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domingo, agosto 02, 2009

Perú: Solo ocho de las 49 aeronaves de guerra de la FAP están en condiciones de combatir

Relacionado: Desfile aéreo 2009, 138 aeronaves de las FFAA chilenas - Generales peruanos refutan supuesto poder militar anunciado por Alan García

Chile ha adquirido 46 aviones F-16, todos operativos, todos modernizados o nuevos.

Son 2 de 19 MiG-29, 2 de 12 Mirage-2000 y 4 de 15 A-37B. El programa de repotenciación y modernización llamado Núcleo Básico de Defensa (NBD) se aplica muy lentamente debido a tropiezos burocráticos.

El Ministerio de Defensa aseguró técnicamente 8 de las 49 aeronaves de guerra más importantes y modernas de la FAP. La cifra revela el bajísimo nivel de operatividad de la principal flota de combate de las fuerzas armadas del Perú, compuesta por unidades de MiG-29, Mirage 2000 y Sukhoi-25.

Estas aeronaves –las más poderosas y disuasivas con las que cuenta el país– constituyen la principal garantía de la defensa del espacio aéreo nacional.

Sin embargo, de acuerdo con el plan de contratación de seguros del Ministerio de Defensa al que tuvo acceso La República, de las 19 unidades de MiG-29 –16 adquiridas de segunda mano a Bielorrusia, en 1996, y tres nuevas compradas a la Federación Rusa, en 1998–, nada más que tres han sido incluidas en el programa de aseguramiento anual.

Respecto de las 18 unidades de cazabombarderos Su-25, todas compradas a Bielorrusia en 1997, de las cuales una sola es de primera mano, han sido aseguradas 4 máquinas.

Y de las 12 unidades de Mirage-2000 adquiridas durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, el Ministerio de Defensa aseguró dos.

NO TODO VUELA

Esto significa que nada más que el 16 por ciento de la principal flota aérea de guerra está disponible para una eventual confrontación. Y difícilmente el panorama cambiará en no menos de dos años.

En efecto, los trabajos de reparación de 8 unidades de MiG-29 –que se encuentran en pleno proceso de ejecución por parte de la empresa rusa fabricante de las aeronaves– concluirán en un lapso de 18 a 24 meses, según fuentes militares.

El proceso de la recuperación de la capacidad operativa de los aviones de guerra como parte del denominado Núcleo Básico de Defensa (NBD) es demasiado lento debido a problemas burocráticos que retrasan la disponibilidad de los fondos para que las compañías contratadas comiencen a trabajar.

Por ejemplo, se ha suscrito contrato con la compañía Dassault –que se encargará de los Mirage-2000–, pero todavía no se ha efectuado la transferencia de dinero correspondiente.

Y en cuanto al proyecto de rehabilitación de los Su-25, está por concluir la negociación para contratar los servicios de la empresa fabricante de dichas naves. Sin embargo, la disposición del dinero está sufriendo retrasos.

“Hay programas de modernización y reparación que han debido comenzar hace más de un año y todavía no se ejecutan por problemas de disponibilidad financiera”, indicaron fuentes del Ministerio de Defensa. “Antes que preocuparnos por lo que está haciendo Chile, deberíamos revisar lo que está fallando en el Estado peruano”.

CIFRAS VERDADERAS

En realidad, las 8 de las 49 aeronaves de combate aseguradas están destinadas al entrenamiento y a la instrucción del personal calificado.

Virtualmente casi todos los helicópteros Mi-17 han sido asegurados (7 de la FAP y 8 del Ejército), ya que 13 de esas unidades fueron reparadas en la Federación Rusa mediante un programa que se inició en el gobierno de Alejandro Toledo.

En comparación, la flota de los bombarderos A-37B, otra de las piezas fundamentales en el esquema defensivo aéreo peruano, también se encuentra en gran parte inoperativo. De las 15 unidades de A-37B, el Ministerio de Defensa ha incluido en la cobertura de aseguramiento 4 unidades. De las 19 aeronaves tácticas de fabricación brasileña, los Tucano se han asegurado 6 ejemplares.

Y en cuanto a las aeronaves de transporte, la situación es similar. De los 7 Antonov AN-32B, han sido incorporadas al programa de aseguramiento 2 unidades. Y de los 4 Hércules, únicamente dos.

Curiosamente, tres de los helicópteros blindados Mi-25, vendidos por Nicaragua al régimen de Alberto Fujimori, y que se daban por perdidos, han sido recuperados por los técnicos de la FAP y también han sido considerados en la póliza de seguros contratada por el Ministerio de Defensa. Estas unidades serán enviadas a cumplir misión en el valle de los ríos Apurímac y Ene.

En el caso del Ejército, de sus 3 Antonov 32B, solo uno ha sido asegurado, y de sus dos Antonov AN-28TDM, también una aeronave.

Y de los 3 helicópteros Sea King de la Marina, 2 son parte del programa de aseguramiento. En general, la mayor parte de unidades aseguradas corresponden a labores de transporte, entrenamiento y adiestramiento, no precisamente de combate.

Con solo 8 aeronaves de combate, difícilmente el Perú podrá afrontar una agresión hoy, y de aquí hasta dentro de más de dos años, por lo menos, si es que no se presentan mayores retrasos en la ejecución del NBD.

La cruda realidad

Las cifras oficiales del Ministerio de Defensa contrastan radicalmente con el entusiasmo expresado por el presidente Alan García en su discurso del 28 de julio.

“Puedo anunciar con satisfacción que están casi completamente efectuadas las inversiones del Núcleo Básico de Defensa por 2 mil millones de soles (US$ 666.6 millones)”, dijo el mandatario. “El Perú, como país pacífico, contará después de muchos años de abandono con una moderna capacidad disuasiva. Aquel que quiera agredir a nuestra patria tendrá una terrible sorpresa”.

Fuentes consultadas de los tres institutos armados y del Ministerio de Defensa reconocieron que se han iniciado las adquisiciones de equipos militares, pero que el proceso afronta serias dificultades por obstáculos que se han encontrado en el Ministerio de Economía y Finanzas y en el Banco de la Nación.

“Es cierto que, en comparación con los últimos nueve años, ahora se están efectuando compras militares, pero no se está cumpliendo en rigor el cronograma establecido”, comentaron fuentes castrenses. “En consecuencia, en estos momentos las fuerzas armadas no se encuentran ni en el 25 por ciento de su capacidad disuasiva”, agregaron.

García también mencionó que pronto la ciudadanía verá desfilar los tanques que el Ejército reemplazará por los viejos T-55. Sin embargo, el instituto no resuelve si comprar tanques rusos T-90 o los polacos PT-91. Hay una fuerza presión para comprar de los dos tipos, y otros opinan que solo del primero.

Artículo original

lunes, mayo 04, 2009

Perú: Paridad con Chile costaría mucho

- Relacionado: La guerra no declarada de Perú contra Chile

Nota: Y no están considerando el gasto logístico adicional para adquirir repuestos, nuevos armamentos y mantener volando esos aviones, sólo la adquisición de naves para igualar cantidad.

Perú necesitaría más de US$ 1,000 millones para alcanzar el equilibrio aéreo. País del sur nos lleva una ventaja de 27 aeronaves de guerra, una cifra que supera incluso a la flota de 19 unidades de MiG-29 que tiene la FAP.


- Relacionado: "Es imposible que Perú equipare gasto militar chileno de US$3 mil millones"

Perú perdió la supremacía aérea en el 2006, cuando ese año la Fuerza Aérea de Chile (FACH) recibió diez unidades de aeronaves de combate multipropósito de fabricación estadounidense F-16 “Peace Puma”. La confirmación de la compra a Holanda de otras 18 unidades usadas del tipo “Fighting Falcon” ratifica la tendencia del vecino del sur de consolidar el dominio de los cielos del Pacífico sur.

Nuestro país siempre mantuvo una ventaja histórica respecto al vecino del sur en guerra aérea. Hasta el conflicto con Ecuador en los años 90, las adquisiciones militares se hacían en función de planes estratégicos y no de acuerdo con criterios reactivos, como ocurrió durante el gobierno de Alberto Fujimori. Como está comprobado judicialmente, en 1996 el entonces jefe de Estado aprobó el plan de Vladimiro Montesinos, la cúpula militar y traficantes de armas para proveer los MiG-29 de Bielorrusia para supuestamente someter a Ecuador.

Empero, las aeronaves de combate que llegaron al Perú estaban en desuso y varios ejemplares no podían volar de noche, los vendedores bielorrusos no estaban autorizados por los fabricantes rusos de los aparatos para proveer tecnología bélica a Perú y el armamento estaba descalibrado.

Números reales

Por estas razones, Fujimori tuvo que autorizar la compra de otros tres MiG-29 nuevos a la Federación Rusa. La corrupción afectó seriamente a la defensa nacional y hasta hoy son visibles sus efectos.

Al comprobarse que la compra de armamento fue la principal fuente de corrupción del régimen fujimorista, los gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo redujeron el gasto militar, lo que trajo como consecuencia, por ejemplo, que los MiG-29 que proveyeron los bielorrusos no recibieran la vital inspección mayor entre 2001 y 2002.

De modo que, descontando las dos unidades que se estrellaron, Perú aparentó mantener una supremacía aérea entre 1996 y 2006, pero solo en el papel.

En un intento por recuperar la operatividad de los MiG-29, el gobierno de Alan García hace muy poco finalmente resolvió destinar US$ 106 millones para rehabilitar no a todas las unidades de MiG-29 sino solamente a 8. Las máquinas recién estarían aptas a fines de 2010.

Mientras que en el Perú se discutía si se aumentaba el gasto de defensa, o si se les daba prioridad a los MiG-29, a los Mirage-2000 o Sukhoi-25, Chile continuó con su programa de modernización de su flota de guerra aérea acercándose a su objetivo de alcanzar una superioridad de 3 a 1. Para recuperar ya no la supremacía sino el equilibrio con el vecino del sur, Perú ahora no solo tendría que modernizar toda su flota de MiG-29 sino adquirir otras 27 unidades, algo que en medio de la crisis financiera mundial resultaría imposible.

Incluso si se aprobase el proyecto para aumentar el Fondo de Defensa aplicando un 5% a los recursos recaudados por canon y regalías, el dinero no alcanzaría.

Si cada MiG-29 con armamento podría alcanzar un costo de US$ 40 millones, se requerirían US$ 1,080 millones (sin contar con otros US$ 252 millones que demanda la reparación de los 19 MiG-29 que ya se tienen) para alcanzar la paridad con Chile.

No solo es dinero

De modo que comprar más armamento con el supuesto propósito de restablecer el equilibrio con Chile, en respuesta a las adquisiciones que hace este país, sería repetir el error del fujimorismo cuyos resultados se conocen y todavía se ventilan en los tribunales.

El programa del Núcleo Básico de Defensa (NBD), a pesar de sus limitaciones, aún es la mejor alternativa para afrontar amenazas externas. El problema radica en la desesperante lentitud para la disposición de los recursos. La entrega de fondos tarda entre un año y medio y dos, como mínima.

Otra de las ventajas de Chile respecto a Perú es que los F-16 son multipropósito (interceptores aéreos y bombarderos), mientras que los MiG-29 solamente tienen la función de interceptores.

Con la segunda compra de F-16 “Fighting Falcon”, Chile incluso saca ventaja a Brasil y no precisamente por el número de aeronaves de un solo tipo (la FAB cuenta con 54 unidades) sino porque los F-5/FM “Tiger III” brasileños fueron manufacturados en los años 70. Chile también cuenta con los F-5/FM, pero, justamente, los reemplazará por los F-16.

Con un total de 46 unidades de F-16 multipropósito Chile se ubica a la vanguardia en Sudamérica en materia de defensa aérea.

Precisiones

DESPLIEGUE. Los F-16 chilenos están ubicados en Antofagasta e Iquique, cerca de la frontera con Perú. Aparentemente, el segundo lote de aeronaves compradas a Holanda reforzaría ambas unidades aéreas.

VENTA. Las 18 aeronaves de guerra belgas Mirage “Elkan” serán puestas en vitrina a finales de 2009. Ecuador sería uno de los compradores. (Edición impresa La República)

Artículo original

domingo, agosto 17, 2008

Perú: Chile mueve sus fichas

Nota: De este artículo (RESENTIDO) peruano se deduce QUIEN ES EL AGRESIVO Y QUE DESEA CONFLICTOS. El autor, el conocido -en Perú- periodista Cesar Hildebrant, dice que Chile realizará ejercicios militares conjuntos con Argentina, país con el que Chile estuvo casi en guerra entre 1975 y 1983. También resalta que Chile ha alcanzado excelentes relaciones con Bolivia, país con el que ni siquiera tiene relaciones diplomáticas (y que le reclama a Chile una salida al Oceano Pacífico). El problema no es Chile, es el resentimiento y complejos peruanos contra Chile (Chile no tiene ningún asunto pendiente con Perú, salvo el ancestral resentimiento y envidia peruana). Chile ha buscado tener las mejores relaciones con Perú, pero es Perú el que insiste en mantener vivo su odio por Chile, y levanta para tal efecto -constantemente- reclamos de todos tipos (algunos absurdos e incluso basados en MENTIRAS o tergiversaciones), para alentar el resentimiento de sus ciudadanos contra Chile. Chile tiene invertidos en Perú casi 7.000 millones de dólares, y por lo tanto, A CHILE NO LO BENEFICIA tener problemas con Perú. Los únicos que "ganan" alentando la discordia y el odio, son los patrioteros y trasnochados ultranacionalistas peruanos, que viven obsesionados y resentidos con Chile, por una guerra que perdieron hace 130 años. El autor del artículo lo dice, Chile va a realizar ejercicios con Argentina y ha alcanzado excelentes relaciones con Bolivia, ¿en qué forma perjudica eso a Perú? ¿Por qué le intenta dar un tinte negativo a esos hechos? Claramente el mensaje implicito es: Hemos fallado en aislar a Chile de sus otros vecinos. Debemos actuar para que Chile fracase en su acercamiento a Argentina y Bolivia. Chile nos ha ganado al "neutralizar" la antigua alianza Peru-Boliviana-Argentina contra Chile. Si alguien -en esta época- puede estar de acuerdo con esa idiotez y manera de pensar... entonces son esas personas (en este caso el peruano Cesar Hildebrandt) quienes tienen un problema, no Chile ni los chilenos.

¡Sorpresa! Abro las portadas virtuales de la agencia oficial Andina y del diario “La República” y allí está, como noticia abridora, la declaración del ministro de Defensa peruano, Ántero Flores Aráoz, en relación a que el Perú está pensando, seriamente, dotarse de un satélite de observación o alquilar los servicios de uno.

Y, claro, Flores Aráoz señala a renglón seguido que esto no es una respuesta al satélite chileno sino que se estaba pensando desde hace algún tiempo. Pero lo cierto es que recién lo dijo ayer, luego de lo publicado solitariamente en esta modesta columna que tantos escozores (cercanos y lejanos) produce.

Me imagino que en las próximas horas una turba de pánfilos saldrá a decir que no deberíamos responderle a Chile en ese terreno porque eso es revivir agravios y atizar fuegos del XIX.

Pero es que nadie habla del pasado. Lo que Chile hace lo hace hoy y lo hace con miras al futuro. De modo que aquí no hay festivales del resentimiento eterno sino previsiones de Estado frente a una larga historia de hábitos rapaces.

Y si Latinoamérica gastó 40,000 millones de dólares en armas en el 2007 –lo que es un crimen, una imbecilidad-, Chile fue, según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz, uno de los que más invirtió en su ya superlativo arsenal.

Sólo entre 1989 y el 2004 la llamada ley del cobre le permitió al militarismo chileno gastar 4,189 millones de dólares en reequipamiento. Los peruanos deberían de saber que ese 10% de las ganancias del cobre que Codelco –la Corporación del Cobre- destina al presupuesto militar de Chile sólo puede invertirse, por mandato explícito de la ley, en armas. Y que esas compras no están sujetas a control ni fiscalización por expresa disposición legal.

Chile ha incrementado su presupuesto de Defensa en 49% en los últimos cinco años (los datos son de SIPRI, con sede en Estocolmo). Es, después de Colombia, el país que más porcentaje de su Producto Bruto Interno dedica a armarse (3,62% del PBI, frente a 3,98% de Colombia). Pero la martirizada Colombia libra una guerra interna que le cuesta miles de millones de dólares desde hace cuatro décadas. ¿Qué guerra espera Chile? Si la brutal “pacificación de la Araucanía” no hubiese terminado en 1883 podríamos hablar de algún temor doméstico que justificase la dimensión de sus adquisiciones militares.

La ofensiva chilena no es sólo militar, por supuesto. Y cuenta con el silencio del canciller peruano, de la plácida anuencia del embajador del Perú en Santiago y del mismísimo presidente peruano, doctor Alan García, autor de esa frase que lo perseguirá con más saña que la que amarga a los deudos de El Frontón: “No se vaya Chile a molestar”.

Mañana empiezan, por ejemplo, nuevas maniobras militares conjuntas de los ejércitos de Chile y Argentina. El año pasado desarrollaron el ejercicio Aurora Austral 1 y mañana empiezan el segundo capítulo. Este gesto binacional de camaradería y sincronización de respuestas terminará el 22 de agosto, en la austral ciudad argentina de Comodoro Rivadavia, con una solemne ceremonia en la que estarán presentes los ministros de Defensa de los dos países.

Mientras tanto, en Asunción, donde el doctor García envió al internacionalmente nulo señor Giampietri, la presidenta Bachelet ha insistido en reflotar a Unasur –Unión de Naciones del Sur- y ha recordado –por si acaso- que la primera propuesta de Chile fue que Bolivia asumiese la presidencia de esa instancia creada en el Cuzco en el 2004.

La señora Bachelet ha enfatizado, además, que Chile ya ha admitido en la agenda bilateral de 13 puntos –por primera vez desde la guerra del salitre- el asunto de la mediterraneidad del país altiplánico.

Y Evo Morales, que no mandó a su vicepresidente sino que fue en persona a saludar al presidente Lugo, ha dicho también en Asunción algo que hace mucho tiempo no se le oía a un mandatario boliviano:

“Bolivia y Chile hemos creado una confianza única en el marco de la diplomacia de los pueblos, en las Fuerzas Armadas y de presidente a presidente. Nuestros pueblos nos quieren ver juntos trabajando”.

Y el ministro de Exteriores de Morales, David Choquehuanca –que nada tiene de idiota como dice por allí un racista urgido ya de una camisa de fuerza- ha añadido algo que tampoco tiene precedentes: “Pienso que podríamos reanudar las relaciones diplomáticas con Chile sin que el acceso al mar sea una condición sine qua non”.

Y, por supuesto, tanto Morales como Choquehuanca se acercan más que nunca a Chile después del trato infame que el Perú les ha dado en el asunto de la Comunidad Andina y su cláusula sobre patentes.

Chile mueve sus fichas y avanza en todos los terrenos. Es un país serio y acostumbrado a liderar.

La política exterior peruana consiste en minimizar la inteligencia y menemizar Torre Tagle, que es una manera sudamericana de decir que si arrodillarse ante los Estados Unidos fuese tener política exterior entonces el Perú tendría una digna de Metternich y Bismarck.

García, secuestrado por la derecha funcionalmente analfabeta, parece haber perdido toda lucidez. Está convencido de que es un estadista que no debe detenerse ante la política menuda. Y lo que no sabe es que lo importante está ocurriendo a sus espaldas.

Artículo original

Aqui viene la contradicción peruana, el mismo día que se publica el artículo precedente, se publica esta otra nota en el diario peruano La Razón:

Fuerzas Armadas peruanas superan a las chilenas

La revista brasileña Military Power Review revela que el Perú planea repotenciar la flota de submarinos Tipo 209-1200 que posee la Marina de Guerra e informa que para ese objetivo el gobierno de Alan García está buscando recursos para la modernización de los seis sumergibles que posee la armada peruana.

La misma publicación ubica al Perú como segunda potencia militar en Sudamérica, superado solo por Brasil durante el periodo 2005-2006, a pesar de que los gobiernos de Hugo Chávez y Michelle Bachelet destinaron millones de dólares en compra de armas.
Para llegar a esta conclusión la revista brasileña elaboró un ránking de las Fuerzas Armadas sudamericanas, incluyendo todas las variables: desde la cantidad de efectivos y la calidad del equipo hasta los planes de defensa y la proyección estratégica.

El análisis estableció un puntaje a cada Nación según su poderío militar. En primer lugar aparecía Brasil con 630 puntos, en una segunda fila figuraban Perú con 449, Chile con 419, Argentina con 402 y Venezuela con 316. Luego venía otro grupo en el que estaban Colombia con 303 y Ecuador con 244 puntos.

En el 2004, la brasileña Military Power Review publicó otro informe donde colocaba en primer lugar a Brasil con 653 puntos, en una segunda fila estaban Perú con 423, Argentina con 419 y Chile con 387. Luego venía otro grupo, donde figuraban Colombia con 314, Venezuela con 282 y Ecuador con 254 puntos.

Tal información fue publicada el 3 de agosto por el diario español La Gaceta, que agrega que, pese a las compras militares de Chile y Venezuela, las naciones de Brasil y Perú siguen siendo potencias militares en Sudamérica.

“Pero, pese a su esfuerzo, su potencial bélico aún se encuentra bastante alejado de Brasil, que encabeza el listado de potencias militares del continente, según la publicación Military Power Review, en el periodo 2005-06, seguido por Perú, Argentina y Chile. Venezuela ocuparía el quinto lugar”, añade la publicación.

También se resalta que Brasil planea comprar nuevos submarinos por 1,400 millones de dólares, mientras que Chile planea adquirir más misiles Harpoon y bombas inteligentes.

S/. 300 millones para la Marina

El Ministerio de Defensa, a través del plan Núcleo Básico de Defensa (NBD), ha presupuestado que de los 1,500 millones de soles, 927.7 millones (64.4%) se destinarán al reforzamiento de la defensa terrestre, 310.7 millones a la defensa marítima (21.5%) y 136.3 millones de soles a la defensa aérea (9.4%).

Hay que señalar que la Marina de Guerra ha firmado hace unos meses un contrato de adquisición de doce torpedos SUT-264 por US$ 21 millones con la proveedora alemana Atlas Elektronik GMBH.

Con esta transacción se busca potenciar la flota submarina de seis naves Tipo 209-1200 también de tecnología germana. El torpedo alemán SUT-264 se impuso al Black Shark, de fabricación italiana, debido a que costaba la mitad que su competidor.

El torpedo SUT-264 tiene una longitud de 6.15 metros, pesa 1,460 Kg, con velocidad máxima de 35 nudos y un alcance de 28 kilómetros, y es utilizado por las principales marinas de Sudamérica.

Artículo original

¿No le parece al lector que al menos la acusación de armamentismo chileno merece una explicación por parte del acusador Perú, a la luz de los datos publicados por institutos especializados en estudios militares y citados con soberbía por los propios medios peruanos el mismo día? por que -a lo menos- es contradictorio que mientras un medio acusa a Chile de militarista, otro festeje que luego de todos los gastos millonarios chilenos en armas, Chile no haya alcanzado a Perú en su capacidad militar. Al menos, suena inmoral, y entonces, la acusación de armamentismo chileno parece más bien una maniobra mediática y política destinada a desalentar las compras chilenas, de manera de asegurarse una superioridad sin mayores costos ni esfuerzos (una gran mayoría de los peruanos lleva en su corazón el deseo de tomarse la revancha por la guerra de 1879, entonces ven una posibilidad -al tener una superioridad militar- a que dicha revancha se concrete, y ven alejarse esa posibilidad cuando Chile moderniza sus capacidades de defensa).
ACLARACION: Este blog no es antiperuano ni nacionalista chileno. Este blog simplemente recopila y (a veces) comenta sobre artículos recopilados en la prensa nacional y mundial y que involucran a Chile. Si parece "cargado" hacia Perú, simplemente, es resultado de la publicación constante -y obsesiva- en ese país de artículos en que se relaciona a Chile. Así también, como ejemplo opuesto, no aparecen articulos argentinos, simplemente, porque en ese país no se publican notas frecuentes respecto Chile. Este blog también publica -de vez en cuando- artículos (peruanos o de medios internacionales) para desmitificar ciertas creencias peruanas -promovidas por medios de comunicación y políticos populistas de ese país- sobre que Perú ha superado el desarrollo chileno, lo que es usado en ese país para asegurar que Chile envidia a Perú y que por eso buscaría perjudicarlo. Es decir, se usa el mito de la superación peruana y la envidia, para incitar el odio antichileno en Perú.