticos podrán volver a su negocio, hasta que el próximo ciclo se repita.

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ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.