lunes, enero 28, 2008
Perú-Chile: Estado y mercado
La presentación del gobierno peruano de la delimitación marítima a la Corte de La Haya ha generado una amplia discusión. Aquí queremos ocuparnos de dos: el "enfriamiento" del voto en el Senado de Chile del Tratado de Libre Comercio y el rol de la estatal Codelco en los ingresos fiscales del vecino país y de sus FFAA.
Primero, una aclaración. Chile lo llama TLC y va a ser votado en su Congreso. Perú no lo llama TLC sino Acuerdo de Complementación Económica (ACE); ya fue aprobado por el Ejecutivo y no va a ser votado en el Congreso. Para el negociador chileno, Carlos Furche, el TLC Chile-Perú "es pionero en la región: no hay ningún par de países que tengan este nivel de apertura, ningún otro acuerdo incluye servicios, ni capítulos de inversiones ni buenos capítulos de solución de controversias" (El Comercio, 26/8/2006).
Efectivamente. El ACE vigente hasta antes de agosto del 2006 entre Perú y Chile ya incluía la reducción arancelaria para casi todos los bienes comerciales. Lo nuevo de este TLC (como dice Furche) es que si hubiera alguna disputa entre un inversionista y un Estado, se tratará de darle solución mediante consultas y negociación. De no haber acuerdo, el demandante podrá recurrir a la jurisdicción internacional (arbitraje), con el concurso del CIADI del Banco Mundial, dejando de lado los tribunales nacionales.
Como Chile tiene más de US$ 6,000 millones invertidos en Perú, mientras Perú tiene solo US$ 230 millones invertidos en Chile, es obvio que Chile es el más interesado en este ACE-TLC (para que "no hayan más Lucchettis"). En su momento (www.cristaldemira.com, 6-9-2006), dijimos que "no había que avanzar tanto tan rápidamente" pues habíamos obtenido poco, a cambio de otorgar a Chile el tema de su interés más sustantivo.
El "enfriamiento" del voto del TLC en Chile nos dice que allá se diferencia claramente entre intereses de Estado y de mercado. No hay "cuerdas separadas" entre delimitación marítima y comercio. Si, más adelante, los intereses de Estado lo determinan, podría haber voto del TLC (mercado).
El otro tema es que la estatal Codelco, primera empresa de cobre del mundo, aporta una cantidad importante de divisas (Codelco exportó US$ 17,000 millones en el 2006) y de ingresos fiscales. Del 2000 al 2006 (ver Memorias, www.codelco.cl), el Estado recibió US$ 17,823 millones. En el 2006, los US$ 8,278 millones pagados por Codelco fueron el 22% del total de ingresos fiscales del Estado chileno –US$ 37,800 millones–.
Estos ingresos "no caen del cielo" (ver www.cristaldemira.com, 5/6/2005). De 1990 al 2004, la inversión cuprífera en Chile fue US$ 25,900 millones, de los cuales US$ 16,900 millones fueron de empresas privadas. Codelco invirtió US$ 9,000 millones. Así, en el pragmático Chile el cobre es producto estratégico. Por eso, su ministro de Defensa, José Goñi, dijo hace poco que "dispone de excedentes para la compra de armas por más US$ 1,000 millones".
Aquí sucede exactamente lo opuesto, pues se vendieron los lotes petroleros de Petroperú. Hace poco, se le negó a Petroperú la posibilidad de incursionar en la industria petroquímica (asociada a Petrobrás), pues la decisión de venta de gas no la tomó el Estado sino la empresa privada que explota el gas natural. La lista es interminable.
El fondo de la cuestión tiene que ver con el rol del Estado en una "economía social de mercado". Mientras que la clase política chilena tiene una visión que combina el rol del Estado y el rol del mercado, aquí prima el sacrosanto "libre mercado" (enfoque fracasado que tuvo su cuarto de hora en la década del 90) y todos los que plantean que el péndulo debe estar en el medio son vulgares "perros del hortelano". ¿Hasta cuándo?
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lunes, enero 21, 2008
Perú propondría nuevo tratado limítrofe marítimo a Ecuador
El intento peruano buscar restar valor a los tratados firmados por Perú, Ecuador y Chile en los años 1952 y 1954, y que hace sólo 48 horas la cancillería ecuatoriana citó en un comunicado público como los tratados que definen sus límites marítimos con Perú.
Ecuador tiene básicamente dos fundamentos para sostener que no tiene ningún tema limítrofe pendiente con el Perú. En primer lugar, la vigencia de los acuerdos de 1952 y de 1954. En efecto, a través de su comunicado, la Cancillería reiteró que “estos tratados tripartitos, de los cuales el Ecuador es suscriptor, establecieron el límite marítimo entre el Ecuador y Perú. En consecuencia, el Ecuador no tiene problemas limítrofes pendientes con el Perú”.
El segundo argumento de peso ecuatoriano es que con la firma de la paz en 1998, en Brasil, quedó sentado que con el Perú no hay asuntos limítrofes pendientes.
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El Canciller peruano respondió al comunicado ecuatoriano diciendo que con Ecuador no existen problemas de límites... pero, si esto es así ¿por qué Perú querría firmar un tratado para un límite que ya reconoce como definido y aceptado?
Canciller peruano diciendo que documentos definen límite marítimo de Perú con Ecuador (es decir, aceptando que son tratados limítrofes).
El mismo día, el Presidende del Congreso peruano sale a declarar a los medios que los documentos son únicamente "acuerdos pesqueros" que no definen límites entre ningún país.
Es una contradicción demasiado grande.
Lo que busca Perú, es abrir una brecha en la defensa chilena, porque si los "acuerdos pesqueros" (según Perú) que Chile firmó con Perú definen la frontera con Ecuador, no pueden ser "acuerdos pesqueros", sino tratados de límites. Un documento firmado por tres paises no puede ser "acuerdo pesquero" entre Peru-Chile y "tratado de límites" entre Peru-Ecuador.
Esa es la contradicción que Perú busca cerrar proponiendo un nuevo tratado limítrofe marítimo a Ecuador.
El protocolo de 1998 entre Perú y Ecuador, curiosamente, puede terminar siendo el verdugo de la demanda peruana contra Chile.
Perú firmaría límites con Ecuador
La disputa fronteriza entre Perú y Chile puede terminar involucrando a Ecuador, remarcó un artículo de opinión publicado por el diario Página 12 de Argentina.
Según el artículo, Perú reconoce la frontera marítima con Ecuador de acuerdo con los tratados pesqueros de 1952 y 1954, pero no lo hace con Chile.
Por lo tanto, la Cancillería peruana solicitaría próximamente al gobierno ecuatoriano firmar un tratado de límites marítimos, en base a lo estipulado en los citados acuerdos, para cerrar ese frente antes de que se pronuncie la Corte de La Haya sobre el diferendo con Chile.
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domingo, enero 20, 2008
Popularidad del presidente peruano Alan García cae al 32%
En Marzo de 2007, una encuesta mostraba que 90% de los peruanos pensaban que el límite marítimo con Chile no estaba definido. Hoy se supo que 99% de los peruanos APOYABAN AL GOBIERNO POR DEMANDAR A CHILE por el límite marítimo ante el tribunal de La Haya.
En Perú existe una larga historia de uso de temas externos con Chile, para levantar la popularidad de los gobiernos. Para más detalles sobre esto, basta mirar el artículo publicado hoy en el diario peruano La República.
Curiosamente los peruanos acusan que es el gobierno de Bachelet el que "usa" el tema, lo contradictorio es que Chile nunca levanta el tema por si sólo, siempre que lo hace, es en respuesta a alguna acción peruana. Si Perú no moviera el tema, Chile no respondería y obviamente esa no es la actitud de alguien que quiere usar un tema para distraer o ganar popularidad.
La verdad es que en Chile como en cualquier país del mundo, un gobierno puede tener una baja de popularidad, la diferencia está dada en como cada gobierno busca revertir esa impopularidad. En Perú, así como en otros paises, se busca distraer o crear cohesión interna inventando un enemigo externo (y esto queda claro con los llamados previos de los presidentes peruanos por "superar a Chile", con sus llamados a "ganarle a Chile la 'guerra' por el Pacífico" en términos comerciales).
Eso, en Chile no se destila. Y si un gobierno es impopular, busca enmendar el rumbo corrigiendo los errores.
Es muy fácil conocer la realidad de cada país.... en Chile no existe un personaje patriotero, ultranacionalista, antiperuano y populista como el antichileno y casi presidente de Perú, Ollanta Humala, que estuvo a un par de puntos de convertirse en presidente de ese país.
En Chile no hay espacio para ese tipo de personajes populistas propios de republiquetas bananeras. Y no hay ese espacio, porque los chilenos no aceptamos ni nos gustan los populistas ni anti-nada. Chile es un país maduro, con una población que no se presta a juegos y que por el contrario, CASTIGA los intentos de populismo o de distracción política.
La aprobación de la gestión del presidente Alan García disminuyó en un punto, en comparación a diciembre pasado, y se ubicó en un 32 por ciento, según la encuesta nacional realizada por Ipsos Apoyo Opinión y Mercado.
El mencionado sondeo indica que un 59 por ciento de los peruanos desaprueba la actuación de García Pérez como Jefe de Estado, mientras que un 09 por ciento no precisa ninguna opinión al respecto.
El estudio de Ipsos Apoyo señala que la aprobación de la gestión presidencial ha caído en 20 puntos en los últimos 13 meses, ya que en diciembre del 2006 se ubicaba en 52 por ciento, y al 18 de enero del 2008 solo llega a 32 puntos.
Según esta misma encuesta, la designación de Susana Pinilla como Ministra de la Mujer y Desarrollo Social es celebrada por un 58 por ciento de los peruanos, mientras que solo un 28 por ciento de la población aprueba el nombramiento de Mario Pasco en el despacho de Trabajo y Promoción del Empleo.
Peruana patenta la marinera en Chile como suya por diez años. Su esposo quiere inscribir al Señor de los Milagros
SANTIAGO DE CHILE. Para bailar marinera en Chile hay que pedirle permiso a una sola persona. Y no solo porque se trata de alguien que la baila bien. Sucede que Cecilia Gurmendi, campeona nacional de esta danza en sus años mozos y que hoy vive en la capital chilena, no tuvo mejor idea que registrar la marinera como creación suya, sin tener en cuenta que se trata de parte del patrimonio nacional del Perú, según ley del 30 de enero de 1986.
Aunque asegura que la decisión fue adoptada de buena fe, este hecho ha puesto en alerta a las autoridades diplomáticas peruanas en Chile, quienes ahora no tienen que lidiar con algún avispado ciudadano extranjero que intente apoderarse de una expresión propia de los peruanos, sino con una connacional.
El Departamento de Propiedad Industrial de Chile, institución gubernamental dependiente del Ministerio de Economía, no tuvo reparos en entregarle una licencia para el uso del nombre por 10 años. Claro, antes de ello, investigaron si la marinera estaba registrada en este país y era obvio que no. Por ello accedieron sin problemas ante el pedido.
Lo grave del caso es que, en teoría, si a la embajada, al consulado e incluso al Instituto Nacional de Cultura del Perú (INC) se les ocurriera exponer danzas típicas peruanas en Chile, con un repertorio que incluyera la marinera, deberán primero solicitar la autorización de Gurmendi.
La autorización otorgada a la bailarina es de la clase 41, que le permite utilizar el nombre para concursos, festivales y danzas folclóricas del Perú, e incluso, para su instrucción y enseñanza.
Para entender mejor el asunto, esto es solo comparable a que, en Indecopi de Lima, algún chileno registre la cueca, un argentino el tango, o un mexicano la ranchera, en detrimento de su propio país.
CÓMO SE SUPO
La asociación cultural Y se Llama Perú está compuesta por peruanos residentes en Santiago de Chile, quienes hace poco decidieron iniciar los trámites para un concurso de marinera. En el camino advirtieron que no podían hacerlo libremente.
Inmediatamente, los directivos de esta organización remitieron una carta al Consejo de Consulta del Consulado de Santiago, para pedir explicaciones.
En este documento, recuerdan que el artículo 20 de la Ley de Propiedad Industrial de Chile no permite el registro de los escudos, banderas y otros emblemas, así como las denominaciones o siglas de cualquier Estado.
León López, presidente de Y se Llama Perú, afirma en el documento que le resulta extraño que una persona como Gurmendi, conocida exponente de este baile peruano en Chile, haya incurrido en esta irregularidad.
EXPLICACIONES
"Yo vivo en Chile, me rijo con las leyes chilenas y no tengo que pedirle permiso a nadie para hacer lo que estoy haciendo", dice Gurmendi, quien, además, expresa su molestia por los cuestionamientos a su decisión.
Asegura que su intención fue poner a buen recaudo el nombre de la marinera, antes de que a algún ciudadano chileno se le ocurra registrarla primero. "Yo no quería que con la marinera pasara lo mismo que con el pisco", asegura. No obstante, se incomoda cuando se le pregunta qué pasará si las autoridades peruanas desean hacer alguna actividad que incluya la marinera en Chile. "No lo han hecho antes y no creo que lo vayan a hacer ahora", comenta.
Sostiene que hasta el momento nadie ha conversado con ella para tratar el tema, pero deja algo en claro: antes de que se realice cualquier actividad que contemple la marinera, ya sea que la organicen peruanos o extranjeros, tienen que hablar primero con ella.
Quienes se perjudican con este registro son varias organizaciones culturales peruanas que promueven los bailes nacionales en Chile, muchas veces sin fines de lucro.
¿Obtiene Gurmendi algún tipo de beneficio económico con este registro?, es la pregunta de rigor. La bailarina considera malintencionada la pregunta y no la responde.
Su solicitud de registro se publicó en el diario oficial chileno 30 días antes de ser aprobada, para saber si alguien se oponía. Nadie lo hizo, y por lo tanto su pedido encontró luz verde. "Mi registro está amparado por la ley", insiste.
Mientras tanto, Gurmendi ha iniciado los trámites para acceder al registro de la marinera pero bajo la clase 35, que le atribuye la exclusividad de la publicidad del baile en los medios de comunicación de Chile. Algo que dista mucho de la mera protección cultural.
DEVOCIÓN MARCA REGISTRADA
Ricardo Hereda es mayordomo de la Hermandad del Señor de los Milagros de Santiago. Recientemente, el directorio de la organización inició los trámites para obtener los derechos exclusivos de reuniones religiosas, procesiones y el culto al Cristo Nazareno.
Hereda, quien es esposo de Cecilia Gurmendi, dice que como la Hermandad del Señor de los Milagros no tiene razón social ni personería jurídica, él ha aceptado ser el titular de la solicitud de registro.
Este personaje vive hace 30 años en Santiago y dice que conoce la mentalidad del chileno. "Acá todo está reglamentado por ley. Si a alguien se le ocurre registrar al Señor de los Milagros antes que a nosotros, luego vamos a estar viéndonos las caras de tristeza y preguntándonos por qué no lo hicimos primero", asegura.
Aclara que la solicitud es solo para temas de culto y no con fines lucrativos. "Ahora existe en el mercado una tarjeta telefónica Señor de Los Milagros, que tiene registro de propiedad industrial. Ese tipo de aprovechamientos es lo que queremos evitar y lo estábamos haciendo de manera reservada", asegura.
Sin embargo, para las autoridades peruanas, esto no es correcto y se está atentando contra el derecho legítimo que tiene cualquier peruano residente en Chile de acceder libremente a sus danzas y tradiciones. Probablemente hubo la mejor intención en estas decisiones personales pero, como siempre aconsejan las abuelitas, no deben hacerse cosas buenas que parezcan malas.
¿Patriotismo o ánimo de lucro?
Recientemente, personal de la Embajada del Perú en Chile envió a Lima una carpeta con todos los antecedentes referidos al tema de la marinera y al Señor de los Milagros y ha recibido la instrucción de iniciar las acciones legales para revertir estos registros.
"La protección del patrimonio nacional no se hace en esos términos. La labor de ellos está en difundir el acervo cultural de la nación", dice un portavoz de la embajada peruana.
Para nuestra representación diplomática, la idea no es generar divisiones ni malentendidos, más aun en un momento en el que el Perú necesita dar una imagen de unidad, ante Chile, país con el que recién iniciamos una demanda ante la Corte de La Haya.
Pero Ricardo Hereda prefiere aclarar algunos puntos que, a su juicio, las autoridades diplomáticas no entienden: "Esto no es el Perú. Si otra persona que no tiene nada que ver con nosotros registra al Señor de Los Milagros, es capaz luego de cobrarnos o alquilarnos el uso del nombre. Aquí las cosas son así y eso tal vez no lo comprenden las autoridades de la embajada".
"No queremos que, cuando imprimamos nuestros afiches con la imagen del Señor, haya alguien que nos prohíba pegarlos o distribuirlos porque ya la registró como logo ¿A esa hora recién vamos a correr a pedir ayuda a la embajada? No, pues", precisa.
Dice que hasta el momento nadie ha conversado con ellos. "Mi intención no es apropiarme mi llevarme a mi casa el registro. Si conversamos con la embajada, podremos entendernos y hasta transferir el registro. Pero nos quedamos tranquilos porque hemos protegido algo que es nuestro", comenta.
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La Haya: raíces políticas del expediente peruano
Mirko Lauer
¿Cómo llegó el actual gobierno peruano a decidirse por presentar su demanda por el límite marítimo ante la corte de La Haya? ¿Puede decirse que el presidente Alan García cambió de posición, de actitud o de ánimo frente al asunto? Una confrontación jurídica con Chile no estaba ni remotamente en su programa, orientado más bien hacia la competencia comercial amistosa, o al menos con ánimo deportivo.
Más que una iniciativa suya, La Haya es algo que le fue impuesto por las circunstancias, tanto desde Chile como en el Perú. El desacuerdo con los términos del límite marítimo sur era uno de esos temas que los especialistas conocían, pero que por largos decenios nadie en la política peruana tuvo mucho interés por activar. En el 2007 llegó a la parte alta de la agenda.
El padre de la iniciativa de un reclamo en La Haya fue el embajador Manuel Rodríguez Cuadros, canciller de Alejandro Toledo, apurado por encontrar una bandera que le sirviera a su presidente para entablillar con un rollo nacionalista una popularidad que cojeaba seriamente. No hubo demanda ni se arregló la popularidad, entre otras cosas porque Rodríguez no hizo mucho trabajo práctico en el tema.
Las relaciones bilaterales con Chile en tiempos de Toledo más bien tomaron la forma de una docena de fricciones menores, que se iban arreglando por el camino mientras la presencia económica del vecino crecía robusta.
El predecesor de Rodríguez, Allan Wagner (hoy el agente peruano ante La Haya) se había referido al tema marítimo en algunas ocasiones, pero no había recomendado ir al tribunal de Holanda. Su postura fue más bien persistir en la promoción de conversaciones en torno de una triple integración para el desarrollo de la zona.
Cuando García llegó al poder el tema ya había pasado a un segundo plano político. De bandera toledista se había convertido en bandera del nacionalismo de Ollanta Humala, quien incluso ha depuesto su habitual oposición para saludar el gesto de ir a La Haya y empezado a proponer nombres de amigos para la comisión asesora de la Cancillería.
Sin embargo en una encuesta de la Universidad Católica de Lima en marzo del 2007 casi el 90% consideraba que la frontera marítima con Chile era un tema pendiente.
Es con García ya instalado en Palacio y con su política comercial en marcha que la delimitación marítima devino caballo de batalla de algunos antichilenos radicales, entre ellos diplomáticos retirados, algunos dedicados a manejar la idea de una conspiración prochilena desde el poder político. No ir a La Haya era entonces una de las pruebas del complot.
El asunto también demostró ser sensible entre algunos mandos militares, que lo manejaron desde algunos medios fujimontesinistas como una manija para enfrentar los intentos moralizadores y reformistas del poder civil. Intentos que desde el inicio fueron conducidos precisamente por Wagner como ministro de Defensa.
En poco tiempo, a lo largo del 2007, el tema marítimo resultó la punta de lanza de una suerte de estado de ojeriza generalizada contra Chile. Esto se extendió incluso a la crítica de las gestiones para finiquitar la parte inconclusa del tratado de 1929 en Arica, que incluyó nuevos ataques a Wagner, canciller de García en ese momento.
A pesar de que los términos del problema se aclaraban cada día más, García se tomó su tiempo en decidir. Entre otras cosas por considerar que una demanda judicial podía afectar las buenas relaciones con Chile, hasta hace poco en muy buen momento, y todavía uno de los planteamientos centrales de política internacional de su gobierno.
Lo que animó a García a emprender el camino de La Haya fue la súbita aparición de la nueva región Arica-Parinacota en la frontera norte de Chile. La ley de creación se había aprobado sin mayor novedad, en el trámite ante el Tribunal Constitucional se reemplazó los límites vigentes con un Hito N° 1, distinto del de La Concordia.
La pregunta en Lima en ese momento fue por qué la presidenta Michelle Bachelet y la Cancillería chilena se dejaron sorprender con la inclusión del Hito N° 1 en el esquema, cuando eso no era parte del diseño original de esta nueva región chilena. ¿Había una intencionalidad? Una de las hipótesis apuntó a una maniobra de sectores radicales para poner el tema fronterizo y sus tensiones de vuelta en la agenda.
Desde la perspectiva peruana, esta fue una manera de desconocer el tratado de 1929, o por lo menos de reducir su status al de un documento modificable. Así se creó un estado de ánimo que fue también un punto de no retorno en términos del reclamo del público de una línea más dura frente a la diplomacia chilena.
El incidente del Hito N° 1 provocó reacciones de lado y lado, y fue el punto de partida de muchas fricciones menores. Por ejemplo, en esos días una declaración ecuatoriano-chilena en su momento fue vista por algunos diarios de Lima y de Santiago como una alianza antiperuana. Las dos diplomacias habían entrado en un curso de colisión.
Llegó un momento en que el tema marítimo empezó a afectar toda la relación –la diplomática y la comercial– y empezaba a dificultar cualquier manejo razonable de las cosas. En otras palabras, había el peligro de que empezara a sonar la hora de los halcones, de los dos lados de la frontera.
Decidirse a ir a La Haya fue para García la manera de empezar a cerrar una tensión in crescendo que amenazaba con volverse permanente y potenciar otras discrepancias menores. De paso fue también para él la forma de ubicar el problema en un punto más allá de su gobierno: nada realmente dramático va a suceder en el tribunal de Holanda antes del 2011.
Para la opinión pública el tema de la frontera marítima ha sido la parte menos interesante de una larga lista de temas críticos en la relación Perú-Chile. No parece una exageración decir que Hito N° 1 y frontera marítima no han tenido el impacto de, por ejemplo, la venta de la cadena de supermercados Wong a la empresa chilena Cencosud.
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Los ecuatorianos deben estar desconcertados
Esta tarde, contradiciendo lo dicho por el Canciller, el Presidente del Congreso de Perú, afirmó que Ecuador debe estar tranquilo, porque el problema es entre Perú y Chile, porque Chile "pretende" que "acuerdos pesqueros" (incluido el de 1952 al que se refirió en Canciller) sean reconocidos como Tratados.
Es decir, tenemos al Canciller peruano diciendo que el documento firmado en 1952 es TRATADO y define el LIMITE con Ecuador y luego al Presidente del Congreso peruano diciendo que NO ES TRATADO y por lo tanto, NO PODRIA DEFINIR NINGUNA FRONTERA CON NINGUN PAIS, porque para definir una frontera se necesita un TRATADO Y NO UN ACUERDO PESQUERO.
Presidente del Congreso pide a Ecuador no preocuparse por demanda a Chile
Gonzales Posada dijo que el Perú no está desconociendo ningún acuerdo que haya firmado con el vecino país del norte.
El presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, afirmó que no debería haber preocupación en las autoridades del Gobierno de Ecuador por la demanda que entabló el Perú ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el diferendo marítimo con Chile.
"Hay una armoniosa relación con Ecuador y hemos quintuplicado el comercio y las inversiones a raíz de los Tratados en Brasil de 1995. La relación con Ecuador es de primer nivel en todo orden", indicó.
Señaló que el Perú no está desconociendo los acuerdos pesqueros que tiene con Chile, y a los que se adhirió Ecuador, sino que está aclarando que no son tratados limítrofes, tal como pretende Chile.
"Con Ecuador nosotros no tenemos ningún problema, eso lo ha señalado muy bien la Cancillería ecuatoriana en múltiples oportunidades. El problema peruano es con Chile, nosotros hemos intentado una solución armoniosa a través del diálogo bilateral para encontrar un arreglo en el tema de los límites marítimos", dijo.
Gonzales Posada explicó que Chile pretende convertir acuerdos pesqueros en un tratado de límites pese a que un tratado de ese tipo debe ser "expreso, preciso y con coordenadas geográficas", las cuales no existen.
"(Chile) pretende fijar arbitrariamente los límites marítimos por el paralelo geográfico, con lo que el Perú se quedaría sin mar. Además, violentando los principios y las normas internacionales que señalan que dos países con costas adyacentes, como es el caso de Perú y Chile, fijan sus límites marítimos mediante la línea media o equidistante y no por el paralelo geográfico como pretende Chile", refirió.
Manifestó que el Perú llevará el proceso de la demanda con serenidad pese a que va a durar muchos años, aunque se está construyendo una política de Estado y el Parlamento ha respondido unitariamente y ha respaldado con firmeza y claridad a la Cancillería del Perú.
"Esas son señales positivas, de madurez y responsabilidad política. El Perú a lo que aspira es a políticas de Estado que nos enrumben positivamente, como nos están enrumbando hacia el desarrollo del país. Estamos en un momento excepcional con una economía sólida, el mayor crecimiento de América Latina y una captación enorme de recursos", comentó en RPP Noticias.
Enfatizó que el Congreso apoyará con firmeza y de manera indeclinable la posición de la Cancillería peruana en la disputa con Chile porque "están de por medio los títulos históricos - jurídicos del Perú".
Es por ello, indicó, que la Comisión de Relaciones Exteriores dará su aporte y sugerencias al proceso, y siempre estará en contacto permanente con la Cancillería.
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sábado, enero 19, 2008
Ecuador teme que demanda peruana afecte sus intereses
En la nota de prensa (abajo), el Canciller de Perú afirma que no hay problemas fronterizos entre Perú y Ecuador, pues su frontera está definida por la Declaración de Santiago de 1952 (curioso porque Perú dice que ese es un "acuerdo pesquero", pero aquí el Canciller peruano dice que es el "tratado limitrofe marítimo" con Ecuador), documento que dice que deben existir islas para utilizar el paralelo como límite marítimo.
Una afirmación absolutamente carente de sentido. Veamos que dice el artículo 4 de la declaración:
Artículo 4:
En el caso de territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará en todo el contorno de la isla o grupo de islas. Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos.
Primero, hago notar que la declaración dice que para aplicar el paralelo, deben haber islas a menos de 200 millas de la ZONA MARITIMA GENERAL del país vecino. ¿Cómo podría existir un "mar vecino" sin que haya limites? y ¿si el límite es pre-condición para evaluar la aplicación del paralelo (las islas debe estar próximas a él), como se dice entonces que es ese paralelo del artículo 4 el que define la frontera, si el límite debe existir (para saber cuales son las zonas maritimas de los paises) antes de aplicar dicho paralelo?
Si todo lo anterior fuera insuficiente o complicado de entender para el lector, hay que notar otra cosa del artículo 4.... dice:
Artículo 4:
En el caso de territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará en todo el contorno de la isla o grupo de islas. Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos.
El artículo 4 dice que EL PARALELO DEFINE LA ZONA MARITIMA, pero ¡DE LAS ISLAS! ¡NO DEFINE LA FRONTERA COMPLETA! ("la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo").
Ahora bien, si no es este artículo el que define el límite... ¿qué define entonces el resto del límite marítimo entre Perú y Ecuador? ¿qué define el limite de las 12 millas territoriales o de las 188 millas de zona económica exclusiva?
Pues bien, si la Declaración de Santiago no define el límite entre entre Perú y Ecuador, la no aplicación de este artículo a la frontera con Chile -por falta de islas- no puede excluir a Chile de la delimitación marítima, porque sencillamente el artículo 4 NO DEFINE FRONTERA MARITIMA ALGUNA, CON NADIE.
Por el contrario, el artículo explicita que antes de la firma de la Declaración de Santiago de 1952, los paises ya conocen cuales con sus ZONAS MARITIMAS GENERALES (es decir, cuales son sus respectivos mares). Y además, los paises mutuamente se reconocen soberanía y jurisdicción sobre ellos:
Artículo 2:
Como consecuencia de estos hechos, los Gobiernos de Chile, Ecuador y Perú proclaman como norma de su política internacional marítima, la soberanía y jurisdicción exclusivas que a cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas.
Aquí nace otro argumento peruano, que dice que la Declaración explicitamente dice que cada país tendrá 200 millas maritimas desde sus costas y que eso no se cumpliría por ser su costa inclinada respecto al paralelo.
El gran detalle, es que la definición de cual era su mar la hizo cada país antes de la firma de la Declaración de Santiago de 1952. Perú emitió el decreto supremo nº 781 en 1947, que dice:
... declara que ejercerá dicho control y protección sobre el mar adyacente a las costas del territorio peruano en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, medida siguiendo la línea de los paralelos geográficos...
El canciller García Belaunde aclara que el Perú no tiene problemas con país del norte.
La decisión del Perú de formalizar la demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el diferendo marítimo con Chile no solo tuvo repercusiones en ese país y en Bolivia, sino también en Ecuador.
A través de un comunicado, la Cancillería del vecino país del norte afirmó que "no pierde de vista que el proceso judicial pudiera tener implicaciones para Ecuador, puesto que comprende la interpretación de la Declaración de Santiago, de 1952, y el Convenio sobre la Zona Especial Fronteriza Marítima, de 1954". Ambos fueron suscritos por Chile, Ecuador y Perú.
Y aunque nadie en nuestro país ha hecho ningún tipo de reclamo con respecto a Ecuador, el documento oficial señala que una vez que reciban la notificación del Tribunal de La Haya, "el Estado ecuatoriano actuará en defensa de los intereses nacionales, con arreglo al derecho internacional".
Previamente se afirma que ambos acuerdos, el de 1952 y el de 1954, establecieron el límite marítimo entre Ecuador y Perú y, por tanto, en esa materia no hay ningún asunto pendiente.
SUELO PAREJO. Sobre el particular, el canciller José Antonio García Belaunde aclaró que el demandado es Chile y que con Ecuador no tenemos ningún problema. Explicó que en el norte, el límite marítimo está establecido por el paralelo, debido a la existencia de islas entre ambos países, requisito que -dicho sea de paso- no se cumple en el caso de la frontera con Chile.
En diálogo con Perú.21, el jefe de la diplomacia peruana no descartó la posibilidad de que Chile utilice a su favor las declaraciones protocolares que ha suscrito con Ecuador, en las que sostienen que los convenios tripartitos de 1952 y de 1954 "establecen la delimitación marítima entre las partes". No obstante, señaló que eso forma parte del proceso y prefirió no hacer especulaciones al respecto.
CORREA EN CHILE. En tanto, en Santiago, el canciller Alejandro Foxley anunció que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitará su país el 12 de marzo para firmar un acuerdo de cooperación estratégica en modernización del Estado, cooperación en Defensa y proyección económica.
Luego de recibir al embajador Cristián Barros, el ministro de Relaciones Exteriores reiteró que este se quedará en Santiago "todo el tiempo que sea necesario y después reasumirá sus funciones en Lima".
Por su parte, la presidenta Michelle Bachelet informó que Barros se unirá al grupo de asesores de la Cancillería encargado de defender los intereses chilenos ante La Haya. También justificó la presencia del diplomático, alegando que "en este tipo de situaciones siempre corresponde llamar al embajador para que venga a informar".
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viernes, enero 18, 2008
Perú pierde nueva demanda contra Chile por pisco y omite tema en TLC con EE.UU.
Economía y Negocios, El Mercurio
Costa Rica se suma a los países que reconocieron la denominación de origen también como chilena.
Atrasado, pero doble llegó el regalito de Navidad para la Asociación de Productores de Pisco de Chile. Porque, por un lado, obtuvieron en Costa Rica la tercera victoria internacional frente a la autoimpuesta lucha peruana por el derecho exclusivo sobre la denominación pisco (que implica que Chile no logre inscribir dicha denominación).
En primera instancia, el país centroamericano resolvió aceptar el registro "Pisco Chile" a nombre de nuestro país, tal como lo hizo El Salvador, donde en julio pasado se ratificó la decisión de este país de registrar pisco como denominación de origen chileno también, pues nunca ha sido la intención de Chile contar con la exclusividad del término, al contrario de Perú.
Por otro lado, se acaban de enterar que dentro del Tratado de Libre Comercio que actualmente tramita Perú con Estados Unidos, el país limítrofe realizó un reconocimiento respecto de que el concepto que les pertenece es "pisco Perú" y no "pisco".
"Estados Unidos reconocerá el "pisco Perú" como producto distintivo del Perú. Por consiguiente, Estados Unidos no permitirá la venta de ningún producto como "pisco Perú", a menos que haya sido elaborado en Perú", dice el proyecto.
Esto sienta un importante antecedente internacional, ya que probablemente Perú deba incluir dicha autolimitación en todos los TLC que tramite, incluida la UE. Además, genera precedente para el objetivo final que inicialmente tenía Perú: llevar el tema a la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Sin embargo, todos los testeos que ha hecho el gobierno peruano han sido resueltos a favor de Chile.
"A juicio mío, es un nuevo revés para el gobierno peruano en la preparación de este "caso pisco" del gobierno del Perú ante la OMC", comenta Arturo Covarrubias, socio de Silva y Cía. y abogado de la Asociación de Productores de Pisco de Chile, quien ha llevado los procesos. "Por el escenario que se está dando, creo que deberían desistir", concluye Covarrubias.
Consultada la Comisión Nacional del Pisco y la Cancillería peruanas, se abstuvieron de opinar.
La tercera es la vencida
La primera gran derrota que tuvo Perú se produjo en 2005, cuando, tras suscribir el "Arreglo de Lisboa", solicitó que los países adscritos a dicho arreglo reconocieran la exclusividad del pisco como peruano.
Sin embargo, ocho países rechazaron la moción: los que tenían TLC con Chile. (Nota: Perú sólo recibió el voto de Togo, Eritrea y otros 6 paises bastante desconocidos. Entre los paises que se abstuvieron y aceptaron la denominación chilena estuvieron Italia, Alemanía, Francia, Bulgaria, y otros paises de similar importancia).
La segunda fue cuando El Salvador reconoció la supremacía del TLC con Chile por sobre la demanda peruana de exclusividad. En este caso -como en Costa Rica-, se avala la opción de "homonimia"; es decir, reconocer una denominación para dos productos de dos orígenes distintos en un mercado.
Perú saca a Chile de ranking
A pesar de ser el segundo destino de las exportaciones del pisco peruano, Chile fue sacado del ranking de envíos por los productores de pisco del país limítrofe.
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Pisco señaló que Chile no puede ser considerado ya que no permite que éste entre con el nombre pisco, sino con el de aguardiente de uva.
¿Solución? Simplemente, sacarlo.
Aun así, al consultar las cifras de exportación total, la Conapisco sí considera a Chile. Una incoherencia que sólo se explica porque tras Estados Unidos, Chile es por lejos el más importante. Y así lo nombran al preguntar también por los principales destinos.
Con todo, el consumo interno de pisco se elevó 15% el año pasado, según datos de El Comercio.
jueves, enero 10, 2008
Principales argumentos de Chile según Adonde.com
Desde 1952, el Perú reconoce que la frontera marítima con Chile es la línea del paralelo, y lo ha hecho a través de diversos documentos. Además, desde la Guerra del Pacífico, en el siglo XIX, Chile ejerce soberanía y control en toda el área que el Perú está reclamando.
En 1952 Chile, Ecuador y Perú suscriben la "Declaración de Zona Marítima" en Santiago de Chile, por la que establecen el reconocimiento de las 200 millas náuticas de cada país, cuya definición corresponde a un minuto de arco sobre el paralelo de la línea del Ecuador.
En 1954, Chile, Ecuador y Perú deciden firmar un nuevo documento, llamado "Convenio sobre Zona Especial Marítima", debido a que "se producen con frecuencia de modo inocente y accidental, violaciones de la frontera marítima entre los Estados vecinos", situaciones que se intentan regular y para lo cual "establécese una zona especial, a partir de las 12 millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países".
En 1955, el gobierno del Perú, en la resolución Nº 23, afirma que la zona marítima peruana está "limitada en el mar por una línea paralela a la costa peruana y a una distancia constante de ésta, de 200 millas náuticas" (punto 1) y que, de conformidad "con el inciso IV de la Declaración de Santiago, dicha línea no podrá sobrepasar a la del paralelo correspondiente al punto en que llega al mar la frontera del Perú" (punto 2).
En 1955, el Congreso del Perú ratifica los acuerdos de 1952 y 1954 (y otros acuerdos y convenios relacionados).
Según la posición chilena, los acuerdos de 1952 y 1954 tienen la naturaleza de un Tratado Internacional, se basan para ello en la Convención de Viena de 1980, que si bien no tiene efectos retroactivos, están reconociendo un derecho internacional consuetudinario.
La Convención de Derecho del Mar indica que los acuerdos previos vigentes entre los Estados y, además, la existencia de derechos históricos, priman por sobre el establecimiento de la línea media contemplada por la misma convención y desde hace más de 50 años, en la práctica, Chile ha ejercido soberanía en el espacio marítimo reclamado por Perú, deteniendo a los buques pesqueros peruanos que han cruzado el paralelo.
Infundada objeción peruana
Director Departamento Derecho Internacional UC
En su reclamación respecto del límite marítimo con Chile, el Perú ha agregado elementos de objeción a la demarcación terrestre, cuestionando que el Hito 1 haya sido elegido por ambos países para materializar el límite marítimo, sosteniendo que esto va en contra del Tratado de Lima de 1929. En efecto, el Perú postula un punto "Concordia", caracterizado con coordenadas geográficas diferentes, establecido unilateral y arbitrariamente en la Ley de Bases de Dominio Marítimo de 2005.
Con ello, se pretende sembrar dudas sobre una extensión de la soberanía chilena, conjuntamente con tratar de desvirtuar el trazado del paralelo vigente en materia de delimitación marítima y cuyo punto de origen hacia el mar es el Hito 1, sin perjuicio de poner también en duda una extensión considerable de nuestra soberanía en el Pacífico.
El artículo 2 del Tratado de 1929 señala después de entregar Tacna al Perú y Arica a Chile que: "La línea divisoria entre dichas dos partes y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú partirá de un punto de la costa que se denominará 'Concordia', distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta...". El artículo 3 del referido tratado agrega: "La línea fronteriza... será fijada y señalada en el territorio con hitos por una comisión mixta..." y su artículo 4 indica: "Se firmará por plenipotenciarios de las citadas partes contratantes un acta de entrega que contendrá la relación detallada de la ubicación y características definitivas de los hitos fronterizos".
Así, a la comisión mixta se le confirió, por voluntad de las partes, la facultad de determinar las coordenadas geográficas que constituyen el punto de partida de dicha frontera en la costa del Pacífico y el emplazamiento del correspondiente Hito.
Este encargo fue cumplido a plenitud por dicha comisión, como consta del "Acta que fija la línea fronteriza entre Chile y el Perú", suscrita el 5 de agosto de 1930, en el cual se hace constar "la relación detallada de la ubicación y características definitivas de los hitos que, partiendo ordenadamente del Océano Pacífico, marcan la línea de frontera chileno-peruana".
Conforme al referido instrumento bilateral, el punto de partida de la costa del Pacífico fue fijado en 18º 21'03" de Latitud Sur y 70º 22' 56" de Longitud Oeste y señalizado por el Hito 1.
Lo expuesto fue confirmado en los acuerdos de señalización de 1968 y 1969, perfeccionados a través de notas diplomáticas de ambos estados, a partir del cual Chile y Perú acordaron, a través de la instalación de marcas de enfilamiento visibles desde el mar, materializar el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito 1 ubicado en la longitud y latitud indicados.
Los referidos actos jurídicos internacionales han sido corroborados por la práctica de ambos países y, en particular, del Perú. Así, la Ley Nº 27.415, que establece la "Demarcación Territorial de la Provincia de Tacna" de 2001, señala que por el Sur-Este, la provincia de Tacna limita con el Océano Pacífico, iniciándose éste en el Hito Nº 1 (Océano Pacífico). Respecto del límite por el Este y Sur Este, señala: "El límite se inicia en... el límite internacional Perú-Bolivia, continúa... hasta el Hito Nº 80-frontera Perú, Bolivia-Chile (Tripartito). De este punto el límite continúa por la línea de frontera con la República de Chile desde el Hito Nº 80 hasta el Hito Nº 01 (Océano Pacífico)". (Art. 3).
A su vez, distinguidos juristas peruanos como Fabián Novak y Luis García-Corochano, en su tratado "Derecho Internacional Público", Tomo II, Sujetos de Derecho Internacional, Volumen 1 (Pontificia Universidad Católica del Perú, Instituto de Estudios Internacionales, Fondo Editorial 2001), al referirse a los límites del Perú con Chile señalan que la línea de frontera de acuerdo al Tratado de 1929 "termina en la orilla del Océano Pacífico en el hito Concordia (18º 21' 03" S.) que es el punto más meridional del Perú)", que corresponde a las coordenadas geográficas donde se ubica el Hito 1 establecido en el Acta de 1930.
De acuerdo con lo expuesto, no existen bases en el Derecho Internacional que sustenten el alegato del Perú que el Hito 1 no corresponde, según el Tratado de 1929, al punto de origen en la costa del Pacífico de la línea de frontera entre Chile y el Perú. Por el contrario, de acuerdo a los instrumentos de ejecución de dicho tratado, ratificados por una práctica concordante de ambos estados, no cabe duda que dicho punto, por voluntad libre y válidamente expresada por la partes, corresponde a las coordenadas geográficas del lugar de emplazamiento del referido Hito 1.
sábado, enero 05, 2008
El hábito peruano de cultivar el odio por Chile
Artículo tomado del diario sensacionalista peruano La Razón (vaya ironía).
Las historias “consensuadas” entre Perú y Chile son un engaño
En el Mapocho el hábito de aborrecernos se ha convertido en instinto de raza
El Punto III del Acta de Lima de 1985, que sobre homologación de textos de historia firmarán el canciller Allan Wagner Tizón por el Perú y su homólogo chileno Jorge Del Valle Alliende, dice así: “Los ministros estuvieron de acuerdo en poner en práctica, en el más corto plazo posible, un procedimiento que permita en sus respectivos países efectuar una revisión de los textos de historia, a nivel de la enseñanza primaria y secundaria, con miras a darles un sentido de paz e integración”. Tal texto fue rechazado en todos sus términos por el ilustre peruanista don Alfonso Benavides Correa, en estas líneas que resumen apenas una parte de su magnífica obra (*) (NdR)
Alfonso Benavides Correa (n. 1925 + 2007)
Para recusar tan aberrante Acuerdo bastaría meditar sobre la lección que dio José de la Riva Agüero cuando afirmó con rotundidad que “la historia, ministerio grave y civil, examen de conciencia de las épocas y los pueblos, es escuela de seriedad y buen juicio pero también, y esencialmente, estímulo del deber y el heroísmo, ennoblecedora del alma, fuente y raíz del amor patrio”, atendiendo a que el patriotismo se alimenta y vive de la Historia, a que la palabra patria viene de padres y, por ello mismo, que “sobre el altar de la patria y bajo su gallarda llama hecha de ruegos e inmolaciones, de valor y de plegarias, deben existir siempre, como en la ritualidad litúrgica católica, los huesos de los predecesores y las reliquias de los mártires” (La historia en el Perú, Lima 1910).
Desde otro punto de vista cabría tener presente, asimismo, que las leyes del Perú no prohíben que los peruanos y peruanas de todas las edades, y de todas las condiciones económicas y sociales, lean lo que quieran y saquen sus propias conclusiones reponiendo en el recuerdo a Sebastián Castalion cuando, con esplendidez moral y osadía que llegó a causar asombro, se irguió contra el poder omnímodo del Calvino implacable que quemó a Miguel Servet, no sólo afirmó la frase lapidaria que “no hay ningún mandato divino, aunque se involucre el nombre de Dios, capaz de justificar la muerte de un hombre” sino que, en su célebre Manifiesto de la Tolerancia, escribió en 1551 que “nadie debe ser forzado a una convicción” porque “la convicción es libre” y que “investigar la verdad y decirla tal como se la piensa no puede ser nunca criminal”; filosofando con Huizinga cuando, haciendo reposar su concepto en el poder de la tradición que se hace presente como voces de muertos que asustan a los intrusos y salvan la integridad de los dominios nacionales, aseveró que “historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuenta con su pasado”, con Rande formulándose preguntas sobre el valor moral de la historia como aliada y consejera de la política o con Spengler cuando vinculaba la política exterior a un día de éxitos verdaderos y, reclamando “estar en forma para todo acontecimiento imaginable”, pronosticaba en Años Decisivos que “serán los ejércitos y no los partidos la forma futura del poder” porque éstos “no saben encontrar el camino que conduce desde el pensamiento partidista al pensamiento estadista” y aseguraba que “una nación sin caudillo y sin armas, empobrecida y desgarrada, no tiene siquiera asegurada la mera existencia”; o con los estudios de Toynbee sobre las virtudes de la adversidad, la incitación del contorno, la pérdida de dominio sobre éste, el enmohecimiento de las armas y la eficiencia progresiva de éstas a las que sobreviene la ruina porque su agresividad las agota y se hacen intolerables a sus vecinos, el cisma en el cuerpo social y el cisma en el alma, el ritmo de la desintegración y la pérdida de la autodeterminación, las civilizaciones colapsadas por escépticas en su destino y mohosas en sus instrumentos.
En este filosofar así, meditando la lección de Américo Castro cuando elocuentemente enseñaba que “hay que esforzarse por ver, en unidad de estructura, de dónde arranca y hacia dónde va el vivir”; reparando que en nuestra patria la historia sirve para pintarnos el proceso doloroso por medio del cual se desvió el paso cívico y los dirigentes encargados de iluminar caminos le marcaron rumbos oscuros a la colectividad, me asalta un grave interrogante: ¿Qué razón movió al canciller Wagner a no reconocer la enseñanza de Gustavo Gutiérrez cuando en la Fuerza Histórica de los Pobres, al estudiar la historia de cautividad y liberación de los “cristos azotados de las Indias”, pregona la necesidad de “evitar la amnesia histórica”?
¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante la amnesia histórica –la amnesia que Andrés Avelino Aramburú, el periodista de la defensa nacional como lo llama Raúl Porras, combatía apasionadamente enrostrando a la ciudadanía que hubiera usado las aguas del Leteo que borran los recuerdos de la memoria- que meditar con Jorge Basadre cuando en el prólogo a La chilenización de Tacna y Arica de Raúl Palacios Rodríguez, interrogaba si el Perú podría darse el lujo de esquematizar o dar las espaldas a su larga historia cuando a su alrededor no hay nadie que pisotee la propia y si el Perú podía ignorar que muy cerca era y es muy fácil detectar afanes revanchistas e indicios de avideces?
¿Me pregunto si tal vez resulte dañino para los peruanos borrar toda huella de los versos estremecedores de José Santos Chocano después que sonaron en el empedrado de las calles de Lima las botas del vencedor y manos chilenas arriaron del Palacio de Gobierno la Bandera del Perú?:
Recuerdo que a su lado
mi madre me tenía
aquel siniestro día
en que escuché espantado
sonar el destemplado
clarín del vencedor.
-¡Escúchalo!- decía
mi madre… Y lo escuchaba, lo escucho todavía
lo escucharé hasta cuando resuene otro mayor.
Por eso hoy me inspira
ese recuerdo henchido de la más santa ira,
los nervios de mi madre son cuerdas de mi lira….
¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante la amnesia histórica que reflexionar sin censuras de ninguna clase sobre los siguientes mandatos de Manuel González Prada: “el hombre que siempre emergió” al decir de Luis Alberto Sánchez, a quien también corresponde el haber proclamado con razón que “algunas catástrofes nos han sobrevenido porque no tomamos en cuenta su lucidez”?
“Chile, como el tirano que mataba a sus mujeres y después saciaba en el cadáver su apetito de fiera con delirio genesíaco, chupó ayer nuestra sangre, trituró nuestros músculos, y quiere hoy celebrar con nosotros un contubernio imposible sobre el polvo de un cementerio. No creamos en la sinceridad de sus palabras ni en la buena fe de sus actos; hoy se abraza contra nosotros, para con la fuerza del abrazo hundir más y más el puñal que nos clavó en las entrañas. Dejemos ya de alucinarnos; en nuestro enemigo el hábito de aborrecernos se ha convertido en instinto de raza. En el pueblo chileno, la guerra contra el Perú se parece a la Guerra Santa entre musulmanes; hasta las piedras de las calles se levantarían para venir a golear, destrozar y desmenuzar nuestro cráneo. Chile, como el Alejandro crapuloso en el festín del Dryden, mataría siete veces a nuestros muertos; más aún: como el Otelo de Shakespeare, se gozaría en matarnos eternamente. Aquí, alrededor de estos sepulcros, debemos reunirnos fielmente no para hablar de confraternidad americana y olvido de las injurias sino para despertar el odio cuando se adormezca en nuestros corazones, para reabrir y enconar la herida cuando el tiempo quiera cicatrizar lo que no debe cicatrizarse nunca. Tenderemos la mano al vencedor, después que una generación más varonil y más aguerrida que la generación presente haya desencadenado sobre el territorio enemigo la tempestad de asolación que Chile hizo pasar sobre nosotros, después que la sangre de sus habitantes haya corrido como nuestra sangre, después que sus campos hayan sido talados como nuestros campos, después que sus poblaciones hayan ardido como nuestras poblaciones. Entretanto, nada de insultos procaces, de provocaciones insensatas ni de empresas aventuradas o prematuras; pero tampoco nada de adulaciones o bajezas, nada de convertirse los diplomáticos en lacayos palaciegos, ni los presidentes de la República en humildes caporales de Chile”. (Manuel González Prada, Páginas Libres, Madrid 1915)
¿Me pregunto, finalmente, si será acaso más provechoso para el Perú dejarse ganar por la amnesia histórica o releer esta prosa sin eufemismos, quemando naves, y calar estos pensamientos robustos y actuales que aparecen en El tonel de Diógenes:
“Con Chile no vale razones. Su conducta pasada nos anuncia su conducta venidera que nunca se guiará por un espíritu de justicia, que nunca procederá de buena fe con nosotros: su americanismo no pasa de un gastado recurso oratorio. Tiende la mano al Perú con tal que el Perú le conceda cuanto quiera pedirle. Se sorprende o finge sorprenderse de que algún peruano guarde el recuerdo de las abominaciones cometidas en la Guerra del 79”.
De aquellas imborrables abominaciones da cuenta Rubén Vargas Ugarte, S.J., en el tomo X de su Historia General del Perú editada por Milla Batres en 1984 en Barcelona.
Relata el padre Vargas los fusilamientos sin piedad en las gradas del templo y los excesos de la soldadesca chilena en Arica –fuera de todas las leyes de la guerra- después de la épica jornada del Morro. Se apoya el erudito autor en la comunicación del agente consular de Estados Unidos en Arica, quien le expresaba a su gobierno: “Debo decir que la conducta de los chilenos tanto en Tacna como en Arica es la más desgraciada. En Tacna la mayor parte de las casas han sido robadas y muchas de ellas destruidas. Asesinatos se cometen todos los días. En Arica asesinaron a los indefensos y heridos. La mayor parte de la ciudad ha sido quemada y saqueada”.
Sobre las expediciones que se llevaron a cabo por la Costa peruana para atemorizar a las poblaciones, escribió el sacerdote jesuita: “..estas expediciones no tuvieron otro objeto que el saquear poblaciones indefensas, destruir cuanto había de algún valor sin otro fin que el hacer daño, imponer cupos a las poblaciones que no ofrecían resistencia alguna y, en resumen, llevar a cabo una guerra vandálica, impropia de naciones civilizadas y de la cual no se hallan ejemplos en la edad moderna. Chile es el país que vino a constituir una excepción y escribió en sus anales una página de latrocinio y de asolamiento que la historia no podría olvidar”.
En el reverso de la fotografía de Patricio Lynch, recapitulando varias páginas, anota que “su nombre fue sinónimo de robo. Él encabezó una expedición por la Costa peruana en los transportes Itata y Copiapó. La expedición se entregó al saqueo, a la barbarie y al pillaje en los indefensos puertos de Chimbote (10 de setiembre de 1880), Supe (14, 15 y 18 de set.), Paita y Eten (20 y 24 de set.), Trujillo, Chocope y Lambayeque fueron expoliados con los llamados cupos, lo mismo que Chilca y Camaná, donde terminó la tal expedición que dejó un cuadro de verdadera desolación y horror. Los mismos representantes del Congreso de Santiago de Chile hubieron de elevar enérgicas protestas por tan tenebrosos actos de vandalismo, que no hicieron sino manchar la historia de ese pobre país”.
No omite el padre Vargas Ugarte referirse al desenfrenado saqueo e incendio de Chorrillos el 13 de enero de 1881 hasta ser reducido a escombros como lo certifican las placas fotográficas que tomó Courret de dicho acto de barbarie y corroboran las patéticas acuarelas del teniente de la marina inglesa Rudolf E. March Philips de Lisle, testigo imparcial de sanguinarias y sobrecogedoras matanzas. Recuerda Rubén Vargas Ugarte que “de la destrucción de Chorrillos, y de los excesos a que llegó la soldadesca chilena, se hicieron eco los mismos diarios chilenos de la época. Entre otros documentos –dice- puede citarse la Carta Política de Manuel J. Vicuña, testigo presencial de los sucesos”. No fue Vicuña el único. El corresponsal en campaña de El Mercurio de Valparaíso, en carta fechada el 22 de marzo de 1881, se refirió así al día inolvidable y dantesco, en que, como preámbulo al atroz en que el coronel Lagos dejó el pueblo de Barranco y avanzó sobre Miraflores a la que hizo prender fuego por sus cuatro costados al tiempo que la juventud limeña combatía bravamente y moría con honor en los reductos, “la noche se iba cerrando en las calles de Chorrillos, alumbradas por el fulgor de cien incendios, semejaba un fantástico cuadro de escenas del infierno” en que “el siniestro resplandor de los incendios alumbraba sólo repugnantes escenas de orgía y exterminio”.
Volviendo a Patricio Lynch recordemos el ¡Señor, acuérdate de los atenienses! que, según Herodoto se hacía repetir el gran rey persa para recordar, perennemente, la ofensa de los griegos. Por esta misma razón los peruanos tampoco olvidamos a Lynch que, al frente de su desalmada fuerza expedicionaria, recorrió todos los puertos de la Costa peruana con el objeto de arruinar la propiedad privada, apoderarse de las mercaderías y, como lo acredita sir Clements R. Markham en La Guerra entre el Perú y Chile (Ciudad de los Reyes, MCMXXII) en que denuncia la barbarie desenfrenada de las hordas de la conquista (p. 190 y siguientes), destruir las obras públicas como muelles, ferrocarriles y aduanas: “Ordenóse a Lynch que arrasase todo el litoral peruano, desde el Callao a Paita, y aquél cumplió sus instrucciones al pie de la letra, arruinando dondequiera tanto la propiedad pública como la privada. Los daños que causó no sólo en los puertos marítimos de Huacho, Supe, Salaverry, Trujillo, Pacasmayo, Chiclayo, Eten, Lambayeque y Paita, sino en todas las villas, haciendas y plantaciones, fueron incalculables. La obra de destrucción se llevó a cabo sistemática y bárbaramente. La dinamita fue el agente que se empleó para destruir los muelles de hierro y todos los edificios sólidos. Las casas que se incendiaron fueron regadas previamente con petróleo y otras sustancias igualmente inflamables”. Luego de referirse Markham a las enloquecidas atrocidades de Lynch en sus salvajes correrías, no omite el autor recordar que, “después de robar en lo posible a las poblaciones de la Costa peruana, regresó a Arica recibiendo de su gobierno la aprobación cordial de sus hazañas. Así terminó esa expedición de pillaje y de criminal saqueo, perpetua infamia para sus autores y para el gobierno que proyectó y aprobó su ejecución, tan grande que hasta los mejores escritores chilenos la condenan”.
Cabe recordar que no fue el último homenaje al sanguinario marino chileno. Relata Francisco A. Encina en su Historia de Chile que el general en jefe del ejército de ocupación, almirante Patricio Lynch, llegó a Valparaíso a bordo del Abtao el 30 de agosto de 1883, después que, el día 8, había sido ascendido a vicealmirante: “Desde el amanecer, escribe Encina, la ciudad de Valparaíso estaba embanderada. Arcos ornados de emblemas y leyendas se alzaban en el trayecto del muelle al Hotel Francia. Apenas se divisó en el horizonte la Abtao, la población entera se arremolinó en la playa. La marina, purgada de camarillas, se sentía ahora orgullosa de tener por jefe a una de las más estupendas figuras surgidas de la guerra”.
Cabe recordar finalmente que, respaldado por las páginas terribles de Víctor Miguel Valle Riestra (¿Cómo fue aquello?) y de Perolari Malmignati (Il Peru e i suoi tremendi giorni), quien no vaciló en calificar a los soldados chilenos de “bestias feroces” que llegaron a infundirle pavor a su propio jefe el general Baquedano en la noche de la toma de Chorrillos, anota el padre Vargas Ugarte en el reverso de la lámina XL: “Vencida toda resistencia en Miraflores el enemigo se dispuso a tomar la ciudad de Lima, lo cual se hizo en la tarde del 17 de enero de 1881. Los batallones chilenos ocuparon la Plaza de Armas en medio de un silencio sepulcral, la ciudad se había rendido y no quedaba sino la ocupación. Es de advertir que gracias a la mediación del almirante francés Bergasse du Petit Thouars, Lima se libró de ser devastada por el enemigo, pues advirtió al general Baquedano que, de no ser respetada la ciudad y sus pobladores, los cañones de su nave romperían los fuegos contra los barcos chilenos. Es de agradecer, también, la mediación del Cuerpo Diplomático residente en Lima”.
Agrega a continuación el autor que, “estando los chilenos en posesión de la ciudad, se dieron al saqueo de las principales instituciones culturales de Lima: entre la más afectadas estuvieron la Biblioteca Nacional, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Casa de la Moneda, el Palacio de Gobierno, la Escuela de Artes y Oficios, el Palacio de la Exposición, el Congreso Nacional, la Escuela de Medicina de San Fernando, el Archivo Nacional, etc.”
Fue en aquella época de ominosa ocupación de la ciudad que el ya mencionado Patricio Lynch, como sucesor del jefe del ejército chileno coronel Pedro Lagos, el que después de las “repugnantes escenas de orgía y exterminio” que auspició en Chorrillos convirtió a la Universidad Nacional de San Marcos en cuartel de sus tropas y pesebrera de su caballada, no sólo llevó adelante la devastación del Perú que exigían el Congreso y la prensa chilenos sino que, como “el príncipe rojo” según lo llamó el historiador de su país Vicuña Mackenna, estableció en Lima un tribunal militar de “tigres revestidos o disfrazados con el ropaje de jueces” –al decir de Mariano Felipe Paz Soldán- que condenaba a muerte y hacía ejecutar, en las tristemente célebres “esquinas del escarmiento” como la Plazuela de la Salud y la intersección de la calle de la Salud y del jirón Arica (hoy Rufino Torrico), “a inocentes peruanos, sin más delito que haber presenciado, por casualidad, la pelea entre algún chileno que robaba y la víctima que se defendía, o ponía a salvo la honra de su familia”.
No parece suficiente lo anterior. Ante las pretensiones de los cancilleres Wagner y Del Valle de controlar la mente de nuestro pueblo libre y patriota, censurando lo que ha de leer y decidiendo qué libros ha de leer, es preciso reactualizar las siguientes exactas palabras que Alberto Ulloa Sotomayor escribió hace algunos años sobre una infortunada iniciativa brasilera renovada después por Chile (Informes del Asesor Técnico Jurídico, Lima 1941):
“Bajo un noble propósito de cordialidad continental, esa disposición contenía un peligroso espejismo e importaba la renuncia, por parte de países injustamente agraviados o víctimas de la acción agresiva de otros Estados, a constataciones históricas y a la legítima formación en su juventud de un espíritu de justa calificación de la Historia, así como de la voluntad de impedir que ésta se repita por debilidad o por ignorancia. Los términos citados, viniendo a consagrar con el silencio que prepara el olvido, no sólo la realidad material sino la confirmación espiritual de grandes injusticias pretéritas, representarían, en casos determinados, el indulto de delitos históricos que las generaciones deben conocer para que su conciencia vigilante impida su repetición o procure su rectificación, según las situaciones y las oportunidades por venir, dentro de los campos legítimos de la acción diplomática y jurídica. Este espíritu no estorba sino facilita una tendencia pacífica y de profunda solidaridad humana en las nuevas generaciones porque no representa un sentimiento de revancha sino de adhesión al Derecho, cuyo respeto es condición necesaria para la armónica convivencia internacional. El silencio y el olvido que imponen la aceptación de las soluciones de fuerza y de los procedimientos antijurídicos en la vida de relación de los Estados, actúan como incitadores para su repetición. Convienen a la política de Estados Imperialistas, expansivos o conquistadores, pero no a la política de los Estados que han sido o pueden ser víctimas de los primeros”.
El mismo Ulloa también fue quien, ante remanentes intereses que aceptan la mutilación y persisten en alistarse contra la Nación negociando o declinando su soberanía sea porque no nacieron dentro de los muros del Perú ni fueron criados dentro de esos benditos muros en salas que resuenan con las bendiciones de heroicos antepasados o sea porque con estirpe extranjera no pudieron saber realmente lo que es nacer peruano y no fueron sino peruanos por cortesía, proclama que “mientras no desaparezcan totalmente las generaciones que hicieron la guerra o las que recibieron de éstas la tradición oral de sus horrores y la tradición escrita de cómo se preparó la agresión y de cómo se quiso prolongarla en Tacna y Arica, hasta cerca de 50 años después de haber cesado las hostilidades militares, la amistad con Chile tendrá que desenvolverse en un campo de dignidad y de vecindad sin intimidad dentro del cual quepan la coordinación de los intereses recíprocos y el recuerdo de agravios sufridos por el Perú como Nación que las víctimas del injusto sacrificio han nimbado de heroísmo” e incorporando al alma nacional en un sentimiento que, por encima de tímidos y nocivos eufemismos, Víctor Raúl Haya de la Torre definió así en la entrevista que le concedió el 2 de octubre de 1977 a la Revista Resumen de Caracas: “Los peruanos creen que el Corredor propuesto establece ya una separación absoluta entre Perú y Chile al norte de Arica y hay un remoto anhelo patriótico de recuperar Arica”.
(*) Los triunfos que se dejó arrebatar la diplomacia peruana
Una difícil vecindad,
II Edición 1997; Cap. VII
jueves, enero 03, 2008
¿El huevo o la gallina? o ¿qué dice la Declaración de Santiago de 1952... según Perú?
La postura peruana es que este documento sólo habla del uso del paralelo para definir la frontera marítima cuando existen islas próximas a la frontera, y como esto no ocurriría en la frontera entre Chile y Perú, la Declaración sólo sería aplicable a la frontera de Perú con Ecuador (país que también la suscribió).
Les mostraré que el documento dice algo muy diferente a la interpretación peruana. Veamos el texto:
Texto completo
Artículo 4:
"En el caso de territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará en todo el contorno de la isla o grupo de islas. Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos."
En la primera parte del párrafo, dice:
"En el caso de territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará en todo el contorno de la isla o grupo de islas".
Esto es: alrededor de las islas se proyecta un territorio marítimo de 200 millas (muy simple).
Continua el párrafo:
"Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos"
Lo que dice en síntesis, es: Si la proyección del territorio marítimo insular -de 200 millas- entra en el MAR DEL VECINO, se corta el territorio marítimo de la isla, de manera que no sobrepase el paralelo geográfico.
Veamos en detalle:
"Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas DE LA ZONA MARITIMA GENERAL QUE CORRESPONDE A OTRO de ellos..."
Es decir, si la isla o grupo de islas está a menos de 200 millas del "MAR AJENO" (lo que implica un reconocimiento tácito de la existencia de un límite marítimo, que define donde comienza ese "mar ajeno").

"... la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos".
Es decir, en ese caso: la proyección marítima de la isla será cortada por el paralelo.
Este artículo en particular, al contrario de lo interpretado por Perú, no hace mas que reafirmar la decisión de Perú, Chile y Ecuador respecto a declarar que sus mares están definidos siguiendo los paralelos geográficos, y que ni siquiera la existencia de una isla próxima al paralelo puede modificar tal situación.
Además, hay una incoherencia en la interpretación peruana y su reclamo sobre la inexistencia de un límite marítimo con Chile, porque ¿cómo se puede siquiera justificar la firma de este documento, de no existir límites marítimos reconocidos por todas las partes, si la misma Declaración hace referencia al posible traspaso de esos límites?
Lo dice explícitamente, si el mar proyectado para una isla ENTRA EN MAR AJENO. ¿Cómo puede la proyección de una isla entrar en un mar que no esta definido donde comienza?.... (para tener luces sobre cual era el límite previo reconocido, ver el Decreto Supremo Nº 781 de Peru de 1947).
"... declara que ejercerá dicho control y protección sobre el mar adyacente a las costas del territorio peruano en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, medida siguiendo la línea de los paralelos geográficos."
La Declaración de Santiago dice algo completamente distinto a lo que interpretan los políticos, analistas, militares y diplomáticos peruanos, que pretenden usar este artículo para decir que 1) el paralelo sólo se aplica si existe una isla o grupo de islas en las proximidades de la frontera y 2) que en la frontera de Chile y Perú no hay islas, y por lo tanto, no se aplica el uso de los paralelos... y por lo tanto, no está definida la frontera.
De hecho, en esa interpretación hay una especie de paradoja del tipo "Huevo o la Gallina":
¡NO HAY FRONTERA MARITIMA con Chile porque no existen islas CERCA DE LA FRONTERA MARITIMA! (claramente, algo no está bien en esa frase).
Apliquemos el argumento peruano a la Declaración: No hay islas en Chile...
¿Donde no hay islas? ¿en la Patagonia? ¿en la Polinesia? ¿donde no está la isla o grupo de islas citadas en la Declaración de Santiago?
Sólo hay una respuesta correcta de acuerdo a este documento: No hay islas a menos de 200 millas DEL LIMITE MARITIMO DONDE COMIENZA EL MAR PERUANO Y TERMINA EL MAR CHILENO, y por lo tanto, ya en 1952 se sabía y se aceptaba donde está ese límite... límite que hoy Perú reclama que "no existe".
Perú, por otro lado, pretende usar este documento para reconocer la frontera marítima y otorgarle el status de tratado límitrofe con Ecuador y al mismo pretende usar el documento para excluir de esos reconocimientos a Chile. El problema es que para hacer esta exclusión, tiene que utilizar el artículo que hace referencia al límite marítimo, que Perú -precisamente- rechaza como definido.
Perú tendría dos opciones: desconocer el documento como tratado con Ecuador o reconocerlo también como tratado limítrofe con Chile.
El dilema peruano es que firmó en 1998 un protocolo con Ecuador (luego de la Guerra del Cenepa de 1995) en que reconoce que todos sus asuntos limítrofes están zanjados. Perú entonces está obligado a reconocer haber firmado algún documento que defina su frontera marítima con Ecuador, y los únicos documentos firmados entre ambos paises, son los que también firmó Chile.
Si Perú desconoce la Declaración de Santiago como definitoria de su frontera marítima con Ecuador, violaría el protocolo de 1998 y estaría reabriendo una historia de conflictos con ese pais que ha derivado en varias guerras, la última hace tan solo 13 años.
De ahí que Perú busque interpretar el artículo 4 de manera "ambigua", buscando validar el documento con Ecuador y desconociendo su aplicación a la frontera con Chile, cayendo en estos absurdos lógicos.
La Declaración de Santiago de 1952, junto con reconocer y validar la existencia de fronteras marítimas definidas, aceptadas y respetadas entre Perú, Chile y Ecuador, sólo hace referencia al paralelo geográfico para explicitar que en el caso de que haya islas próximas a la frontera, incluso en esa circunstancias, imperará el uso del paralelo para la delimitación maritima.
Perú ha quedado atrapado entre su retórica antichilena -impulsada por su clase dirigente- que hoy lo obliga frente a sus propios ciudadanos a actuar contra Chile presentando una demanda ante La Haya, y los muchos acuerdos y tratados que el gobierno peruano firmó o emitió unilteralmente en el pasado.
Decreto Supremo Nº 781 del gobierno peruano (1947)
CONSIDERANDO:
Que la plataforma submarina o zócalo continental forma con el continente una sola unidad morfológica y geológica;
Que en dicha plataforma continental existen riquezas naturales cuya pertenencia al patrimonio nacional es indispensable proclamar.
Que es igualmente necesario que el Estado proteja, conserve y reglamente el uso de los recursos pesqueros y otras riquezas naturales que se encuentren en las aguas epicontinentales que cubren la plataforma submarina y en los mares continentales adyacentes a ella, a fin de que tales riquezas, esenciales para la vida nacional, continúan explotándose o se exploten en lo futuro, en forma que no cause detrimento a la economía del país ni a su producción alimenticia.
Que la riqueza fertilizante que depositan las aves guaneras en las islas del litoral peruano requiere también para su salvaguardia la protección, conservación y reglamentación del uso de los recursos pesqueros que sirven de sustento a dichas aves.
Que el derecho a proclamar la soberanía del Estado y la jurisdicción nacional sobre toda la extensión de la plataforma o zócalo submarino, así como sobre las aguas epicontinentales que los cubren y sobre las del mar adyacente a ellas, en toda la extensión necesaria para la conservación y vigilancia de las riquezas allí contenidas, ha sido declarado por otros Estados y admitido prácticamente en el orden internacional (Declaración del Presidente de los Estados Unidos de América del 28 de setiembre de 1945; Decreto del Presidente de México del 29 de octubre de 1945; Decreto del Presidente de la Nación Argentina del 11 de octubre de 1946; Declaración del Presidente de Chile del 23 de junio de 1947).
Que el artículo 37° de la Constitución del Estado establece que las minas, tierras, bosques, aguas y en general, todas las fuentes naturales de riqueza pertenecen al Estado, salvo los derechos legalmente adquiridos;
Que en ejercicio de la soberanía y en resguardo de los intereses económicos nacionales, es obligación del Estado fijar de una manera inconfundible el dominio marítimo de la Nación, dentro del cual deben ser ejercitados la protección, conservación y vigilancia de las riquezas naturales antes aludidas;
Con el voto consultivo del Consejo de Ministros:
DECRETA:
1.- Declárase que la soberanía y jurisdicción nacionales se extienden a la plataforma submarina o zócalo continental o insular adyacente a las costas continentales e insulares del territorio nacional cualesquiera que sean la profundidad y extensión que abarque dicho zócalo.
2.- La soberanía y jurisdicción nacionales se ejercen también sobre el mar adyacente a las costas del territorio nacional, cualesquiera que sea su profundidad y en la extensión necesaria para reservar, proteger, conservar y utilizar los recursos y riquezas naturales de toda clase que en o debajo de dicho mar se encuentren.
3.- Como consecuencia de las declaraciones anteriores, el Estado se reserva el derecho de establecer la demarcación de las zonas de control y protección de las riquezas nacionales en los mares continentales e insulares que quedan bajo el control del Gobierno del Perú, y de modificar dicha demarcación de acuerdo con las circunstancias sobrevinientes por razón de los nuevos descubrimientos, estudios e intereses nacionales que fueren advertidos en el futuro; y, desde luego, declara que ejercerá dicho control y protección sobre el mar adyacente a las costas del territorio peruano en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, medida siguiendo la línea de los paralelos geográficos. Respecto de las islas nacionales esta demarcación se trazará señalándose una zona de mar contigua a las costas de dichas islas, hasta una distancia de doscientas millas marinas medidas desde cada uno de los puntos del contorno de ellas.
4.- La presente declaración no afecta el derecho de libre navegación de naves de todas las naciones, conforme al Derecho Internacional.
Dado en la Casa de gobierno, en Lima, el día primero de agosto de mil novecientos cuarenta y siete.
miércoles, enero 02, 2008
Chile anuncia compra de sistema satelital para vigilar sus fronteras
El gobierno chileno confirmó que adquirirá un sistema satelital para tener un control instantáneo de su territorio y fronteras, iniciativa que se une a la completa renovación de buques, aviones y tanques de fuerzas armadas.
El Ministerio de Defensa anticipó que la compra, a la que atribuyó fines pacíficos, será sellada en marzo, cuando termine el proceso de licitación con nueve empresas internacionales.
La estrategia espacial, sancionada por la presidenta Michelle Bachelet, considera la creación de una Agencia Chilena del Espacio, de carácter civil, que será la responsable de liderar estas materias.
El sistema satelital permitirá a Chile disponer de información georreferenciada propia para fines agrícolas, pecuarios y ambientales, además de apoyar el control de desastres naturales.
Junto a este sistema satelital, el país invirtió miles de millones de dólares en renovar su capacidad bélica en los últimos diez años.
En este proceso las fuerzas armadas incorporaron a su poderío, 140 tanques antinucleares alemanes, dos submarinos Scorpene, aviones F-16 y ocho fragatas.
El gobierno chileno y sus Fuerzas Armadas negocian hoy una nueva política de adquisiciones, con un horizonte de veinte años, con el objetivo de garantizar una capacidad defensiva en caso de un conflicto simultáneo con Argentina, Bolivia y Perú.
Las conversaciones, según fuentes del gobierno y el parlamento, tienen como principal punto de conflicto el destino de los 3.000 millones de dólares de que dispondrán los institutos castrenses a fines del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet en 2010.
Los recursos provienen de aportes directos que efectúa la cuprífera estatal Codelco a las Fuerzas Armadas, debido a una ley dictada en 1978, durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
El alto precio del cobre, que triplica sus valores históricos, disparó el monto de los aportes desde 2005 a la fecha.
Los militares aceptan modificar el mecanismo de financiamiento, siempre que se establezca un presupuesto multianual, vinculado a proyectos de desarrollo de la defensa. Por ejemplo, el mejoramiento de todo el sistema antiaéreo.
Pero más allá de las diferencias en los montos de largo plazo que se destinarán a la compra de armas, el criterio de una política de largo plazo para la compra de armas es apoyado por políticos de gobierno y oposición.
Sin embargo, el gasto de estos recursos no será inmediato. El gobierno chileno entiende que una adquisición masiva de armas puede generar un desequilibrio regional y no desea introducir ese problema en sus relaciones vecinales.
Fuentes de Defensa, dijeron a la agencia DPA además que la compra masiva será detenida por un tiempo.
Asimismo, la compra de armas ofensivas como portaaviones o misiles de alcance medio (continentales) está descartada, aunque se dispone de esos recursos, explicaron a dpa fuentes de Defensa. El debate tiene como telón de fondo el hecho que nunca en su historia las Fuerzas Armadas dispusieron de tantos recursos. Ni siquiera durante los 17 años de dictadura militar (1973-1990).
Sólo en 2006, los institutos castrenses recibieron 1.300 millones de dólares, de los cuales ahorraron 360 millones de dólares. La cifra equivale al uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
En 2007 captaron otros mil millones de dólares, mientras que para el trienio 2008-2010 aguardan una cifra similar, aunque con mayor volatilidad y dependiendo de los precios internacionales del cobre.
Hasta ahora el gobierno no informó sobre el destino que dará a los recursos. Ellos permitirían al país adquirir otras centenas de tanques Leopard, ocho submarinos franco-españoles Scorpene o decenas de aviones F-16 de última generación.
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lunes, diciembre 31, 2007
La decreciente expansión de las exportaciones peruanas
Con un decrecimiento en las exportaciones tradicionales y un mayor protagonismo de las no tradicionales, las exportaciones peruanas sumarían en el 2008 US$ 30,284 millones, 8.8% más que este año, que cerraría en US$ 27,824 millones, informó la Asociación de Exportadores (ADEX)
Un reporte de la Gerencia de Estudios Económicos del gremio exportador señaló que la tasa de crecimiento anual (8.8%) es el resultado del comportamiento tendencial de nuestros envíos en el 2007.
"Esta proyección se deduce del comportamiento de la tasa de crecimiento de nuestras exportaciones en los últimos 12 meses. En diciembre del 2006 el índice fue de 38%, diciembre de este año seguirá una senda decreciente con lo que terminaría con un crecimiento de 17%, mientras que en diciembre del próximo año el incremento será de sólo 8%, detalló.
Indicó que la proyección de ADEX es planteada como una línea base pasiva, pero señala, a su vez, que se tiene la mayor de las convicciones y el claro propósito de hacer todo lo necesario para superar la barrera de los US$ 30 mil millones.
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jueves, diciembre 27, 2007
El eterno sueño peruano de recuperar Arica y Tarapacá: “Salida al mar de Bolivia no debe ser por Arica”
Por cierto, es una ridiculés la propuesta de estos peruanos sobre que Chile ceda a Bolivia -para acceder al mar- territorios que ese país perdió en 1879, porque Chile quedaría dividido en dos, con un trozo de Bolivia por el medio.
Lo que están diciendo estos peruanos es... no le dén a Bolivia salida al mar. De hecho, muchos peruanos desearían ver a Bolivia como parte de Perú... y lo más próximo a ese deseo, es que Bolivia dependa de Perú.
Respalda posición de Rafael Rey
El ex embajador Javier Arias Stella dijo ayer a EXPRESO que Chile debería devolver los territorios arrebatados a Bolivia y darle una salida al Pacífico por las zonas limítrofes, materia de controversia entre ambos países, sin afectar zonas que fueron peruanas.
De esta forma se mostró a favor de la posición asumida por el ministro de la Producción, Rafael Rey, quien opinó en contra de la posibilidad de aceptar que Chile le otorgue una salida al mar a Bolivia por territorios que pertenecieron al Perú.
“Por supuesto que no estoy de acuerdo; pero además eso implicaría toda una negociación internacional que pasa por la opinión del Perú, de acuerdo con lo señalado en el Tratado de 1929. No es fácil resolver ese tema”, expresó en su momento Rey.
Al respecto, Arias Stella se mostró de acuerdo con que Chile le devuelva su territorio a Bolivia tal como el país altiplánico le viene solicitando desde hace tiempo, aunque dijo que ambos países tendrán que encontrar una fórmula de consenso sobre este tema.
Afirmó que si Chile y Bolivia se ponen de acuerdo durante sus negociaciones para que la salida marítima sea por territorio que fue peruano, el Perú definitivamente tendría que dar una opinión al respecto.
El tratado de 1929
“El tratado de 1929 señala que en el caso de que Chile y Bolivia se pusieran de acuerdo, como dos países soberanos, para que la salida al Pacífico fuera por territorio que antes fue peruano, entonces sí es indispensable que el Perú dé su visto bueno, caso contrario no hay salida”, advirtió. En ese contexto, se tendría que pedir la opinión peruana.
Tanto el presidente de la República, Alan García, y el primer ministro, Jorge del Castillo, ya sentaron su posición en el sentido de que no habría ningún inconveniente en que dicha salida fuese por Arica.
El diplomático reiteró que mientras ambos países no lleguen a ninguna determinación, el Perú no tiene nada que decir con respecto al problema mediterráneo entre Chile y Bolivia.
“Hay un trasfondo de intereses chilenos”
Por su parte, el historiador Jesús Valentín Coquis rechazó de manera tajante que el gobierno pueda permitir que Bolivia acceda a una salida al mar por territorio peruano, o que en su defecto haya pertenecido al Perú.
“Hay un trasfondo de intereses chilenos”, aseguró el historiador, quien para reforzar su tesis señaló que aún en el hipotético caso de que el Perú recuperase el territorio de Arica y Tarapacá, esta franja de salida permanecería en disputa por el pasado y pertenencia de esas tierras.
Al evocar la historia universal, recordó la guerra entre Alemania y Francia, en la cual este último país perdió Alsacia y Lorena, sin embargo Alemania tuvo que devolverlos en aras de la paz y tras un acuerdo. El Perú debe defender su soberanía y actuar en consecuencia con el tratado firmado con Chile y teniendo en cuenta, además, la política hegemonista y expansionista de ese país, demostrada en muchas oportunidades y ante la cual la clase política peruana y la diplomacia no han sabido hasta hoy asumir una posición clara.
miércoles, diciembre 26, 2007
La triste verdad de la mujer latinoamericana
Para un proyecto personal me he dedicado a entrevistar a personas de diferentes países, culturas y costumbres. Aunque aún no he podido escribir nada importante con la gran cantidad de material acumulado, un hecho -o mejor- una duda está haciendo ruido en mi mente. ¿Son las sociedades latinoamericanas demasiado estresantes?
A modo ilustrativo, podemos observar que a diferencia de sus pares nórdicas, las mujeres latinoamericanas dedican una gran parte de su tiempo a verse bien, pero no a sentirse bien. Mientras la hembra inglesa, rusa, noruega, alemana, etc., hace ejercicios por salud física y mental, la hembra latina se ejercita para "estar buena". Empero, a pesar de estar buena, la hembra latina es -con mucho- insegura, frágil y dependiente de la aprobación del macho. Parece estar bien, pero no lo está. Basta con que aparezca en escena otra que luzca mejor y se vienen al traste todos los artilugios femeninos para retener a un hombre. Se despierta la inseguridad, los celos, la desconfianza y se acaba la "fortaleza individua".
La hembra latina está estigmatizada por su trasero, y por su busto, en la era moderna, real u operado, eso no importa. El cuerpo se convierte en un activo valioso y la capacidad de análisis, el sentido del humor, la inteligencia y el conocimiento han sido desdeñados como pasivos en las cuentas amorosas latinoamericanas.
Resulta muy curioso enterarse que la frase "no hay hombres" es prácticamente inexistentes en las culturas nórdicas. Mientras que la hembra latina, constantemente, se queja de la falta de ellos. Eso lleva a una pregunta ¿qué espera de un hombre la mujer latinoamericana? Creo no equivocarme si afirmo que la respuesta es: "un hombre que la represente"; que más bien podría leerse como alguien a quien lucir en público. De ser así, el hombre se convierte en un adminículo que la mujer luce en sociedad: tiene dinero, tiene un buen auto, tiene un buen cargo en una buena empresa, tiene futuro. No importa si el hombre es -por sí mismo- bueno para el desarrollo de la mujer, lo importante es que -en sociedad- luzca bien.
Por su parte, el macho no busca una hembra que brille con luz propia, sino una a la cual él pueda lucir. He allí la razón por la que las mujeres invierten tanto tiempo en ser dignas de ser mostradas como presas propias de un gran cazador. El macho promedio latinoamericano no quiere a su lado una pareja que esté a su altura, busca una que este buena,que sea medianamente inteligente(no demasiado) que le pueda dar hijos y que pueda atender una casa. La hembra -por su parte- no busca una pareja que esté hombro a hombro con ella, busca uno que esté más arriba: económicamente, intelectualmente, laboralmente, etc. Las relaciones latinoamericanas están basadas en la desigualdad en aspectos básicos de la vida en pareja, por eso -cuando buscan al amante- terminan persiguiendo "eso" que no tiene el ser con quien se unieron. Linda explicación para los cachos latinos.
Lo más interesante de la cultura de lucir es que esta va mucho más allá de las citas, los noviazgos y los matrimonios. Lucir, aparentar, mostrar, es una forma de vivir del latinoamericano, lo cual resulta demasiado estresante y agotador. La clase media latina, muy al contrario de los nórdicos, son capaces de endeudarse hasta límites absurdos para mantener un estatus que sus ingresos no le permiten. La clase media latinoamericana gasta más de lo que puede, para verse bien, para mostrarse a un mundo que aplaude la apariencia, para parecer antes que ser. Los pobres latinos! tienen sus propios códigos sociales. Para ellos no es importante el título universitario, pero tener unas cornetas enormes en la puerta del rancho resulta socialmente atractivo. Llegar al barrio con la mayonesa de marca, el detergente de marca o cualquier otro producto que se vea a través de las bolsas del supermercado, es socialmente importante. ¿Cuánto tiempo se pierde en l a lucha por estar a la moda? ¿cuánto más en adoptar las conductas que permitan ser socialmente aceptados? ¿queda tiempo para ocuparse de asuntos trascendentales después de preocuparse por verse bien, por aparentar estar bien? ¿Cuánta gente se siente realmente bien en nuestras sociedades?.
América Latina tiene problemas reales, pero el mayor problema es que su gente está demasiado ocupada en aparentar como para ocuparse de asuntos tan poco fashion como la participación política, la pobreza, la delincuencia, la educación, entre tantos otros. Claro está que estos asuntos, de golpe, se ponen de moda y todos están participando de a ratos, pero de nuevo, es sólo por apariencia, a nadie le preocupa realmente nada que no sea cool. Otro dato curioso del que me enteré entrevistando gente, es que muchos salones de belleza venezolanos sobrevivieron a la crisis del año 2002 gracias a las marchas y las concentraciones, porque las mujeres venezolanas antes de ir a marchar, antes de recibir las dosis de gases lacrimógenos a los que nos acostumbró el régimen, iban a peinarse para verse bien, porque las marchas sucedieron a los cafés y a los bares como sitios de encuentro social. Nuestras sociedades, de seguir así, están completamente jodidas. Si pareciera que en el presente los jóvenes muestran un escalofriante desinterés en asuntos de gran trascendencia, en el futuro la situación va a ser mucho peor a lo que vemos hoy.
No son los gobiernos, no son las empresas ni los políticos ni algún ente externo quien podrá salvarnos de ser una gran extensión de tierra poblada por idiotas, a quienes después de cientos de años le siguen cambiando espejitos por perlas y oro, quienes siguen comprando cualquier basura que esté de moda, llámese zapatos, ideologías, cultura, palabras o modos de vida. Sólo la voluntad individual podrá hacer de nuestros países verdaderas naciones independientes, sólo la voluntad individual podrá contagiar al colectivo la bacteria del ser, para combatir el virus de parecer.


