Con la 'Medal Parade', distinción que entrega la Organización de Naciones Unidas (ONU) a quienes cumplen misiones de paz, fueron condecorados los efectivos del Batallón Chile en Haití, unidad compuesta por personal del Ejército y la Armada.
La ceremonia que se realizó en el Cuartel Carrera, en la ciudad de Cap Haitien, al norte de Haití, contó con la presencia de las más altas autoridades civiles y militares, encabezadas por el representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, Heidi Annabi.
En la oportunidad el comandante del Batallón Chile XII, teniente coronel Boris Mardones, destacó que "la medalla que desde hoy portaremos reafirma nuestro compromiso, con la misión el que continuaremos cumpliendo gracias al permanente apoyo de nuestro mando y de las autoridades de la misión. Es por esto que les digo que miren la medalla que se les otorgó, coronada con los colores de la fe, esperanza y los mejores deseos de un pueblo que sufre y nos necesita".
Por su parte, Annabi felicitó a las tropas chilenas, afirmando que "el trabajo que ustedes realizan es muy importante, lo cual ha quedado demostrado a lo largo de su participación en la misión."
Chile lleva más de 60 años apoyando misiones de paz de Naciones Unidas. Sin embargo, la participación del personal militar en Haití ha marcado uno de los hitos más importante respecto de la contribución de Chile a la paz de la región y a los esfuerzos de la ONU.
Desde el 2004 a la fecha han pasado más de tres mil 500 militares, militares y aviadores, dispuestos a luchar por el compromiso de asegurar la paz y contribuir a la prosperidad del pueblo haitiano, participando en la fuerza multinacional que integra la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MNUSTAH).
Dominicanas para el servicio doméstico y estudiantes haitianos conforman la nueva oleada migratoria a Chile que aumentó en los últimos tres años en más de 39.000 residentes extranjeros.
En los últimos cuatro meses han llegado al país entre 50 y 60 mujeres dominicanas en busca de trabajo como empleadas domésticas y la población haitiana, que en último censo de 2002 no superaba las 50 personas, se triplicó. Los dominicanos son principalmente mujeres, de entre 26 y 38 años, que dejaron hijos pequeños, sufren con el frío y sus planes son trabajar dos años y retornar a su país, muy azotado por la crisis económica. Desde 2006, 39.797 personas se radicaron en el país, y el total de inmigrantes llegó a 324.428 personas.
Los peruanos conforman la población extranjera mayoritaria, con 107.557 personas, seguidos de los argentinos y bolivianos. Los colombianos y ecuatorianos también han aumentado su presencia en Chile.
El gobierno de Michelle Bachelet regularizó a los extranjeros, con lo cual los que residían sin documentación se redujeron de 26.000 a 7.300, según las cifras del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior.
Esta semana se cumplieron cinco años desde aquella madrugada del 4 de marzo de 2004 en que la primera fuerza militar de paz chilena aterrizó en Puerto Príncipe, capital de Haití. La decisión de Estado que derivó en este desplazamiento de tropas comprometió a Chile en la misión de frenar el caos que amenazaba con un genocidio a esta nación caribeña.
Desde esa fecha, la misión de paz de ONU, en la que participan miles de chilenos y chilenas de las FFAA y Carabineros, así como otras organizaciones, ha cumplido con una tarea que aún no ha concluido. Haití sigue siendo un Estado extremadamente débil, aunque hay avances. El profesor Collier, de la Universidad de Oxford, recientemente ha afirmado que de todos los Estados frágiles del mundo, éste es el que tiene mayores posibilidades de éxito.
En efecto, se observan signos de normalización, como el incremento de la actividad comercial; la incipiente reactivación industrial; la reducción de secuestros de más de mil en 2004, a 70 en 2008; la organización de la policía (apoyada por Chile, Argentina y Brasil); el ordenamiento de la recolección de basura; la recuperación de los servicios de luz, agua y transporte, entre los logros más destacados.
Chile ha honrado su vocación de país solidario al comprometerse con Haití. Ha sido un buen aliado de los países que forman las fuerzas multinacionales y ha apoyado a Brasil, a quien le ha correspondido liderar el proceso. Nuestras FFAA y Carabineros han adquirido gran experiencia en operaciones de paz de alta complejidad en territorios lejanos. En otro plano, organizaciones civiles y voluntarios han mostrado el rostro de un Chile al que no le es indiferente el sufrimiento y subdesarrollo, logrando avances menores, pero concretos y replicables en educación, vivienda y apoyo social.
Esta fecha es una oportunidad para revisar lo avanzado y lograr consensos para la toma de decisiones futuras. Al respecto, me parece que hay tres escenarios posibles: el "inmediatista", que supone retirarse en el corto plazo, por cuanto la misión estaría cumplida y el costo se estima alto; el de statu quo, que apuesta a más de lo mismo con ligeras variaciones, dando centro de gravedad a lo policial y social; finalmente, el "innovador", aquel que a partir de ampliar el mandato de la ONU empodere a los actores comprometidos con el inicio de una nueva etapa de institucionalización y autonomía de Haití, que rompa con la barrera del asistencialismo y haga viable a este Estado "frágil". Estimo que el tercer escenario es el único que da sentido al esfuerzo realizado y que es coherente con el objetivo original perseguido por nuestro país.
Para ello se requiere un plan global que cambie el eje del apoyo. El gobierno haitiano debe ser el gran actor de su destino. Los aportes deben ir asociados a la exigencia del cumplimiento de objetivos con plazos, la concreción de proyectos y la gestión de recursos a través de algún procedimiento de accountability certificado por un organismo internacional.
Me parece que una iniciativa urgente es comprometer a Estados y organizaciones con experiencias exitosas en la tarea de crear y fortalecer instituciones, activar la producción, desarrollar infraestructura y sentar las bases de un sistema normativo para la actividad pública y la privada.
Una decisión de Estado que involucra la vida de ciudadanos chilenos e importantes recursos debe ser debatida y consensuada sobre la base del futuro que nuestro país desea ayudar a construir para Haití.
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.