Roberto Finot: En entrevista con La Prensa, el ex Cónsul de Bolivia en Chile asegura que uno de los problemas de los asesores del Gobierno es la falta de coordinación y de experiencia en el tema marítimo.
Roberto Finot, ex cónsul de Bolivia en Chile, aseguró a La Prensa que el Gobierno de Evo Morales paga las cuentas de haber aceptado el retiro del tema de soberanía marítima de la mesa de diálogo. Comenta que hay que tomarle la palabra al presidente Sebastián Piñera y hacer que 2012 sea un año crucial para que el país logre atención a su demanda.
—¿Cómo evalúa la forma en que el Gobierno encaró el tema marítimo y cuáles son, según usted, los problemas que tuvo?
—No podemos evaluar sólo lo que hizo el Gobierno el pasado año, yo creo que en este tema hay que ver un poco más atrás y tal vez el principal problema ha sido la falta de coordinación entre las diferentes instancias gubernamentales porque, por un lado, se aceptó excluir el tema de la soberanía en la mesa de diálogo con Chile; ése no es un problema que se haya presentado en 2010, ya en 2007 se aceptó. Y lo que estamos viviendo ahora es la exclusión de ese tema, de la soberanía, en la mesa de diálogo. Por otro lado, se inscribe en la Constitución Política del Estado el imperativo de la reintegración marítima con soberanía, ése es el problema y ahora se ven las consecuencias de la contradicción. O sea, se diluyó el tratamiento del tema central y fundamental de la agenda de los 13 puntos que se aprobó en julio del año 2006, a los seis meses de iniciado el Gobierno del presidente Evo Morales.
—¿Por qué el Gobierno dejó la demanda de soberanía en la mesa de diálogo?
—El problema es la presión que siempre ha existido por parte de Chile. (Se dijo) que hablemos de todo, pero el tema de la soberanía dejémoslo para después y vamos a discutir las otras cosas, las cosas fáciles, no empecemos por lo difícil. Entonces la falta de experiencia es el problema adicional porque hace que se improvise en el manejo de ese asunto, que llegue gente improvisada y además (el Ejecutivo) se desligue de todo tipo de asesoramiento y no acepte el asesoramiento correspondiente de gente profesional, de gente que ha estado toda su vida, de alguna manera, en esos temas. Por parte de Chile existe una diplomacia profesional a la que se respeta y se mantiene; esa posición por parte de Chile siempre ha sido así, de dialogar, pero este tema (el de la soberanía marítima) lo deja para después.
—¿Esto significaría que hemos vuelto a punto cero en la demanda marítima?
—No, no hemos vuelto a punto cero, ni estamos ahora en punto cero, hay un capital acumulado, hay una experiencia ganada de muchos años, pero eso sí, en 2007 hubo un quiebre. Ahora hay la oportunidad de rectificar los quiebres, es una nueva gestión y un nuevo periodo de gobierno y ya se tiene la experiencia. Lo positivo ha sido mantener la agenda de los 13 puntos con el nuevo Gobierno (de Sebastián Piñera).
—De todos modos ¿será un retroceso por la propuesta de dar un enclave sin soberanía? ¿Qué pasa con lo dicho por Piñera el viernes, de que se viene un escenario complejo en cuanto a la demanda boliviana?
—Es una situación delicada, en Chile se está debatiendo el tema, y se lo está debatiendo a fondo. Si hoy estamos abordando el tema aquí en Bolivia es porque en Chile se lo está debatiendo, porque en ese país se está viendo con interés y con preocupación que hasta el día de hoy no se haya resuelto el asunto. Que se resuelva el acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico es un problema de sumo interés y prioritario para Bolivia, pero es también de interés de Chile resolver ese problema que la señora (Michelle) Bachellet no tuvo la capacidad de hacerlo, y el señor Piñera parece que tiene una voluntad clara. Ahora, un gran retroceso de nuestra parte ha sido, repito, haber excluido del diálogo la soberanía. El año 2007 aceptamos, se aceptó excluir el tema de la soberanía de la mesa de diálogo que se había constituido, ése sí es un problema porque no podemos en la mesa de diálogo decir una cosa y que el canciller David Choquehuanca diga otra y que no se sepa nunca qué es lo que dicen los dos presidentes cuando se encuentran.
—¿A qué se puede atribuir esta preocupación que tiene Chile?
—La preocupación está referida al Tratado de 1904 de Paz y Amistad que se suscribió entre Chile y Bolivia. Efectivamente existe esa preocupación porque no puede haber una mayor tensión entre dos países vecinos que tienen un potencial de complementación muy importante. Está el corredor interoceánico que está en plena construcción entre el puerto Santos de Brasil y el de Arica en Chile, porque en el tránsito de ese corredor Bolivia tiene un papel esencial. Además Bolivia sigue teniendo un potencial energético. Nosotros, como gobierno y como país, tenemos que actuar en forma coherente y consistente y no entrar en contradicciones, por eso me preocupa tanto esta contradicción que hay entre la Constitución Política del Estado y lo que se hizo en la mesa de negociación.
—¿Cómo entender las declaraciones del Canciller, quien no descartó una denuncia internacional por el tema marítimo y que inmediatamente Chile pidió explicación?
—Es que ésa es una actitud que asume Chile permanentemente. Yo coincido totalmente con las declaraciones del Canciller y lo rubrico; lo malo, lo triste, lo lamentable es ver desdecirse al Canciller en forma prácticamente inmediata. Esa instancia, la instancia multilateral y de los foros internacionales, es la instancia a la que en definitiva se tiene que recurrir si el diálogo bilateral fracasa.
—¿Será 2012 un año clave como lo considera el Gobierno chileno?
—Si lo dice Chile, nosotros deberíamos tomarle la palabra al presidente Piñera y decir: ‘Sí, señor, efectivamente usted tiene razón, es un año clave y hasta ese año resolvamos el tema marítimo’, antes de julio de 2012, cuando se van a reunir los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Cochabamba, para ver diferentes temas. Vamos a ver si inscribimos o no inscribimos ese tema y tal vez presentemos resultados de toda esa negociación. Entonces tomémosle la palabra.
—¿Cuál debería ser la estrategia de Bolivia para la próxima reunión de la OEA?
—Se debe buscar una nueva resolución de los ministros de Relaciones Exteriores que recoja el espíritu y la letra de lo que se dijo y lo que se inscribió en 1979 (que el enclaustramiento marítimo de Bolivia es un asunto hemisférico), pero que se vean los resultados. En aquella oportunidad sólo se excluyó Chile del acuerdo, ahora debería ser unánime. Lo fundamental y lo esencial es que haya un diálogo franco, abierto con todos los actores, pero no un enfrentamiento entre los bolivianos, sino un debate a fondo y este debate con las autoridades chilenas y entre las universidades de ambos países, aunque eso estaba programado y financiado por la Corporación Andina de Fomento en 2007 y no se hizo por ineficiencia e incompetencia de quienes estaban obligados a hacerlo. Tengamos un representante de Bolivia en la OEA, pero de primer nivel, que conozca el tema a fondo.
El Vice dice que no hubo improvisación
El vicepresidente Álvaro García dijo ayer que la preocupación de Chile sobre la demanda marítima de su país demuestra que en ese asunto “no se ha improvisado” y que se están creando las condiciones necesarias para su resolución, informó Efe. Señaló que el interés del presidente de Chile, Sebastián Piñera, en este ámbito es “el mejor síntoma de que tenemos razón, que no hemos improvisado ni hemos hecho las cosas a la ligera… No nos colocamos plazos (…) Qué bien que estén preocupados, es excelente. Sobre esta preocupación trabajaremos conjuntamente”. La autoridad gubernamental añadió que por primera vez un Gobierno de Bolivia no está usando la demanda marítima para “su uso interno” y sacarse “la mala imagen”, y aseguró que el Ejecutivo del presidente Evo Morales seguirá sus trabajos como hasta ahora.
PERFIL
Nombre: Roberto Emilio Finot
Es diplomático de carrera, periodista, experto en política latinoamericana, trabajó en organizaciones internacionales como ALADI y la CAN. Fue Cónsul de Bolivia en Chile.
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